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Étoile: una coreografía entre París y Nueva York

Escrito el 29 abril, 2025 @cinematictalk

Disponible en: Prime Video.

Creadores: Amy Sherman-Palladino, Daniel Palladino.

Elenco: Luke Kirby, Charlotte Gainsbourg, Lou de Laâge, Gideon Glick, David Alvarez, Ivan du Pontavice, Taïs Vinolo, David Haig, LaMay Zhang, Yanic Truesdale, Simon Callow,

País: Estados Unidos.

Duración: ocho episodios de 60 minutos cada uno.

Palomómetro:

Más información de la serie: https://www.imdb.com/title/tt27613329/

Étoile. Creadores: Amy Sherman-Palladino, Daniel Palladino. Prime Video. 2025.

Amy Sherman-Palladino es una de las creadoras más reconocidas de la televisión estadounidense con su sello distintivo de personajes entrañables y algo molestos, así como conversaciones repletas de diálogos rápidos, ingeniosos y llenos de referencias a la cultura pop. Su serie más icónica, Gilmore Girls (2000-2007), conquistó a audiencias con la relación madre-hija de Lorelai y Rory como nunca antes se había mostrado en televisión. Posteriormente, The Marvelous Mrs. Maisel (2017-2023) consolidó su reputación, ganando múltiples premios Emmy por su retrato de una ama de casa convertida en comediante de stand-up en el Nueva York de los años 50. Entre ambas series, Palladino exploró el mundo del ballet con Bunheads (2012-2013), rápidamente cancelada. No obstante, al parecer se quedó con la “espina clavada”, pues retoma este contexto con Étoile, una ambiciosa coproducción entre Nueva York y París.

La historia de Étoile sigue a dos compañías de ballet en crisis post COVID: el Metropolitan Ballet Theater de Nueva York, dirigido por Jack McMillan (Luke Kirby), y Le Ballet National de París, que tiene al frente a Geneviève Lavigne (Charlotte Gainsbourg). Para combatir la caída en la venta de entradas, ambos acuerdan un intercambio de talentos: la estrella parisina Cheyenne Toussaint (Lou de Laâge) se traslada a Nueva York, mientras que la bailarina Mishi (Taïs Vinolo) y el excéntrico coreógrafo Tobias Bell (Gideon Glick) viajan a París. La serie, de ocho episodios, alterna entre las dos ciudades, explorando las tensiones culturales, los egos artísticos y los desafíos de mantener viva una forma de arte tradicional en un mundo moderno. La premisa es intrigante, con el ballet como telón de fondo para un drama que mezcla humor, romance y conflictos personales, aunque a veces la narrativa se siente desbordada por su propia ambición.

Étoile es, en esencia, una serie hecha para los fans de Sherman-Palladino, quienes reconocerán de inmediato los diálogos apresurados, los personajes excéntricos y las situaciones absurdas con más tintes de comedia que de drama. Sin embargo, para quienes no están familiarizados con su estilo, la serie puede ser difícil de abordar. Las conversaciones, aunque brillantes, requieren una atención absoluta y un conocimiento previo del ritmo de Palladino. Otro problema que enfrenta es que la trama en París es mucho menos interesante que la de Nueva York.

En cuanto a las actuaciones, quien se lleva merecidamente los elogios principales es Lou de Laâge, quien brilla como Cheyenne, la tempestuosa bailarina parisina cuya intensidad y carisma dominan cada escena. La oriunda de Burdeos, comúnmente muestra su talento en producciones dramáticas; sin embargo, su timing cómico sorprende. Su interpretación es magnética, con una presencia escénica que debería catapultarla al estrellato internacional.

Luke Kirby, como Jack, aporta una mezcla de encanto y sarcasmo que recuerda a su aclamado papel de Lenny Bruce en Mrs. Maisel, sirviendo como un ancla sólida para la trama neoyorquina. Gideon Glick, en el papel del neurótico coreógrafo Tobias, ofrece momentos de humor, pero también de mucha humanidad. Del otro lado de la moneda, Charlotte Gainsbourg, como Geneviève, no está a la altura del resto del elenco. Su interpretación, aunque competente, carece de la chispa necesaria para igualar el ritmo cómico de sus compañeros.

A pesar de sus fallos, Étoile destaca por su creatividad y su amor evidente por el ballet. La música, cuidadosamente seleccionada, complementa perfectamente las emociones de la serie, desde piezas clásicas hasta toques modernos que reflejan la dualidad entre tradición y vanguardia. Las secuencias de baile, coreografiadas por Marguerite Derricks son un espectáculo visual, capturando la belleza y la exigencia física del ballet. La serie no teme tomarse libertades narrativas, dedicando largos segmentos a actuaciones de danza o momentos artísticos que priorizan la pasión sobre la trama convencional, lo que la hace profundamente respetuosa con su tema.

En conclusión, Étoile es una propuesta vibrante, pero no exenta de problemas, recomendable con ciertos reparos. Los fans de Sherman-Palladino encontrarán mucho que disfrutar en su humor característico, sus personajes coloridos y su devoción por el arte. Asimismo, los amantes del ballet quedarán cautivados por las autenticidad en las coreografías. Aun así, su narrativa desigual y la barrera que suponen sus diálogos pueden dificultar su acceso. Si el que lee estas líneas es apasionado del ballet o ya es seguidor de Palladino, Étoile es una experiencia que vale la pena; de lo contrario, puede que no sea el mejor punto de entrada a su universo.

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