Después: la mirada femenina al duelo y la maternidad imperfecta
Dirección: Sofía Gómez Córdova.
Guion: Luis Briones, Sofía Gómez Córdova.
Elenco: Ludwika Paleta, Nicolás Haza, Darío Rocas, Luis Velázquez, Adriana Palafox.
Países: México.
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Más información de la película: https://www.imdb.com/title/tt14862810/

¿Cuántas veces hemos santificado la conexión entre madre e hijo asumiendo que el amor incondicional garantiza el conocimiento absoluto? En el imaginario colectivo, este vínculo está blindado, sujeto a normas tácitas de perfección. Sin embargo, en la realidad y en la representación honesta, esa cercanía inusual también anidan grietas, silencios y distancias emocionales.
Después, la más reciente película de Sofía Gómez Córdova (Los años azules), se atreve a rasgar este velo sagrado. Protagonizada por Ludwika Paleta y su hijo en la vida real, Nicolás Haza, la cinta es una exploración valiente sobre la pérdida que se convierte, inesperadamente, en una revelación. El filme se pregunta: ¿qué hay después de ti? y, quizás más profundamente, ¿qué hay después de ser madre?
La historia sigue a Carmen (Paleta), una mujer que queda devastada tras la inesperada muerte de su único hijo, Jorge (Haza). Unidos por una cercanía inusual desde que ella se separó del padre, su relación parecía a prueba de balas. Sin embargo, cuando Carmen se sumerge en la tarea de reconstruir a Jorge a través de lo que quedó de él –su celular, videos, notas de voz–, comienza a descubrir grietas profundas en ese vínculo. La búsqueda de respuestas sobre su pérdida la confronta con su propia historia: sus culpas, su identidad y el dolor de haber dejado sueños propios por la crianza.
Después es una experiencia visualmente cautivadora. Gómez Córdova utiliza una narrativa con saltos sutiles en el tiempo que replican el desorden del duelo, dotando a la cinta de un aire nostálgico y onírico. Inevitablemente, su estructura remite a filmes como Aftersun (Charlotte Wells, 2022), la cual explora el duelo desde otra perspectiva. La directora inserta videos caseros y grabaciones que pasan rápido y sin un sentido estricto, tal como los recuerdos irrumpen en nuestra cabeza. La memoria, entonces, es un rompecabezas que Carmen debe armar.
En esa construcción, la música no es un mero acompañamiento, sino un personaje fundamental al hacer recordar a Carmen su pasión reprimida y ayudarla a sanar. De hecho, es el principal motor de reconstrucción y la forma más pura de diálogo entre los vivos y los ausentes.
La cinta elige la sobriedad para narrar la historia. La cámara observa con respeto el espacio del dolor –los cuartos vacíos y los objetos detenidos– y prefiere los silencios sobre el llanto, convirtiendo la película en una experiencia emocional más que argumental. Ludwika Paleta demuestra su talento cargando con el peso emocional de la cinta. Su interpretación, fuerte y serena, evita los estereotipos del dolor femenino. Su Carmen, aunque destrozada, se mantiene estoica en medio del dolor no solo de la pérdida, sino de su encuentro con quien era Jorge y con ella misma. El duelo, aunque duro y desgarrador, también es una forma de levantarse.
Después no ofrece respuestas tras una pérdida, más bien invita a reflexionar sobre la muerte, y en cómo esta no se trata del final, sino del inicio de una búsqueda interior para los que se quedan sobre los que se van porque, realmente, nunca terminamos de conocer por completo a quienes amamos.

Ale Stardust (como Ziggy de David Bowie) ama el cine y las series más que la comida. Fueron ellos quienes la acompañaron la mayor parte de su infancia y ahora le regalan un escape de la vida adulta. Fan de Harry Potter, los tatuajes, la lucha libre, creyente de la magia y de las películas de Hugh Grant, después de haber querido ser chef, historiadora y Power Ranger, se decidió por Ciencias de la Comunicación (por supuesto en la UNAM). Ahora pasa sus días intentando escribir sobre lo que ve y soñando con ser como Jo March.
