Presencia: una familia disfuncional, un fantasma metiche y una profecía
Dirección: Steven Soderbergh.
Guion: David Koepp.
País: Estados Unidos.
Elenco: Lucy Liu, Callina Liang, Chris Sullivan, Eddy Madday, Julia Fox.
Palomómetro:![]()
Más información de la película: https://www.imdb.com/title/tt28249919/

Steven Soderbergh es uno de los maestros más humildes, silenciosos, trabajadores e infravalorados de la industria hollywoodense, con un total de 13 largometrajes en ocho años después de su breve retiro. Su última película se titula Presencia y, tal vez, sea la expresión más pura de su estilo particular de cine: elegante, austera, concisa, cine comercial con una veta experimental.
Soderbergh aborda este cuento fantasmagórico, situado en una casa de al menos una centuria, con su toque personal de excentricidad. En esta ocasión, su particularidad se recarga en que la cámara representa el punto de vista del fantasma que habita el hogar donde vive una familia de cuatro integrantes. Lo que en manos de otro sería nada más que un truco que se agota en minutos, en Presencia se utiliza con elegancia y habilidad sobrehumana para conformar no una película de espantos, sino un thriller voyeurista con un clímax peliagudo y enfermizo, con menos de humor, acción y sangre que Kimi (2022), su thriller pandémico, pero igual de efectivo.
La presencia espectral de esta antigua casa de madera se esconde en clósets, espía conversaciones y sigue a sus moradores a través de la amplia estancia, escaleras de madera y habitaciones. Estos, conformados por el matrimonio entre Chris (Chris Sullivan) y Rebekah (Lucy Liu), y los hijos de ambos, Chloe (Callina Liang) y Tyler (Eddy Maday), se mudan a su nuevo hogar donde los persiguen sus problemas familiares, incluyendo las turbias prácticas del agobiante trabajo de Rebekah y su clara preferencia por uno de sus vástagos, los cuales tampoco se llevan bien debido a la muy estadounidense separación preparatoriana entre adolescentes populares y raros.
Chloe, en la última categoría, es la hija más joven, y apenas sobrelleva la reciente muerte de su mejor amiga por una sobredosis, lo que le abre la posibilidad de sentir la presencia de su casa. La dinámica entre la familia hace que Presencia parezca más un drama familiar que una película de terror, pero la película transita hacia el territorio de suspenso cuando las muertes de jóvenes aumentan y se lanzan advertencias proféticas sobre el fantasma que deambula en el domicilio.
Lucy Liu, como la severa matriarca de esta familia, es uno de los mejores elementos de la película. La mujer competitiva, la cual no guarda las apariencias cuando se trata de adorar a su hijo y la que puede estar involucrada en actividades ilegales, es un papel idóneo para Liu, a quien tanto se extraña en la pantalla grande. Por su parte, la magnética Callina Liang es la verdadera protagonista como Chloe, la adolescente deprimida que intenta convencer a su familia de que su casa está ocupada por un fantasma. La coreografía de sus movimientos complementarios da cuenta de la peculiar relación entre ambos personajes.
Soderbergh no solo funge como director, también como editor, director de fotografía y operador de cámara, siendo este último aspecto el más interesante de la película no solo por el atleticismo requerido por los planos secuencia de larga duración, sino también por la distancia recorrida, las escaleras remontadas y los movimientos circulares que comunican la amplitud del espacio habitado por el fantasma y las personas de carne y hueso. Sostenida a la altura de los ojos, la cámara flota entre las habitaciones, y al cinéfilo curioso hará pensar en el proceso para lograr este efecto (sobre el que el cineasta habló en esta entrevista para Filmmaker). El resultado es una inmersión hipnótica en lo que sucede a cuadro (y en tiempo real en la incómoda escena climática).
Soderbergh ya tiene muchos años interpretando el rol del experimentador más notorio dentro de Hollywood, tal y como lo demostró desde finales de la década de 1990 con la comedia romántica y criminal Out of Sight (1998). Su cine está impreso con una sensibilidad artística propia. Tanto Presencia como Ni un paso en falso de 2021 como Kimi de 2022 son thrillers irresistibles, palomeros en el mejor sentido y precisos. Aunque Presencia no comparte el humor negro de las otras dos, es igualmente entretenida gracias a un astuto giro de tuerca y a una dirección refinada que no ceja en su búsqueda de los límites de la narración visual en los confines del cine comercial.

