Monster: los ángulos de la verdad y la felicidad
Disponible en: MUBI.
Dirección: Hirokazu Kore-eda.
Guion: Yuji Sakamoto.
País: Japón.
Elenco: Soya Kurokawa, Hinata Hiiragi, Sakura Ando, Eita Nagayama, Yuko Tanaka, Mitsuki Takahata, Akihiro Kakuta, Shido Nakamura.
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Más información de la película: https://www.imdb.com/title/tt23736044/

Por allá en 1950, Akira Kurosawa, uno de los directores más importantes de la historia, estrenó Rashomon, una película que dejaría su huella en la cultura popular ya sea porque fue galardonada con el Óscar a Mejor película extranjera, porque definió un fenómeno psicológico con el mismo nombre o porque su uso de la analepsis y las múltiples perspectivas de un mismo relato fueron influyentes en múltiples directores. Entre los filmes que juegan con la subjetividad y la moralidad de la verdad que cada uno construye, Monster de Hirokazu Kore-eda, destaca por la brutal belleza con la que representa la inocencia infantil, los juicios facilistas que se hacen con poca o nula información y el rechazo a todo lo que se escape de las normas sociales, lo que sucede desde la niñez.
Monster propone una historia digresiva de múltiples perspectivas con personajes que creen tener la verdad sobre acontecimientos inquietantes ocurridos en una escuela primaria. Saori (Sakura Andō) es una madre soltera que cree que su hijo Minato (Sōya Kurokawa) está siendo agredido verbal y físicamente por el maestro Michitoshi (Eita Nagayama). El profesor en cuestión tiene otra versión. Él cree que Minato es el acosador y que su víctima es Yori (Hinata Hiiragi), un niño delicado que viene de un hogar disfuncional.
Pronto abandonamos las perspectivas de los adultos para centrarnos en Minato y Yori, quienes en realidad son amigos que encuentran escape de sus vidas infelices en juegos risueños en un tren abandonado. Lentamente, el monstruo al que hace referencia el título de la película se asoma, revelando que todos los personajes ocultan secretos relacionados con su identidad.
Kore-eda es conocido por sus complejos estudios que resaltan la inteligencia infantil. En su cine construye personajes jóvenes que se ven a merced de un mundo cruel y desatento que constantemente olvida aquél proverbio que dice «se requiere una aldea para criar a un niño». Sea en Nobody Knows (2004), Shoplifters (2018) o Monster, Kore-eda se centra en personajes que viven al margen de la sociedad, cuyas acciones son juzgadas desde el prejuicio porque es más fácil señalar que desarrollar consciencia de clase y empatía.
Por segunda vez desde su película debut, Kore-eda no escribe el guión, pasando la labor a Yuji Sakamoto, quien hace un trabajo extraordinario al ensamblar la historia desde múltiples ángulos. Monster habla de bullying, salud mental, la burocracia del sistema educativo, violencia intrafamiliar y la ambigua línea del amor y la amistad en la infancia. Sin embargo, nunca se siente sobrecargada en temáticas.
Kore-eda y Sakamoto le dan prioridad a los niños, brillantemente interpretados por Kurokawa y Hiiragi. Mientras Minato es pesimista, Yori busca el lado brillante de las cosas y conmueve por su ingenuidad. Si bien su amistad es encantadora, la película es amarga por su observación de que la infancia es un periodo tortuoso para todo aquél que se salga de los estándares socialmente establecidos.
Estos personajes se desarrollan con una dimensión compleja. Kore-eda se inspira en Kurosawa para explorar los ángulos de la verdad que cada uno tiene, tomando un enfoque centrado en la trama que nos lleva por caminos separados, pero nos conducen al mismo destino, planteando el hecho indiscutible y socialmente relevante de que nunca sabemos realmente por lo que está pasando otra persona y que echar un vistazo a realidades ajenas es la clave para nuestra supervivencia.
A la par, Monster muestra que, bajo el juicio social, una madre, un profesor e, incluso, unos niños pueden ser considerado monstruos por sus acciones e identidad, pero Kore-eda nos invita a ver más allá, planteando que en realidad lo monstruoso son las etiquetas sociales basadas en la ignorancia.
Sin duda, el planteamiento más emotivo de la película es el que hace en referencia a la felicidad como un constructo social que parece inalcanzable debido a lo que la sociedad dictamina que necesitamos para ser felices. El rechazo y la vergüenza que se experimentan a partir de no encajar en el molde social le hace creer a algunos que no son dignos de felicidad, o que ésta emoción es una especie de medalla que solo se concede a unos cuantos. Kore-eda propone que esta idea es uno de los mayores males sociales, pues si la felicidad y la dignidad no puede ser de todos, no deberían ser de nadie.
Visualmente, Monster impresiona. El director de fotografía Ryūto Kondō y la diseñadora de producción Keiko Mitsumatsu construyen escenarios ricos en detalles, sea un vagón de tren, un salón de clases o una habitación infantil. Los detalles, los planos y música de Ryuichi Sakamoto componen una sinfonía tan bella como desgarradora, condensando la melancolía existencial de la historia y el terror de que la felicidad sea amenazada por un sistema social miserable.
Posiblemente, en unas décadas, las personas hablen de Kore-eda de la misma forma en la que seguimos hablando de Kurosawa. Sin embargo, Monster no será su Rashomon, ya que existe por cuenta propia sin necesidad de comparaciones. La película es un manifiesto de humanidad como solo Kore-eda podría hacerlo, es una historia preciosa y desoladora sobre la instigación, el odio interiorizado por no pertenecer a la normal social y la esperanza que yace en la amistad y el amor.

Psicólogo desde 2018, cinéfilo de toda la vida. Me apasiona el cine independiente, los documentales y la animación. Entre mis cineastas favoritos se encuentran Michael Haneke, Abbas Kiarostami, Richard Linklater, Ken Loach, Kelly Reichardt y Céline Sciamma por su sinceridad y humanismo al entender los complejos matices del ser humano. Quizá fue la película Boyhood (Linklater, 2014) la que me hizo dar cuenta de la capacidad de belleza que tiene el cine como un medio para transformarnos a partir de historias que conecten a nivel emocional, reflejen o no nuestras experiencias de vida. Desde entonces, muchas películas han cambiado mi perspectiva no solo del séptimo arte sino de la vida en general.
