Uncle Frank: un combo bondadoso sobre crecimiento y aceptación

Escrito el 26 noviembre, 2020 @alessandra_kr

Disponible en: Amazon Prime Video.

Director y guionista: Alan Ball.

Elenco: Sophia Lillis, Paul Bettany, Peter Macdissi, Steve Zhan, Judy Greer, Colton Ryan, Margo Martindale, Stephen Root, Lois Smith, Jane McNeill, Burgess Jenkins.

País: Estados Unidos.

Palomómetro:   

Más información de la película: https://www.imdb.com/title/tt11327514/

En Uncle Frank, Alan Ball presenta una historia cálida sobre la autoaceptación y la decisión consciente de crear la vida que uno desea. Acompañado de interpretaciones sólidas por parte de un elenco formado por caras conocidas, Ball, quien también funge como escritor de la película, ofrece un combo en dónde el crecimiento adolescente, la salida del clóset y el concepto de road trip movie se unen exitosamente.

La historia se enfoca en Beth (Sophia Lillis), una adolescente en la década de los 70 – traída a la vida por vestuarios y un diseño de producción maravillosos – que tiene una vida placentera en el sur de Estados Unidos. A pesar de que su familia es unida y básica, Beth siempre se ha sentido diferente. Por esto no es sorpresa que sienta una afinidad por su tío Frank (Paul Bettany), la oveja negra de la familia que vive en Nueva York, es profesor de universidad y mantiene su distancia en las reuniones familiares. Aunque es la persona más interesante y sensible de la familia, Beth no entiende cómo es que es constantemente ignorado o denigrado por su papá, Daddy Mac (Stephen Root).

A partir de una conversación entre sobrina y tío sobre el destino y las decisiones personales, Beth moldea su futuro. Así, la vemos cuatro años después iniciando su primer año en la Universidad de Nueva York, en donde Frank trabaja. A partir de su proceso de crecimiento, Beth descubre que su tío es gay y que lleva 10 años viviendo con su pareja Wallie (Peter Macdissi). Aunque ella toma estas noticias de manera favorecedora, el desafío principal será cuando regresen a Carolina del Sur al funeral de Daddy Mac, quien murió inesperadamente.

De esta forma, la película evoluciona a una road movie, en donde Beth y Frank se conocen más, hablan sinceramente sobre la sexualidad de ambos y encuentran a un acompañante inesperado en Wallie, quien está necio en estar ahí para Frank, incluso si eso significa quedarse en el hotel mientras su pareja lidia con la sospecha familiar y el trauma que dejó en su camino su papá intolerante.

La película ofrece una mirada simplificada y accesible de los problemas de aceptación de la comunidad LGBTQ+ en décadas pasadas y presentes, ya sea con Frank y su familia en el sur de Estados Unidos o Wallie, quien emigró de Arabia Saudita para ser libre de amar a quien quisiera.

Conforme la cinta avanza, conocemos parte del pasado de Frank, el cual desencadena una adicción al alcohol y un rechazo a ser él mismo en frente de su familia. Frank ha dedicado toda su vida a crear una clara separación entre su vida personal y familiar, usando como justificación un recuerdo traumático del pasado. Este viaje de regreso a casa hace que flashbacks de lo que sucedió lo comiencen a seguir, causando estragos en su compostura ecuánime y autocontrolada.

La película presenta mensajes igualmente desgarradores como optimistas, así como una que otra lección de vivir conforme a la filosofía que uno predica. El lazo que se desarrolla entre Frank y Beth es el que hace a ambos reflexionar sobre lo que quieren y valoran en la vida, así como la forma en la que realmente se comportan.

El objetivo es que Frank elimine capas de protección emocional que fue creando poco a poco, dejando afuera a toda su familia, sin ni siquiera estar seguro de si lo aceptarían o no tal y como es. Así, el mensaje de aceptación y confianza es doble: por un lado, de parte de la familia hacia la homosexualidad de Frank, y por el otro, de parte de Frank para dejar que la familia se entere de la verdad y llegue a sus propias conclusiones.

La película se vuelve memorable por la interpretación de su elenco y la certeza de su guion. La complejidad emocional y el duelo constante de Frank son traídos a la vida de manera excepcional por Paul Bettany. El actor inglés, usando un bigote dudoso y anteojos de la época, se ve vulnerable y sensible en quizá su mejor rol hasta la fecha (cosa nada difícil, pues mantiene un perfil severamente infravalorado en Hollywood). Además, tanto Sophia Lillis como Peter Macdissi son entrañables y simpáticos en sus papeles. Ella siempre silenciosa, pero acogedora, y él, amoroso y paciente.

El resto del elenco, del que destacan Margo Martindale (ofreciendo la escena más emotiva de la película) como la matriarca de la familia, Steve Zhan como el hermano menor y mejor amigo del papá muerto, y Judy Greer como la mamá de Beth, crea una de las familias más talentosas en pantalla. Cada uno trae a la vida distintos grados de adaptación y entendimiento, desde intentos incómodos por adaptarse a la nueva realidad, hasta comentarios innecesarios que buscan demostrar una mente abierta.

Uncle Frank es un drama pequeño, pero emotivo que junta de manera satisfactoria historias de descubrimiento personal y aceptación. A través de un vínculo especial entre sobrina y tío – traídos a la vida por dos actores en sus mejores interpretaciones – ambos comienzan a conocerse verdaderamente, mientras que descubren aquellas trabas emocionales que no los dejaban ser felices. En un momento clave, él estuvo para ella, y ahora, ella está para ayudarlo a reencontrarse con su familia.

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