Dreams: sueños por olvidar
Dirección: Michel Franco.
Guion: Michel Franco.
Elenco: Jessica Chastain, Isaac Hernández, Rupert Friend.
Países: Estados Unidos, México.
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Más información de la película: https://www.imdb.com/title/tt31710990/

Un camión de carga aparece varado en el semi desierto. Al caer la noche, se escuchan gritos y movimientos en su interior. Se abre la caja y vemos cuerpos apilados, tres hombres corpulentos sacan a un par de personas de ahí. Uno de ellos, un joven musculoso, se va caminando sin rumbo preciso.
Así inicia la última película de Michel Franco, quien vuelve a las pantallas mexicanas con una coproducción estadounidense y mexicana acompañado de Isaac Hernández, uno de los mejores bailarines de ballet mexicanos, y Jessica Chastain, en su segunda colaboración con Franco después de Memoria (2023). El filme, titulado Dreams: Sueños, se enfoca en un joven bailarín que cruza la frontera ilegalmente para buscar a su amante, una filántropa adinerada que ve interrumpida su cotidianidad con su llegada.
La premisa plantea un romance con los tintes de raciclasismo y xenofobia que uno teme ver en una relación trasnacional, y se desploma por completo por la falta absoluta de química entre sus protagonistas. Sus interacciones se sienten estériles, ajenas, empeoradas por un mínimo desarrollo de personajes y una enorme falta de contextualización sobre las instituciones de ballet. El ritmo reflexivo del filme hace sentir el peso del tiempo que se arrastra en espacios fríos y distantes. Es un trayecto tedioso que, incluso, no se toma el cuidado de preparar la violencia reservada para el último acto.
Ahora, si algo nos dejó claro Franco con su altamente divisiva Nuevo Orden (2020) es que hace cine específicamente para audiencias estadounidenses y europeas, atendiendo sus expectativas estéticas y narrativas. Toda complejidad que pudiera plantear en sus historias está a merced de sostener y reforzar los prejuicios y poco conocimiento que tenga dicho público sobre las realidades mexicanas. La cruda secuencia inicial refuerza la idea de que la única manera de cruzar la frontera con Estados Unidos – incluyendo para bailarines de ballet, quienes pueden tramitar con mayor facilidad sus visas de estudiante y/o laboral gracias a becas y apoyos institucionales – es a través de actos peligrosos y arriesgados.
El filme también plantea una relación con un fuerte desbalance de poder, en la que destacan, además de la diferencia de edad, nacionalidad, estatus migratorio y color de piel, los trabajos que cada uno ejerce. Ella es, prácticamente, jefa de él. A diferencia de Babygirl (Halina Reijn, 2024), en donde su protagonista usa la relación con alguien más joven para explorar su sexualidad reprimida, el personaje de Chastain usa a su pareja como objeto exótico de placer, y resiente que su aparición en Estados Unidos ponga en riesgo su reputación y la coloque en contra de las expectativas familiares que no quiere romper. Por más tonos de grises planteados, el final se establece firmemente del lado de uno de los personajes con acciones que buscan colocar como equitativos los tipos de violencia que se infligen dos personas tan desiguales.
Sin sorpresas y tediosa, por lo menos Dreams funciona como una tarjeta de presentación para Hernández, en caso de que quiera diversificar su carrera; asimismo, le da a Franco una nueva oportunidad de trabajar con Chastain, aún con su agenda apretada con producciones más ambiciosas. Los sueños de que Franco realice una buena película siguen sin materializarse.

Crítica de cine, escritora y traductora del norte de México. Su trayectoria engloba proyectos en ONGs y la creación de contenidos creativos en agencias de comunicación audiovisual. Tiene un enfoque multidisciplinario e inclusivo que ha estado en diversas plataformas de cine nacionales e internacionales.
