Acapulco: cátedra amigable de cómo ser un estadounidense considerado en México

Escrito el 7 octubre, 2021 @alessandra_kr

Disponible en:

Creadores: Austin Winsberg, Eduardo Cisneros, Jason Shuman.

Elenco: Enrique Arrizon, Fernando Carsa, Camila Pérez, Chord Overstreet, Vanessa Bauche, Damián Alcázar, Regina Reynoso, Raphael Alejandro, Eugenio Derbez, Jessica Collins, Rafael Cebrián, Regina Orozco.

Duración: 10 episodios de 30 minutos cada uno.

País: Estados Unidos.

Palomómetro:

Más información de la serie: https://www.imdb.com/title/tt13567344/

Acapulco
Eugenio Derbez y Raphael Alejandro en Acapulco. 2021. Apple TV+.

Recuerdo que hace años fui a pasar Año Nuevo a Cabo San Lucas con mi familia. Pronto, las vacaciones de ensueño se volvieron decepcionantes cuando notamos que todo el entretenimiento, menú, y actividades especiales estaban pensadas y diseñadas para el turismo estadounidense. Decir que no disfrutamos la vacación sería una exageración, pero sí quedamos con cierto sabor de boca incómodo y desencantado.

Esta sensación es la que me dejó Acapulco, la nueva serie de Apple TV+, pues la historia, chistes, incluso idioma, están más que nada dirigidos a una audiencia estadounidense que gusta de servilismo, escenarios rosas y una buena vibra que se mantiene ante todo. No es que la serie no sea disfrutable, el problema es que sus gags y lecciones las presenta en detrimento de sus personajes locales.

La historia, inspirada en How to Be a Latin Lover (Ken Marino, 2017), se divide en dos cronologías. En la actualidad encontramos a Eugenio Derbez como Máximo en una mansión en Malibú, California. Para crear un vínculo afectivo con su sobrino Hugo (Raphael Alejandro) y exponer cómo pasó de la pobreza a la riqueza desmesurada, decide contarle sus inicios en Acapulco, Guerrero, en 1984.

De esta forma, Acapulco brinca entre el pasado y el presente, con las escenas del pasado siendo las más interesantes, divertidas y significativas para la trama. Además de que las escenas del presente no aportan mucho, están marcadas por el estilo de comedia de Derbez con chistes incómodos y forzados.

Acapulco
Enrique Arrizon y Camila Perez en Acapulco. 2021. Apple TV+.

En 1984, Máximo (Enrique Arrizon) sueña con trabajar en “Las colinas”, el hotel más exclusivo de Acapulco (y evidente guiño al hotel real de “Las brisas”). Cuando por fin consigue un puesto como el chico de la piscina, su vida se llena de aventura y emoción, pues conoce a la chica que le roba el corazón, la colombiana Julia (Camila Pérez); el novio estadounidense de ella – e hijo de la dueña del hotel – que le produce aberración, Chad (Chord Overstreet); y Don Pablo (Damián Alcázar), un local que adquirió estatus de leyenda al cimentar su carrera como director del hotel y vivir en su propia villa dentro de este.

Al estilo de How I Met Your Mother (2005-2014), Acapulco cuenta con un narrador poco confiable (Derbez) que cambia la historia a su placer y que juega con nombres, sucesos y personajes. Tanto su estatus social, comentarios desatinados y razones para contar su pasado nos dejan entrever que quizá no es la mejor persona del mundo, aunque la serie se disculpa de presentar esta historia. El hecho de que la narración de Máximo gire en torno a Julia, y que la relación no llegue a ningún lugar tangible hacia el final de la temporada, son otras características que emparejan la serie con la que alargó más de lo deseado su conflicto amoroso hace siete años.

Además de contar sus peripecias laborales básicas, Acapulco también presenta la vida casera de Máximo. Éste vive en compañía de su mamá conservadora Nora (Vanessa Bauche), y su hermana Sara (Regina Reynosa), quién está en plena etapa de experimentación y rebeldía. Una característica que nunca mejora es el hecho de que todos los personajes latinos son increíblemente buenos y bondadosos, evidenciando su poca profundidad y complicando el enlace entre el Máximo del pasado con el del presente. Cualquier complejidad que este pudiera tener, está ausente en esta temporada.

