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Four Daughters: metaficción como terapia familiar

Escrito el 24 noviembre, 2023 @CesarAndreZzZ

Dirección: Kaouther Ben Hania.

Guion: Kaouther Ben Hania.

Elenco: Hend Sabry, Nour Karoui, Ichraq Matar, Olfa Hamrouni, Eya Chikahoui, Tayssir Chikhaoui, Majd Mastoura.

País: Túnez.

Palomómetro:

Más información de la película: https://www.imdb.com/title/tt27502426/

Four Daughters. Dir. Kaouther Ben Hania. Kino Lorber. 2023.

Recordar es para valientes. El acto de rememorar implica un desgaste emocional por ser incapaces de cambiar el pasado, no poder interrumpir la intrusión de recuerdos en nuestra mente y/o porque demandan culpa, dolor y trauma. Lo único que podemos hacer con nuestras memorias tormentosos es redefinirlas de maneras sanadoras, lo cual, de por sí, es otro acto de valentía.

Four Daughters es un ejemplo de cómo el cine puede ser terapéutico para las personas detrás de la película y las audiencias al construir y deconstruir memorias familiares tórridas y las herencias dolorosas de sociedades opresivas. Después de obtener una nominación al Óscar con The Man Who Sold His Skin (2020), la directora Kaouther Ben Hania vuelve a representar a Túnez con esta docuficción galardonada con el Golden Eye en el Festival de Cannes.

Como una obra de teatro que se construye sobre la marcha, la cámara se posiciona en la familia Hamrouni. Olfa, madre soltera de cuatro hijas, es el epicentro de las agonías familiares. Sus dos hijas menores, Eya y Tayssir, están atormentadas por la ausencia de las dos hijas mayores, Rahma y Ghofrane, quienes, según Olfa, fueron “devoradas por los lobos”, una metáfora intencional para referirse a algo aún más espantoso.

En parte un ejercicio experimental que fusiona la ficción con lo documental, en parte un ejercicio de terapia familiar, Four Daughters recrea diferentes eventos de la familia Hamrouini. Eya y Tayssir se interpretan a sí mismas, sus hermanas Rahma y Ghofrane son interpretadas por las actrices Nour Karoui y Ichraq Matar, respectivamente, y el actor Majd Mastoura actúa los personajes masculinos relacionados con la familia. La actriz Hend Sabri interpreta a Olfa en las escenas que son “demasiado fuertes” para la matriarca.

Ben Hania le ofrece a la familia la oportunidad de revivir su pasado sin un motivo claro, sea porque Olfa quiere redescubrir que salió mal en la historia familiar para que dos de sus hijas estén ausentes, porque Eya y Tayssir necesitan conciliar dicha ausencia, o porque la familia desea autoengañarse, reviviendo los pasajes de felicidad con actrices que suplantan a las hijas ausentes. La película oculta los motivos directos por los cuáles la familia quiere echar un vistazo a su pasado a través de la dramatización porque las mismas mujeres desconocen el origen de este deseo. Las Hamrouni encuentran júbilo y dolor al navegar por pasajes de historia familiar, y la directora nivela las anécdotas mundanas con los eventos críticos que llevaron a la familia por la tragedia.

Las interacciones entre Eya y Tayssir con las actrices que interpretan a sus hermanas se muestran joviales y jocosas a pesar de las inquietantes sombras patriarcales que merodean. En juegos y pláticas mundanas encuentran escapismos temporales, hablando de su cuerpo y sexualidad sin el puritanismo de su madre silenciándolas. El estudio de la familia es pertinente, dando paso a que el espectador interactúe con sus vivencias y actitudes. Olfa fácilmente evoca juicios y cuestionamientos cuando se desvelan los maltratos que perpetró contra sus hijas en nombre del dogmatismo religioso y los ideales deterministas de lo que tiene que ser y hacer una mujer en una sociedad patriarcal.

Ben Hania no cae en simplificaciones, evitando que Olfa se convierta en un monstruo sin corazón a los ojos del espectador. Sin justificar sus actos, se comprende que la crianza opresiva de Olfa hacia sus hijas es una consecuencia cultural, una herencia patriarcal que se impone sin mediar lógica a la siguiente generación.

Four Daughters es metódica al momento de explorar los pasajes sociopolíticos de Túnez, enfatizando el terror que trajo la Primavera Árabe en 2011. La sociedad demanda docilidad femenina, usando la religión como arma de terror. El documental recuerda a la exuberante Persépolis (Marjane Satrapi y Vincent Paronnaud, 2007), ya que ambas películas toman como punto central la vivencia femenina en culturas que condicionan sus derechos y demandan sumisión absoluta al control masculino.

El sistema patriarcal, impuesto por la sociedad tunecina en el exterior y la tiranía de la madre en el interior, es la inevitable causa del quiebre familiar. El despertar sexual de Rahma y Ghofrane es reprimido a través de la violencia física y verbal, dando como respuesta una inagotable rebeldía juvenil. La faceta gótica de una y el extremismo religioso de otra se ven como caras de la misma moneda: escapes plausibles de la tiranía de su madre, una ilusión de libertad contraproducente.

A menudo, la película se siente como un detrás de escenas de la misma cinta en un formato casero que recuerda a los documentales de Jafar Panahi. En el caso de Four Daughters la oscilación entre la recreación dramática de los hechos y las cabezas parlantes del documental resulta ocasionalmente pedestre, conteniendo los poderosos mensajes de la narrativa en un limbo cinematográfico. Sin embargo, resulta irresistible la manera en que Ben Hania plantea la relación que construimos con nuestro pasado. Desde la cruda honestidad, no envía mensajes de conciliación simplistas y le permite tanto a las mujeres de la familia Hamrouini como a todas las que hayan vivido situaciones similares, la dicha de gobernar sus emociones. Lo importante es que las emociones asociadas con memorias tormentosas son nuestras y de nadie más.

Four Daughters cautiva al difuminar las líneas de la ficción y el documental, fungiendo como un reflejo de la vida misma. La película plantea la ficcionalización de nuestros recuerdos como un ejercicio de valentía al confrontar la subjetividad de los mismos. Además de denunciar fervientemente el totalitarismo religioso y el patriarcado como armas de terror a la vivencia femenina, la directora desvela las distintas formas en las que el miedo nos paraliza y arruina la vida. Es trágica y hermosa, con un desenlace que envía esperanza por futuras generaciones determinadas a romper esquemas inútiles y sofocantes.

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