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Clasificación de las 76 películas ganadoras del premio Óscar a mejor película internacional

Escrito el 5 diciembre, 2024 @CesarAndreZzZ

Desde 1947, en su 20ª entrega, la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas (AMPAS, por sus siglas en inglés) ha reconocido películas internacionales, aunque en ese entonces no existía una categoría como tal. Durante ocho años, la Academia seleccionaba una película no hablada en inglés y la distinguía con un Óscar honorífico llamado “Best Foreign Language Film Honorary Award”. Las primeras películas reconocidas de 1947 a 1955 (en 1953 no se entregó el premio) fueron italianas, francesas o japonesas.

Para la entrega número 29, en 1956, la Academia estableció la categoría «Mejor película en lengua extranjera» a cintas de habla no inglesa, la cual se ha otorgado sin falta anualmente. En 2019, cambiaron el nombre de la categoría a “Mejor película internacional” por considerar el término «extranjero» como obsoleto y separatista; de igual forma, modificaron los criterios para que documentales y películas animadas fueran elegibles.

La historia de la categoría sintetiza muchos de los problemas y controversias entorno a la Academia como institución: 58 películas ganadoras en la categoría son europeas, nueve asiáticas, cinco latinoamericanas, tres africanas y una canadiense. Solo entre Italia y Francia hay 26 estatuillas. Tomó 42 ediciones de los premios Óscar para que una película internacional fuera nominada en la categoría de Mejor película y 92 para que una ganara el máximo galardón. Pareciera que tuviésemos que conformarnos con los pequeños pasos de inclusión que ha tomado la Academia entorno al cine internacional. Aunque recientemente han tomado decisiones inspiradas al momento de nominar, su predilección por el cine europeo se sigue notando. No obstante, aun con esta inclusión a cuentagotas, la categoría de mejor película internacional tiene una selección soberbia de ganadores. Tanto así, que la realización de la presente lista ha sido difícil.

En este grupo encontramos desde elecciones desconcertantes y cuestionables hasta varias de las películas que se nombran una y otra vez como las mejores de la historia (con motivos justos), demostrando que hay belleza en la diversidad de lenguas y culturas, que el mundo entero tiene algo que aportar al séptimo arte y que es necesario mirar un poco más allá de Hollywood para maravillarnos con el cine.

A continuación, nuestro ranking de las 76 películas ganadoras del Óscar a mejor película internacional, ordenadas de peor a mejor:

 

76. Get Out Your Handkerchiefs (Préparez vos mouchoirs) – ganadora 1978

Dir. Bertrand Blier (Francia)

¿Por qué? y ¿en serio?” fueron mis cuestionamientos al ver Get Out Your Handkerchiefs, una “comedia romántica” apática e irritante en la que el machismo y el grooming están a la orden del día. La cinta plantea de manera tosca la crisis matrimonial de Raoul y Solange, una pareja francesa promedio. La solución de Raoul a la monotonía de su relación es buscarle un amante a su esposa: Stéphane, un neurótico fanático de Mozart. A través de una narrativa errática, la película muestra a los hombres turnándose a Solange como si fuese un juguete, creyendo que la infelicidad de la mujer deriva de su insatisfacción sexual y su incapacidad de concebir, porque, por supuesto, esto resume la existencia femenina.

Lo que en otras manos podría ser una sátira sobre el ego masculino, aquí resulta un ejercicio exasperante conducido por personajes vacíos, pésimas actuaciones y una narrativa de telenovela que humilla y sexualiza a Solange una y otra vez al punto de involucrarla sexualmente con un adolescente víctima de bullying, supuestamente porque es el único “hombre” en su vida que la trata con dignidad y compasión. Es aburrida, empalagosa, con diálogos insufribles y mal gusto; está plagada de misoginia camuflada de intelectualismo burlón con “chistes” hechos acosta de las mujeres.

 

75. The Tin Drum (Die Blechtrommel) – ganadora 1979

Dir. Volker Schlöndorff (Alemania)

The Tin Drum tiene tanto amantes como detractores y yo estoy en el segundo grupo. La película de Schlöndorff es un pastiche revoltoso y repleto de simbolismos torpes. Ambientado en la Segunda Guerra Mundial, el filme sigue las desventuras de Oskar, un niño que, desde su concepción, narra vacuas reflexiones sobre el estado de la sociedad y los conflictos de su familia. A los tres años Oskar deja de crecer físicamente y se propone a llevar un tambor de hojalata que suena con fuerza para liberar su ira.