Lo primero que se distingue al iniciar la serie es el uso excesivo del inglés. Situada en México, en un hotel local y con personajes locales, uno pensaría que el español sería el idioma principal. Sin embargo, una explicación ridícula y conveniente que establece que todos los empleados del hotel deben hablar en inglés dentro de las instalaciones – INCLUSO SI ESTÁN SOLOS – soluciona la principal fuente de alienación para la audiencia extranjera. En el presente, Derbez y Alejandro también hablan en inglés, pues el sobrino no habla español.

Regina Reynoso y Vanessa Bauche en Acapulco. 2021. Apple TV+.

Aunque se valora que los personajes principales tengan un acento inglés marcado y realista, se hubiera apreciado más que la serie celebrara el idioma natal de su locación en vez de idear estrategias ridículas para introducir el inglés forzosamente. Ésta es una de las características que demuestran que la serie está más que nada enfocada en la audiencia extranjera y no en la local.

Bueno sería que el único problema de la serie fuera el idioma. Con base en una ideología de “el cliente siempre tiene la razón”, fortalecida en el país del norte, se desarrollan los conflictos, situaciones chuscas y momentos de éxito. Prácticamente la serie presenta a un protagonista con un optimismo y sonrisa infalibles, enseñando pacientemente a gringos turistas que el staff del hotel siempre está a sus servicios. Es como si “Las colinas” fuera un oasis en el que los estadounidenses siempre tienen a su servicio a un mexicano dispuesto a servirles y enseñarles algunas lecciones antirracistas.

De esta forma, por ejemplo, Máximo le enseña a Chad que “América” es la manera incorrecta de referirse a Estados Unidos, o que está mal pensar que Acapulco es un lugar inseguro solo por los estereotipos de las películas de la época. No, Acapulco y México merecen más respeto y aprecio, y Máximo y sus amigos están ahí para pacientemente explicarle esto a los visitantes, trabajadores extranjeros, y por supuesto, la audiencia.

Acapulco tenía el potencial de exponer y condenar el imperialismo estadounidense, el abuso laboral real y la evidente separación social entre clientes y trabajadores, y trabajadores con trabajadores (no es sorpresa que haya una clara distinción entre los dueños estadounidenses y los trabajadores hispanos). Sin embargo, más bien, la cachetada blanca, el sacrificio local en favor de los extranjeros y la buena disposición eterna son características reinantes en la serie.

Acapulco
Enrique Arrizon, Camila Perez y Chord Overstreet en Acapulco. 2021. Apple TV+.

A pesar de todo esto, es un tributo a la calidad del elenco que la serie no sea un fallo total. No hay un solo personaje de la historia situada en el pasado que desfallezca o debilite la historia.

Arrizon destaca con una chispa innegable y una caracterización que hace creer que es Derbez de joven. Fernando Carsa como Memo ofrece los diálogos y chistes más memorables y efectivos, amenazando con llevarse la serie de las manos de Arrizon. Regina Reynoso como Sara tiene el arco más significativo, creciendo en importancia conforme los capítulos avanzan. Sencillamente se podría nombrar a cada integrante del elenco para distinguir la manera en que mejora tal historia.

Cuando la nueva versión de Suicide Squad (James Gunn, 2020) salió hace unos meses, muchos la celebraron como una condena del imperialismo gringo y la falta de rendición de cuentas en su política exterior. Sin embargo, más lejos de eso imposible, pues, aunque la cinta utilizó estos temas de manera clara, nunca hizo algo al respecto para condenarlos o criticarlos. Algo similar pasa con Acapulco: la serie exhibe superficialmente algunos temas latentes de la relación México-Estados Unidos y la manera en que el trato y las relaciones son tan desiguales y abusivas. Sin embargo, lo hace de tal forma que queda como una palmadita en la espalda por parte de los trabajadores latinos siempre amigables y entusiastas.

Con Acapulco, el objetivo es hacer sentir bien a la audiencia. Ya sabemos qué tan necesitados estamos de las buenas vibras en estos momentos, y Apple TV+ justo sabe cómo dar en el clavo. Sin embargo, es innegable que el enfoque principal de esta serie es atender y hacer sentir bien a la audiencia estadounidense, sin importar que se ignore completamente, u ofenda con su inocencia y superficialidad, tanto a la audiencia mexicana como a los personajes locales de la historia.

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