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Enterrando una ambición: ¿una película hecha a destiempo?

Escrito el 18 octubre, 2023 @Kenny_DiazPR

Disponible en: Prime Video.

Dirección: Maggie Betts.

Guion: Maggie Betts, Dough Wright.

Elenco: Jamie Foxx, Tommy Lee Jones, Jurnee Smollett, Alan Ruck, Mamoudou Athie, Pamela Reed, Bill Camp, Amanda Warren.

País: Estados Unidos

Palomómetro:

Más información de la película: https://www.imdb.com/title/tt5648882/

Enterrando una ambición. Dir. Maggie Betts. Prime Video. 2023.

En 2017, Maggie Betts ganó el premio a dirección revelación en el Festival de Cine de Sundance por su primer largometraje, Novitiate. Esta cinta, sobre un convento de monjas a principios de los años 60 durante la era del Concilio Vaticano II, introdujo a Betts como una voz refrescante en el cine independiente con habilidad para el desarrollo de personajes y el abordaje de dilemas éticos y espirituales sin adoctrinamientos.

Luego de varios proyectos anunciados que nunca se concretaron, incluyendo una película para HBO con Natalie Portman en el protagónico, Betts por fin dirige una nueva obra de ficción, Enterrando una ambición. Inspirada en hechos reales, la cinta narra el caso que llevaron el abogado Willie E. Gary (Jamie Foxx) y su cliente Jeremiah O’Keefe (Tommy Lee Jones) contra el Grupo Loewen.

O’Keefe es un hombre de familia que dirige un negocio funerario en Misisipi. Lo que más desea en la vida es preservar el legado de su padre y heredar a sus hijos y nietos una empresa estable. Tristemente, O’Keefe hizo tratos con la persona equivocada, por lo que ahora se enfrenta a un problema serio ante los reguladores estatales. La única salida parece ser la venta de parte del negocio a un rico empresario canadiense.

El Grupo Loewen, encabezado por Raymond Loewen (Bill Camp), aunque en un principio acepta los términos de O’Keefe, le da largas a la firma del contrato con la intención de llevar a O’Keefe a la quiebra y tener así el camino libre para monopolizar la industria funeraria en Misisipi. Es entonces cuando este decide presentar una demanda, para lo cual contacta al famoso abogado Willie E. Gary de Florida. Solo hay dos problemas: Gary solo lleva casos de lesiones y no representa a clientes blancos.

Basada en el artículo de Jonathan Harr para el New Yorker, la película coescrita por Betts y Dough Wright examina la voracidad de las grandes corporaciones y la desigualdad racial (aunque progresivamente se enfoca más en lo segundo). Enterrando una ambición corre el riesgo de ser considerada como solo una más entre tantas películas que abordan estos temas, una crítica que viene muchas veces de manera automática, sin un análisis detenido de las cualidades de cada obra. Sin embargo, el acercamiento de Betts se aleja de lugares comunes y ofrece una perspectiva novedosa.

Enterrando una ambición. Dir. Maggie Betts. Prime Video. 2023.

En primer lugar, esta no es la típica historia donde el racismo se resuelve gracias a la amabilidad de unas cuantas personas blancas. A diferencia de películas como The Blind Side (John Lee Hancock, 2009), The Help (Tate Taylor, 2011) y Green Book (Peter Farrelly, 2018), Enterrando una ambición es realista sobre la amistad entre los personajes principales, tanto en sus limitaciones como en sus alcances. De hecho, la narración no enfatiza más de la cuenta la relación entre ellos. No es una película sobre amistad (aunque la hay), sino sobre dos personas que coinciden en su búsqueda de justicia. Además, en esta ocasión es el hombre blanco quien necesita de la ayuda del hombre Negro. Gary lleva una vida muy cómoda en la Florida y no tiene por qué aceptar el caso de O’Keefe. Así se invierte la narrativa del salvador blanco (de la cual se hacen bromas en la película) tan reforzada en las cintas antes mencionadas.

Esto no significa que los personajes Negros estén exentos de cumplir ciertos roles en la jerarquía social. Aunque sin duda impresionado por su don de la palabra y tácticas de defensa en corte, se pueden cuestionar las intenciones de O’Keefe para tener un abogado Negro al frente del caso. La demanda se presenta en un condado pobre donde el 70% de la población es de raza Negra. De hecho, tanto el juez como la mayor parte del jurado son afroamericanos. La parte demandada no tarda en tomar nota de esta estrategia.

Mame Downes (Jurnee Smollett), una egresada de Harvard, asume la representación del Grupo Loewen. Es así como la película se centra cada vez más en el tema racial. ¿De qué lado de la justicia deben estar las personas Negras? ¿Dónde encajan los abogados afroamericanos? Se cuestiona así el molde asignado a las personas por el color de su piel. Downes no vende su alma al diablo. Sabe bien donde está parada y, desde ambas partes, tanto la demandante como la defensa, hay señalamientos al privilegio blanco, las raíces profundas del racismo sistémico y la explotación corporativa de comunidades racializadas.

Betts no idealiza a los personajes. Gary no es presentado como un hombre perfecto. Ni siquiera es un abogado tan brillante como presume. A decir verdad, es Hal Dockins (Mamoudou Athie) quien mueve favorablemente los hilos del caso con sus habilidades investigativas. Aun así, hay convicción en su trabajo. El caso podría leerse de forma paralela a la historia bíblica de David y el gigante Goliat. La indignación que sintió el salmista ante de las amenazas e insultos del gigante es la misma indignación de Gary y O’Keefe ante los poderosos. En el corazón de esta película hay optimismo, es posible derrotar al gigante.

Las actuaciones son excelentes. Smollett es sensual e imponente, pero no abusa de gestualidades y se aleja del retrato estilizado de la bad girl boss. Jones ofrece un trabajo comedido y acertado. Es el tipo de actuación que resulta admirable ante la ausencia de escenas largas y vistosas con que lucirse. Sin embargo, Foxx es sin duda el alma de la película. Su Gary es enérgico, a veces exasperante, siempre divertido. El personaje ideal para uno de los actores más carismáticos del cine actual.

Aunque no destaca a nivel visual, Enterrando una ambición es un deleite para las masas a la usanza de los dramas judiciales de los 90. Tanto que resulta imposible no pensar en ella como una película hecha a destiempo. Años atrás, hubiera sido un éxito de taquilla y estaría en boca de todos. Mas los tiempos han cambiado: se estrena con escasa promoción, destinada a quedar (irónicamente) enterrada en el catálogo de Prime Video.

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