Con casi tres horas de duración en su versión extendida, la película es un tormento, particularmente por la tendencia de Oskar a gritar en un tono tan agudo que rompe cristales (y los tímpanos) cuando es separado de su tambor o se mete en problemas. El grito de este niño es el sonido más desesperante que he escuchado en mi vida y aunque sea una alegoría sobre la necesidad de rebelión ante el descontento sociopolítico, no hay nada que haga que The Tin Drum sea tolerable. Es un insulso y escueto estudio de los tiempos del nazismo desde la perspectiva de un infante con una narrativa que no va a ningún lado y que, para rematar, contiene escenas provocadoras que sexualizan al joven actor.

 

74. Moscow Does Not Believe in Tears (Москва слезам не верит) – ganadora 1980

Dir. Vladimir Menshov (Unión Soviética)

Dividida en dos partes, Moscow Does Not Believe in Tears es un drama romántico de la era soviética que hoy definiríamos como una “película de Hallmark” con mejor calidad de producción: cursi, plana, olvidable y desalmada. Antonina, Liudmila y Katerina son amigas que migran de un pueblo soviético a Moscú, aspirando estabilidad financiera y romántica. Sin embargo, se enfrentan a los malabares de la vida adulta: el trabajo, la gestión del dinero, frustraciones amorosas y conflictos en su amistad.

Menshov escribe a sus personajes con poca gracia, incluso en momentos tratando a las chicas como ingenuas campesinas desesperadas por atención masculina. Además, es frustrante la intrusión de personajes masculinos desagradables e incivilizados que son mostrados erróneamente como bufones simpáticos. Es innecesariamente larga y pierde la temática de la sororidad al adornar con pomposo melodrama los conflictos de las amigas.

 

73. In a Better World (Hævnen) – ganadora 2010

Dir. Susanne Bier (Dinamarca)

Me parece inaudito que películas trascendentes como Incendies (Denis Villeneuve, 2010) y Dogtooth (Yorgos Lanthimos, 2010) hayan perdido ante un drama tan vacío y complaciente como In a Better World, lo que demuestra que esta categoría no está exenta de la condescendencia de la Academia. La película de Susanne Bier cae en facilismos morales exasperantes, como una fábula arquetípica de buenos y malos, en una historia sórdida de una familia danesa en crisis. Mientras el padre de familia hace malabares con su tiempo trabajando como médico voluntario en Sudán, y la madre se ocupa de los quehaceres del hogar, Elias, el hijo mayor de 12 años, es acosado en la escuela y se hace amigo de Christian, un chico nuevo solitario con tendencias agresivas que lo lleva por “malos caminos”.

Lentamente, la película se hunde en el melodrama, trastabillando en hacer comentarios honestos sobre la dualidad humana de la violencia y pasividad. Es el típico cine que se cree “importante” y “urgente” por manejar temas sensibles, pero no tiene astucia al reflexionar sobre las consecuencias del acoso escolar, creando secuencias manipuladoras para generar shock barato. Los actores infantiles hacen un buen trabajo, pero Bier les falla al darles pocas cosas interesantes que decir, quedándose corta en explorar la preocupación e impotencia de los padres de Elias y limitándose a crear una tensión vaga, anticipando una tragedia. Cuando el clímax llega, está la sensación de que no valió la pena la espera.

 

72. Mediterraneo – ganadora 1991

Dir. Gabriele Salvatores (Italia)

Mientras otras películas sobre la Segunda Guerra Mundial muestran barbarie y maldad, Mediterraneo pretende mostrar la bondad y hermandad en tiempos de crisis, pero lo hace de manera insuficiente y cursi. En 1941, un grupo de soldados italianos quedan estancados en una pequeña isla griega, pasando por un montón de desventuras por su propia ineptitud y personalidades estrafalarias.

La película tiene buena fotografía e intenciones amenas; sin embargo, gran parte de la cinta no tiene trama. Más bien es una recopilación de escenas de los soldados tomando el sol, jugando futbol y enamorándose de mujeres griegas. Los personajes no tienen ni un atisbo de carácter para distinguirlos o para entender las dinámicas de su hermandad. Además, Salvatores simplifica con condescendencia a los soldados como bufones de buen corazón, ignorando la complicidad del ejercito italiano en los crímenes de guerra y los abusos físicos y sexuales contra mujeres griegas durante la ocupación del eje de Grecia. Es un despropósito banal e históricamente deshonesto.

