Undertone: el silencio es peor que la oscuridad
Dirección: Ian Tuason.
Guion: Ian Tuason.
Elenco: Nina Kiri.
País: Canadá.
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Más información de la película: https://www.imdb.com/title/tt35892608/

Dicen que una imagen vale más que mil palabras, pero hay sonidos que pueden transmitir un mar de emociones, positivas y negativas. Con el auge de los podcasts de terror, la audición (nuestro sentido más rápido y emocional) se ha convertido en la llave de nuestras peores pesadillas. Al escuchar, la mente recrea escenas perturbadoras que ninguna pantalla podría replicar, demostrando que no hay nada más aterrador que nuestra propia imaginación.
El sonido es el protagonista en Undertone, película canadiense y ópera prima de Ian Tuason, maniobrando entre tropos recurrentes del cine de terror para crear una experiencia única que evoca esa inquietante sensación de que estás viendo, o mejor dicho, escuchando, algo que no deberías. La trama sigue a Evy (Nina Kiri) una joven presentadora de un podcast de terror que ha regresado a casa para cuidar a su madre moribunda.
Evy y su amigo Justin conducen un podcast sobre misterio, pero ella es la escéptica del equipo: está convencida de que la gente inventa historias paranormales solo por atención. Todo cambia durante una grabación nocturna cuando Justin revela que un desconocido les envió 10 audios para que los escuchen en directo.
Las grabaciones documentan el drama doméstico de una mujer sonámbula que dice frases perturbadoras mientras duerme, supuestamente acechada por un demonio llamado Abyzou. Aunque Evy al principio lo descarta como un burdo montaje, a medida que avanzan los audios el ambiente se vuelve oscuro y asfixiante. Demasiado tarde ambos descubren que las grabaciones ocultan una presencia real, una entidad maldita que acaba de ser liberada a través de sus oídos para infectar sus vidas con una maldad incontrolable.
Undertone resulta una película engañosa en el sentido positivo. Inicialmente, uno puede intuir que será otra historia de terror sobre el duelo y el trauma. Gran parte de la historia sigue a Evy atendiendo a su madre, quien no ha comido ni bebido nada durante varios días. Una enfermera la asegura que el final se acerca, y por sus conversaciones con Justin y momentos sutiles encontrando objetos en la casa, entendemos que su relación ha sido complicada, agravando la intensidad de un inminente duelo.
Sin embargo, Tuason evita los clichés del género gracias a un enfoque audaz, y es que el miedo no nace de las imágenes que se esconden en la oscuridad, sino de lo que se oculta en el silencio. El extraordinario diseño sonoro de David Gertsman y la música de Shanika Lewis-Waddell se convierten en los verdaderos protagonistas, atrapando al espectador en una atmósfera espectral que alimenta la paranoia de Evy, quien está convencida de que los audios de la sonámbula han liberado una fuerza maligna en su propio hogar.
El gran acierto de la película radica en convertir al espectador en cómplice de cada hallazgo. Evy (interpretada de forma brillante por Kiri), encarna el escepticismo común que nos hace dudar de lo paranormal y creer que jamás seremos víctimas de algo semejante. Sin embargo, su aislamiento, acentuado por la ausencia de personas aparte de su madre agonizante, intensifica una profunda sensación de soledad. A esto se suma la fría y metódica fotografía de Graham Beasley, quien desplaza la cámara con la precisión de un cirujano para sumergirnos lentamente en el infierno que estalla durante el tercer acto.
De este modo, Undertone teje un lazo inmediato con la protagonista, transformándonos en su sombra durante cada búsqueda desesperada en internet, ante cada crujido de su hogar y en cada inquietante frecuencia oculta en las grabaciones. Al alcanzar el caótico clímax auditivo, la barrera entre la pantalla y la realidad se rompe completamente. Aquí, surge una sensación inquietante y que solo una buena película de terror puede lograr: la escalofriante certeza de que la entidad que acecha a Evy ahora nos observa a nosotros, como una maldición cinematográfica de que algo que una vez escuchado, ya no se puede olvidar.

Psicólogo desde 2018, cinéfilo de toda la vida. Me apasiona el cine independiente, los documentales y la animación. Entre mis cineastas favoritos se encuentran Michael Haneke, Abbas Kiarostami, Richard Linklater, Ken Loach, Kelly Reichardt y Céline Sciamma por su sinceridad y humanismo al entender los complejos matices del ser humano. Quizá fue la película Boyhood (Linklater, 2014) la que me hizo dar cuenta de la capacidad de belleza que tiene el cine como un medio para transformarnos a partir de historias que conecten a nivel emocional, reflejen o no nuestras experiencias de vida. Desde entonces, muchas películas han cambiado mi perspectiva no solo del séptimo arte sino de la vida en general.
