Loot: el dinero no compra la felicidad

Escrito el 21 junio, 2022 @alessandra_kr

Disponible en: Apple TV+.

Creado por: Alan Yang y Matt Hubbard.

Elenco: Maya Rudolph, Adam Scott, Michaela Jaé Rodríguez, Joel Kim Booster, Nat Faxon, Ron Funches, Stephanie Styles.

Duración: 10 episodios, de 30 minutos cada uno.

Palomómetro:

Más información de la serie: https://www.imdb.com/title/tt14271498/ 

Joel Kim Booster, Maya Rudolph y Ron Funches en Loot. Apple TV+. 2022. 

A diferencia de a quiénes representan, las relaciones públicas de los multimillonarios no descansan. En los últimos años hemos visto un boom de series de televisión que representan a estas personas tan despegadas de la realidad que bien podrían ser parte de otra especie. Aunque siempre son bienvenidas las historias que hacen un comentario incisivo sobre su privilegio, y la miserable ridiculez de su existencia – The White Lotus, Succession, The Undoing –, hay algo inherentemente molesto sobre aquellas historias que las presentan con una perspectiva más dócil y gentil. En pleno siglo XXI, en el que las exigencias para que cedan su poder asfixiante en la economía mundial están a todo lo que da, es una decisión valiente hacer una serie benigna hacia su imagen.

Como ejemplo perfecto tenemos Acapulco¸ en la que la narración del millonario Maximiliano (Eugenio Derbez) cuenta su historia de éxito después de ser un joven soñador en la ciudad mexicana. También está Inventing Anna, serie de Netflix tan mal desarrollada que en algún momento sentimos pena por los millonarios que son engañados y estafados por la ambiciosa Anna (Julia Garner). Incluso hay algo que comentar sobre Ted Lasso y la manera en que presenta y celebra a Rebecca Welton (Hannah Waddingham), la multimillonaria dueña del AFC Richmond que poco a poco se vuelve una más del equipo de fútbol.

Esta última serie es la comparación idónea para Loot, la nueva comedia de Apple TV+ que presenta la historia de la esposa de un multimillonario que, a partir de su divorcio como resultado de la infidelidad de él, se vuelve multimillonaria por su propio nombre (cualquier parecido con Mackenzie Scott es pura coincidencia). El papel de esta mujer en miseria emocional, pero riqueza material es interpretado por Maya Rudolph, una comediante simpática, con un aire naturalmente dulce y empático, que inmediatamente inspira aceptación (reflejando el excelente trabajo de casting de la producción).

En el escenario de Loot, Molly (Rudolph) sufre por su nueva soltería y el desamor de ver a su esposo con una mujer mucho más joven que ella después de casi 20 años de matrimonio. Sin embargo, Molly encuentra una nueva razón para vivir cuando Sofía (Michaela Jaé Rodríguez), la directora de su fundación filantrópica (en la que nunca se ha aparecido), se pone en contacto con ella para que se involucre con su misión.

Así, Molly estará en una situación de “pez fuera del agua” cuando se aparezca en las oficinas y sea introducida a cosas, labores y expectativas de la gente normal y corriente (trabajar, tener juntas a las 9 de la mañana, hacer discursos que no reflejen su privilegio o cumplir con un horario laboral incluso si hay eventos del otro lado del país mucho más emocionantes). Afortunadamente para Molly, está rodeada de un grupo de personas empáticas y pacientes (al final del día, individuos que tienen un perfil filantrópico), incluyendo la mencionada Sofía, su primo himbo Howard (Ron Funches), su asistente wannabe Nicholas (Joel Kim Booster), y Arthur (Nat Faxon), el contador de la fundación que se convierte en el interés romántico más realista y cotidiano que haya aparecido en televisión en mucho tiempo, y un ejemplo más de la manera en que la serie intenta aterrizar a la privilegiada Molly.

Incluso con una sola temporada, Loot se destaca por asentar rápidamente la dinámica y personalidad de cada personaje. La comedia es blanca y boba, apelando a la diferencia de realidades entre Molly y el resto del equipo, así como a la desesperación de Sofía por hacer entender a su jefa el privilegio desmedido con el que vive.

Michaela Jaé Rodriguez, Joel Kim Booster, Ron Funches y Nat Faxon en Loot. Apple TV+. 2022.

No obstante, la normalización de la vida de Molly sucede tan rápida y sencillamente que es fácil olvidar que estamos hablando de una de las supuestas personas más ricas del mundo. Esto se debe principalmente al perfil de la protagonista. En el trabajo más hábil de normalización de un multimillonario, Molly es una mujer de buen corazón, insegura y melancólica que tiene las mejores intenciones, pero que continuamente mete la pata. Aun así, lo intenta y lo intenta. Molly no es una mujer súper rica que tenga desplantes de crueldad hacia sus trabajadores, más bien es una mujer que, si le falló a su familia y amigos en años pasados, es porque las circunstancias de sus relaciones personales lo exigían. A pesar de haber vivido por años en una burbuja de privilegio y dinero, y ahora que está sola y en un “trabajo real” que no le exige mucho, Molly demuestra que nunca perdió el piso. La serie se esfuerza terriblemente por enseñar que es una persona normal y corriente, únicamente con mucho dinero al alcance de su mano.

Efectivamente, Loot hace reír, el elenco es excelente (en especial Rodríguez como la líder de la fundación que cree en la misión de ayudar a la comunidad) y poco a poco los actores se sienten más a gusto en sus roles conforme los episodios avanzan. De hecho, las historias secundarias de la amistad entre Nicholas y Howard, la vida privada de Sofía, y la relación adulta que va fortaleciéndose entre Molly y Arthur son los mejores componentes de la serie.

No obstante, la historia presenta mensajes mezclados. Primero, apela a la idea de que, aunque Molly sea multimillonaria, no es como los demás, al representarla torpe, dulce e insegura y, sobre todo, con una intención por hacer el bien. También sugiere que los multimillonarios del mundo son personas incomprendidas, con buenas intenciones, pero víctimas del juicio incesante de la población normal (punto representado en ocasiones por Molly y de manera más evidente por el personaje de Olivier Martínez).

Por último, es innegable el hecho de que todos los personajes de la serie están a la merced de los caprichos y decisiones de Molly, ya sea su equipo de trabajo en la fundación, los empleados de su mansión gigantesca, o los trabajadores sociales que están a la espera de que se le dé la gana de hacer algo noble con su dinero. Si acaso, la serie es otro recordatorio de lo terrible que está el mundo y la necesidad urgente de que simplemente no existan multimillonarios.

Consecuentemente, la serie no se puede deshacer de esa sensación incómoda de intento de sensibilización de un porcentaje mínimo de la población que prefiere aferrarse a cantidades obscenas de dinero que a comprometerse a aportar lo verdaderamente importante (su fortuna) para ver cambios reales en el mundo. En este punto, Loot ofrece mayor consciencia hacia los episodios finales, dejando una pizca de optimismo de una nueva ruta para la segunda temporada (si es que la hay). Aun así, queda la pregunta, ¿no será demasiado tarde para este ajuste de discurso?

En su primera temporada, Loot se presenta como una historia pura y blanda sobre una mujer que debe salir adelante y lidiar con su ex terrible (igual que Rebecca de Ted Lasso), utilizando únicamente el pequeño detalle de su dinero (y todo lo que implica) como remate cómico. Aunque es una comedia disfrutable, es imposible no sentir molestia ante esta apuesta tonal tan blanda.

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