 

71. Black and White in Color (La Victoire en chantant) – ganadora 1976

Dir. Jean-Jacques Annaud (Costa de Marfil)

Grandes comedias negras han probado que se puede hacer humor de los temas más impensados; desgraciadamente, este no es el caso. Es una pena que uno de los tres Óscars para películas africanas lo haya ganado algo tan desconsiderado, eurocentrista y artificial como Black and White in Color. En esta poco divertida comedia se observa a los colonos franceses entre Camerún y Costa de Marfil enfrentándose a los alemanes durante la Primera Guerra Mundial.

Aunque se entienden las intenciones satíricas de Annaud, el resultado es caricaturesco y simplón. Es irritante y cuestionable la manera en que la película ridiculiza a los soldados europeos, mostrándolos como bufones patéticos y representando desde el humor negro las dinámicas colonialistas, en lugar de ser crítica con sus actos atroces y la devastación que causaron. Resulta inepta para balancear el drama y la comedia, es visualmente pobre, con interpretaciones cursis, conversaciones penosas y extrema obviedad en su retrato de la maldad tonta de los blancos colonizadores, dejando el legado y la dignidad de las naciones conquistadas en el olvido.

 

70. Dangerous Moves (La Diagonale du fou) – ganadora 1984

Dir. Richard Dembo (Suiza)

Este drama franco-suizo sigue el enfrentamiento de dos hombres en el Campeonato Mundial de Ajedrez. Akiva es un judío soviético veterano del ajedrez con horridos recuerdos del Holocausto y Pavius es un joven húngaro prodigio utilizado por su gobierno como marioneta política. En Dangerous Moves destacan dos cosas: la serena actuación de Michel Piccoli como Akiva y el interesante concepto de cómo cualquier disciplina puede ser utilizada como herramienta de manipulación política.

En todo lo demás, tenemos una película aburrida y olvidable, con largas y soporíferas secuencias de ajedrez, una fotografía poco inspirada, subtramas melodramáticas sin propósito, personajes secundarios inertes, nulo impacto emocional y una reflexión superflua del poder de la política en nuestras vidas. En definitiva, no es The Queen’s Gambit.

 

69. Gate of Hell (地獄門) – ganadora 1954

Dir. Teinosuke Kinugasa (Japón)

Gate of Hell sufrió del típico caso de una película seleccionada para representar a su país que palidece en comparación con otras producciones nacionales del mismo año. Mientras Ugetsu (Kenji Mizoguchi) y Tokyo Story (Yasujiro Ozu) son recordadas como dos de las mejores películas japonesas de la historia, la cinta de Kinugasa es tan olvidable que pocos saben que le dio su segundo Óscar a Japón. Aunque hermosa en vestuarios y cinematografía, Gate of Hell fracasa en definir una identidad clara con una historia genérica de samuráis en el Japón del siglo XII.

Durante la rebelión Heiji, el samurái Endō Morito se enamora de una mujer casada. A esto le sigue un melodrama caótico en el que Morito se obsesiona al punto de amenazar a la mujer con matar a todos sus seres queridos si no abandona a su marido y huye con él. Aquí hay mucho machismo y egocentrismo masculino que, aun contextualizado con la época, no rescata a la película y, peor aún, evita crear algún tipo de empatía con el protagonista. Es vacía al explorar las dinámicas sociopolíticas de Japón y la cultura de los samuráis, los personajes generan desagrado y desinterés, y el romance es poco creíble por la pobre química de los actores.

 

68. The Walls of Malapaga (Au-delà des grilles/Le mura di Malapaga) – ganadora 1950

Dir. René Clément (Francia e Italia)

Este es el único caso de una película ganadora en el que el premio va para dos países. A pesar de que René Clément es uno de los directores franceses más influyentes de la historia, The Walls of Malapaga es lamentablemente una de sus peores películas. Su victoria resulta desconcertante cuando había dos películas japonesas extraordinarias elegibles para el premio: Late Spring (Yasujirō Ozu, 1949) y Stray Dog (Akira Kurosawa, 1949).

El gran Jean Gabin interpreta a un criminal en fuga que se oculta en Génova y se enamora de una mesera, madre soltera de una niña. La película tiene subtexto sobre la devastación física de las ciudades por la guerra y comentarios vagos sobre la violencia machista. Como neonoir deja mucho que desear porque si bien es estéticamente cautivante como todas las películas de Clément, la tensión está construida de manera escueta, el ritmo es lánguido, la narrativa es artificiosa y expositiva, la dirección poco inspirada y el romance central cae en lo olvidable por lo intrascendente de los conflictos de la pareja.

