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Macabro 2022 – día 3: Desert Shadows, Bienvenidos al infierno, The Smoke Master

Escrito el 23 agosto, 2022 @bmo985

Al tercer día, el festival Macabro confirma el saludable estado del cine de género argentino, así como la disparatada imaginación de los realizadores brasileños, quienes, por segundo día consecutivo, son responsables de la película de imaginación más salvaje.

 

Desert Shadows (Tyler Bourns, 2022, Estados Unidos)

Sección: Selección oficial largometraje internacional.

Palomómetro:

Dos hermanos se adentran en el desierto de Nevada para un viaje de cacería sin saber que las presas serán ambos en este filme de horror muy orgulloso de sus raíces de serie B. El sobreviviente, Donnie (Andy Toulouse), está seguro de que su hermano fue devorado por una criatura que no es de este mundo, por lo cual pronto se convierte en el loco barbudo del pueblo. Por ello, cuando recibe el apoyo del profesor Ridley (Mitch Pileggi) y su asistente Morgan (Emily Sweet), parece que al fin podrá resolver el caso de la desaparición de su hermano, pero algo más ronda por el desierto.

Un poco en la tónica de la infravalorada The Empty Man, al seguir a un hombre con una tenue conexión con la realidad mientras descubre que las cosas no son como él cree, pero fiel a sus raíces de serie B, Desert Shadows nos lleva de regreso a las películas de criaturas que aterrorizan una localidad. Las mujeres semidesnudas perseguidas por una extraña entidad son uno de los pilares del filme, pero a pesar de su apenas disimulada lascivia, el director Tyler Bourns conjuga con éxito el cine de explotación ochentero con el thriller contemporáneo, y hasta tiene espacio para sugerir una secuela en su secuencia final, la cual sería bienvenida.

Es fácil desestimar una película como Desert Shadows, pero esta es consciente del tipo de entretenimiento que persigue, con frecuencia provocando las risas de la audiencia por los ingenuos diálogos de sus personajes, lo que hace con conocimiento del género. Además, las actuaciones de Andy Toulouse como el apesadumbrado e incomprendido Donnie, de Emily Sweet como la asistente darketa Morgan (que parece salida de NCIS) y de Mitch Pileggi como el extraño profesor Ridley complementan hábilmente la película, que camina una delgada línea entre entretenimiento que se sabe vulgar y cercano al cliché, y una narrativa interesante en la que llegamos a preocuparnos por el destino de sus personajes.

 

Bienvenidos al infierno (Jimena Monteoliva, 2021, Argentina)

Sección: Selección oficial largometraje iberoamericano.

Palomómetro:

El pánico satánico fue un vergonzoso capítulo en la historia cultural estadounidense en la que los medios de comunicación locales y los políticos sin escrúpulos azuzaron a la población a creerse las leyendas urbanas que contaban que los músicos de rock pesado y sus fanáticos llevaban a cabo asesinatos rituales para honrar a Satanás. La directora argentina Jimena Monteoliva, junto a sus coguionistas Nicanor Loreti y Camilo de Cabo, retoma esta premisa, la sitúa en la Argentina contemporánea y, con un poco de subversión feminista, entrega un siniestro filme cuyo giro final es de las cosas más satisfactorias y difíciles de anticipar de este Macabro 2022.

Lucía (Constanza Cardillo), una joven embarazada, vive en el campo a las afueras de Buenos Aires con su abuela (Marta Lubos), una anciana muda que bien sabe cuidarse a sí misma, viviendo de la caza en su vieja cabaña. A través de flashbacks conocemos los motivos por los que Lucía vive allí casi en contra de su voluntad: para esconderse de Monje Negro (Demián Salomón), un cantante, y su banda de black metal, que el lector puede recordar como la variante del metal en la que los integrantes se pintan el rostro de blanco y negro (además relacionada con una serie de actos de terrorismo religioso en Escandinavia). La relación de Lucía con Monje Negro inició como un tórrido romance, pero pronto se tornó siniestra después de que iniciara su embarazo, pues aquel insistía en mantenerla aislada del mundo. Ella, una huérfana que huyó de casa tras la muerte de su madre, abandona al siniestro cantante y busca el refugio con la abuela que nunca conoció.

