Palomita de maíz

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Monos: una pesadilla memorable sobre niños soldados latinoamericanos

Escrito el 6 junio, 2020 @alessandra_kr

En dónde la puedes ver: Netflix

Director: Alejandro Landes

Elenco: Moisés Arias, Sofía Buenaventura, Julianne Nicholson, Karen Quintero, Jorge Román, Laura Castrillón, Julián Giraldo, Wilson Salazar, Sneider Castro, Deiby Rueda, Paul Cubides.

Países: Colombia, Argentina, Países Bajos, Alemania, Suecia, Uruguay, Estados Unidos, Suiza, Dinamarca.

Palomómetro:

Más información de la película: https://www.imdb.com/title/tt6062774/

Monos, del director brasileño Alejandro Landes, presenta una historia incómoda y difícil de digerir. No obstante, después de varios minutos desagradables en los que calienta motores, la cinta evoluciona a un thriller de supervivencia que atrapa al espectador y no lo suelta hasta el último minuto.

Ganadora de múltiples premios a lo largo de su paso por festivales de cine, incluyendo el máximo galardón del Festival de Cine de Londres y del Festival de San Sebastián, así como el Premio del jurado en el Festival de Sundance, Monos es impactante e imposible de olvidar. No sólo trascendental por su mensaje, sino también por su calidad técnica. Con esta cinta, Landes se convierte en uno de los directores – y escritores – más interesantes de seguir del momento.

Monos se centra en un grupo de niños guerrilleros viviendo en las llanuras de un país latinoamericano no especificado. Aquí habitan haciendo de su vida lo que se les antoje, lo que se reduce prácticamente a juegos violentos, disparar sus pistolas al aire y tener experiencias sexuales entre ellos.

Su misión es cuidar a la doctora estadounidense que es rehén de las fuerzas armadas a las que pertenecen. Fuera del mensajero que de vez en cuando se aparece para implementar entrenamientos intensivos – y recordarles de la autoridad -, así como del radio que los conecta con sus mandos superiores, estos niños están completamente aislados de la vida real.

Al inicio, la película no cuenta con estructura, solamente sigue a los niños siendo niños en circunstancias menos que ideales. Su intelecto, maduración emocional y desarrollo psicológico no están capacitados para lidiar con las batallas, las responsabilidades y las libertades con las que viven – y verlo plasmado en pantalla resulta desesperante y frustrante.

La película funciona como un alarmante y triste recordatorio del robo de la niñez de muchos soldados en lugares con conflictos armados. Son necesarios alrededor de 45 a 60 minutos para que la película cambie a algo más interesante.

Al obligar que los personajes se muevan de su zona de confort y se rebelen a las fuerzas que los mantenían atados psicológicamente, la cinta se convierte en un thriller de supervivencia con ecos de la novela Lord of the Flies. No sólo los niños deberán intentar contener a la doctora, también existirán problemas internos que pondrán en peligro la estabilidad del grupo.

La película es un proyecto de contrastes. El tema que aborda, así como lo que presenta en pantalla, está lejos de ser agradable a la vista, sin embargo, la manera en que lo hace es estéticamente bella y cautivadora. Mientras entras en desesperación y tristeza, por lo menos lo haces al son de una banda sonora evolutiva y contagiosa con una fotografía vintage y hermosa.

Asimismo, los paisajes que se presentan son imponentes, dignos de un comercial turístico que te invita a conocer las llanuras y selvas latinoamericanas. En especial, destacan las montañas de la primera parte de la cinta que ofrecen una apariencia de que los personajes vuelan sobre las nubes, notable contraste con el infierno de su existencia en la tierra.

Ya sea la grabación en las montañas, las escenas de conflicto armado o, específicamente, una escena situada en la corriente salvaje del Amazonas, Landes no sacrifica visión por facilidad de rodaje. Por esto, se agradecen las múltiples complicaciones con las que lidió para ofrecernos imágenes y secuencias admirables y complejas.

Cuando la película se explota la parte de thriller de supervivencia llega a nuevos niveles de intensidad y estrés. El elenco joven se compromete y nos ofrece actuaciones realistas, cero glamurosas y sencillas. En especial, destaca la interpretación de Sofia Buenaventura como Rambo. Conforme pasan los minutos su papel crece más y más, para pasar de una integrante de la banda a nuestra brújula emocional y moral en la historia.

Monos es una película ad hoc para estos tiempos. Con un tema real y no lo suficientemente mostrado en el mundo actual, nos demuestra lo mucho que el talento latinoamericano tiene que decir sobre sus realidades. Al seguir a un grupo de adolescentes inmiscuidos en el ojo del huracán de los conflictos armados, Landes nos muestra las características humanas que nos vuelven vulnerables y peligrosos, así como los vicios que están destinados a aparecer, y más en ambientes caóticos y violentos.

Aun así, podría afirmar que el final no es del todo deprimente o catastrófico; más bien nos permite vislumbrar un pequeño rayo de esperanza. Al respecto, la escena final de la cinta puede ofrecer un tinte de frustración; no obstante, mientras más lo pienso más me gusta. La toma final es inolvidable.

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