 

67. Volver a empezar – ganadora 1982

Dir. José Luis García (España)

La primera película de habla hispana en ganar un Óscar fue este melodrama sobre un Nobel de literatura que regresa a su natal Gijón y se reencuentra con su amor de la juventud, reviviendo los tiempos en los que no podía imaginar el éxito que tendría como escritor. La película de García tiene un aspecto de telefilme de mediodía con un uso empalagoso de la música y un ritmo tedioso.

Destacan las actuaciones de Antonio Ferrandis y Encarna Paso, quienes hacen lo que pueden con el escueto material que tienen al interpretar a amantes melancólicos que quisieran retroceder el tiempo para empezar a vivir de nuevo. El problema es que la dirección no les ayuda a brillar como merecen, pues se conforma con sensiblería barata y quiere hacerse pasar por poética, con un piano sonando hasta el cansancio mientras los personajes hablan de los mismos temas de manera mundana. Aunque despierte cierta simpatía ver a dos adultos mayores caminar y recordar, el resultado es cursi en el mal sentido.

 

66. Tsotsi – ganadora 2005

Dir. Gavin Hood (Sudáfrica)

A mi parecer, una de las cosas más interesante de la categoría de película internacional es descubrir la cultura y problemas sociopolíticos de otros países a través del séptimo arte. Uno pensaría que Tsotsi, película sudafricana de Gavin Hood, haría esto, pero el resultado es un drama desigual y sentimentalista que apela a la lástima y condescendencia blanca de los académicos que miran desde arriba la miseria ajena.

Presley Chweneyagae ofrece una interpretación debut sólida como David «Tsotsi», un joven pandillero huérfano que, después de robar un auto, queda a cargo del bebé que iba en el asiento trasero. Tsotsi, víctima de abandono y disfunción familiar, se las ingenia para aflorar instintos parentales y atender al bebé, pero pronto se da cuenta de que no tiene los medios necesarios, materiales y emocionales, para hacerlo adecuadamente. Entonces se hace amigo por la fuerza de Miriam, una madre joven que, pese a vivir en la pobreza, nunca desatiende a su bebé.

Hood escribe una película llena de lugares comunes y estereotipos asociados al cine que se hace en y sobre entornos marginales: música dramática, confusión de la empatía con la lástima, personajes moralmente polarizados y un final alegórico a la tragedia. Hay un aire de manipulación que hace de Tsotsi una película que deja un mal sabor de boca. Más que reflexionar oportunamente sobre la precariedad en Sudáfrica y el abandono de la juventud que conlleva a la delincuencia y la violencia sistémica, quiere conmover a un público occidental que verá las duras realidades de otra gente y se sentirá agradecido de sus privilegios.

 

65. The Barbarian Invasions (Les Invasions barbares) – ganadora 2003

Canadá (Dir. Denys Arcand)

Como una continuación indirecta de The Decline of the American Empire (1986), esta película encuentra a Denys Arcand haciendo lo que mejor sabe: comedias dramáticas sexuales de humor seco e irónico. En The Barbarian Invasions un hombre mayor llamado Remy está muriendo de cáncer y toda su familia (hijo, ex esposa, amantes, ex amantes y amigos) se reúne en el hospital a acompañarlo. Sébastien, el hijo de Remy, es el más descontento del grupo, pues ha odiado a su padre desde que desintegró a la familia por infidelidades y por su actitud criticona respecto a su vida personal.

Para mí, la película no ha envejecido bien, ya que el guion está repleto de insinuaciones sexuales provocadoras que parecen escritas por un adolescente vulgar y misógino que cree que las referencias al sexo oral y el semen son el epítome del humor. También se muestra hasta el cansancio lo horrendo que es Remy y lo tonta que tiene que ser su familia para cuidarlo a pesar de sus actitudes. Si bien le reconozco la crítica al sistema de salud estadounidense y canadiense, la madura reflexión sobre la eutanasia y la representación del privilegio masculino, el total de la cinta de Arcand me deja apático y cansado, como si se creyera más inteligente de lo que es.

                     

64. Indochine – ganadora 1992

Dir. Régis Wargnier (Francia)

El mismo año en el que películas fantásticas como Benny’s Video (Michael Haneke, 1992) y Como agua para chocolate (Alfonso Arau, 1992) ni siquiera obtendrían la nominación, la ganadora fue Indochine, un largo melodrama francés ambientado en la Indochina francesa de 1930 sobre Éliane Devries (interpretada por la deslumbrante Catherine Deneuve), una elegante y adinerada descendiente francesa con una hija adoptiva vietnamita.