Bienvenidos al infierno, a pesar de su tema que se presta para la explotación de género, tiene el tino de tomarse su tiempo para desarrollar la historia. Buena parte del filme transcurre en el silencio naturalista, ya sea que observe a Lucía y a su otrora amado engarzados en un sensual juego de amor, o a Lucía ir y venir al pueblo o recorrer el bosque circundante. Monteoliva hace gala de su paciencia narrativa hasta llegar a un sangriento clímax, que le hace homenaje a la brutalidad del black metal.

Constanza Cardillo y Demián Salomón merecen una mención, pues sus actuaciones son destacadas, la primera como la atribulada joven que no puede más que lamentarse sin palabras de su situación a cada paso, y el segundo como el macabro cabecilla de la banda/célula satánica que quiere recuperar a Lucía, o al menos al hijo que ella lleva en su vientre. Después de haber visto Punto rojo, es placentero verificar que Nicanor Loreti, director de aquella y aquí guionista, y Demián Salomón, protagonista en ambas, nos sorprenden por segunda vez en registros diametralmente opuestos.

 

The Smoke Master (Andre Sigwalt, Augusto Soares, 2022, Brasil)

Sección: Sci Fi, Dark Fantasy & Thriller.

Palomómetro:

Como parte de la ampliación de miras del festival Macabro en su 21 edición, llega The Smoke Master, una comedia que combina con resultados desiguales las tradiciones del wuxia de Hong Kong y la stoner comedy del cine independiente hollywoodense.

Gabriel (Daniel Rocha) y su hermano Daniel (Thiago Stecchinni) son los herederos de una maldición de sangre: la temida Tríada china condenó a su abuelo a una vengaza de tres generaciones, según la cual sus descendientes serían puestos a prueba a los 27 años en un combate mano a mano contra los mejores peleadores del momento. Debido a ello, han dedicado su vida al entrenamiento en las artes marciales chinas, pero cuando Daniel, el guerrero más experimentado, sufre un ataque que lo deja cerca de la parálisis, Gabriel se ve en la obligación de afinar sus habilidades hasta el máximo de su potencial, para lo cual tiene que buscar al llamado Smoke Master (Tony Lee), un anciano celoso de su técnica milenaria que articula el arte canábico con el kung fu.

The Smoke Master cuenta con un elenco competente y una trama que desborda imaginación, pero funciona mejor como una comedia de la variante stoner (pensemos en Dude, Where’s My Car? [Danny Leiner, 2000]) o en las películas fundacionales de los chicanos Cheech y Chong (Up in Smoke [Tommy Chong, Lou Adler, 1978]), que como un homenaje al cine de acción wuxia (El trigre y el dragón [Ang Lee, 2000]), pero cuyas raíces se encuentran en la década de 1960 con las películas de King Hu (como Dragon Inn de 1967).

El trabajo de coreografía es encomiable, pero uno no puede dejar de pensar en la ausencia de movimientos espectaculares y en el poco peso que las muchas escenas de batalla tienen tanto en la trama como en el aspecto visual. El trabajo de cámara peca del estilo hollywoodense de cortes rápidos y movimientos bruscos, lo que ocasiona que la coreografía de artes marciales sea ligera y poco atractiva.

Daniel Rocha y Tony Lee tienen buena química en pantalla, lo que hace que el entrenamiento del personaje de Rocha sea por mucho el segmento más divertido de la película, pues se apoya en los elementos humorísticos del guion, repleto de referencias para el público conocedor de la marihuana. Rocha además tiene el atractivo físico para ser el protagonista de esta y otras películas, al igual que Thiago Stechinni.

Sin embargo, por mucho que The Smoke Master haya entretenido al público en su única función en el marco de Macabro, descansa de forma excesiva en los elementos más comunes de la comedia stoner, mientras que en lado de cine acción cojea bastante. Puede tener una imaginación desbordada y un villano desquiciado que se antoja icónico, pero The Smoke Master se entiende mejor como una promesa de dos talentos (Andre Sigwalt y Augusto Soares) que aún pueden mejorar.

 

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