La película de Régis Wargnier es confusa y cuestionable. Por una parte, está bien interpretada por Deneuve, la banda sonora es preciosa y el diseño de producción es impecable. Por otra, se siente artificiosa y falsamente intelectual, resultando en un drama romántico sobre problemas de ricos blancos en territorio colonial. Idealizando a un punto reprochable a los colonizadores, es genérica al hablar de la importancia del comunismo en el contexto histórico y trata con condescendencia la relación entre Éliane y su hija. Cuando quiere pasar por épica, romántica y reminiscente al Hollywood de antaño, Indochine solo se siente como un cuento largo y vacío.

 

63. Monsieur Vincent – ganadora 1948

Dir. Maurice Cloche (Francia)

San Vicente de Paúl fue un sacerdote francés, nombrado por la Iglesia Católica como el santo patrón de las asociaciones de caridad, pues dedicó su vida al trabajo social atendiendo a enfermos, pobres y niños. Su historia tiene potencial, pero esta película biográfica no lo aprovecha. Monsieur Vincent muestra a Paúl luchando contra la frivolidad de las esferas de poder y su indolencia ante el desamparo social de los pobres, y cuidando de manera desinteresada a los más desprotegidos durante el siglo XVII en una Europa devastada por la guerra.

La fotografía en blanco y negro de Claude Renoir es preciosa, también destaca la actuación de Pierre Fresnay mostrando la abnegación de Paúl por las causas humanas. No obstante, la película rápidamente se vuelve discursiva y repetitiva, como un sermón de iglesia que simplifica y glorifica la amabilidad del sacerdote a un punto trillado, en lugar de explorar a profundidad sus luchas internas y las dinámicas sociopolíticas de la época.

 

62. Nowhere in Africa (Nirgendwo in Afrika) – ganadora 2002

Dir. Caroline Link (Alemania)

Nowhere in Africa narra con paciencia una historia real basada en la autobiografía de Stefanie Zweig. La familia Redlich llega a Kenia desde Polonia en los tiempos de la Segunda Guerra Mundial para escapar de la persecución de los judíos. Aquí, luchan por adaptarse a las dificultades sociopolíticas de la época, desde la crisis matrimonial de la pareja hasta el dolor de recordar a los que se quedaron atrás y fueron asesinados por el régimen nazi.

Caroline Link demuestra ser mejor directora que guionista. Su película es un drama épico cautivante repleto de  belleza formal: la cámara se mueve con pasión y entrega tomas absorbentes, la música es intensa y conmovedora y las secuencias dramáticas tienen una puesta en escena destinada a hacer conmover a las masas. En donde falla es en hilar los problemas de los Redlich y dar forma a su búsqueda de resiliencia en tierra extranjera. Nowhere in Africa es un Oscar bait pasable, a veces aburrido, a veces evocador y a veces demasiado melodramático.

 

61. Black Orpheus (Orfeu Negro) – ganadora 1959

Dir. Marcel Camus (Francia)

Ganadora del Óscar y la Palma de oro, Black Orpheus es un festín visual que labró un legado artístico y se convirtió en favorita de muchos, incluyendo el director Bong Joon-ho y el pintor Jean-Michel Basquiat. El francés Marcel Camus adaptó la obra de teatro de Vinicius de Moraes sobre un romance apasionado ambientado en el carnaval de Río de Janeiro. El problema es que no fue buena idea retratar una historia propia de la afrolatinidad desde la perspectiva de un europeo blanco. Para descontento de los brasileños y el mismo Moraes, la película refuerza estereotipos de los brasileños (y los latinos en general) a través de la exageración de los personajes, alegres y libidinosos hasta el cansancio, sin matices ni premura por comprender el valor de la cultura y tradiciones brasileñas.

Hay que reconocer que Black Orpheus se sigue viendo espectacular a más de 60 años de su estreno, además es innegablemente contagiosa en la secuencia del carnaval, inundando el recuadro de color, movimiento y sonido. Sin embargo, detrás de ese vistoso envoltorio se encuentra una película dramáticamente inerte, pobre en dirección de actores y pretenciosa en sus alegorías mitológicas. El filme es el epítome del eurocentrismo y colonialismo: apropiarse de historias ajenas que no conocen, entienden o respetan para ganarse premios.

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