Palomita de maíz

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El rey: Timothée Chalamet brilla como un rey emo en esta reflexión bélica

Escrito el 6 noviembre, 2019 @alessandra_kr

Disponible en:

Director: David Michôd

Elenco: Timothée Chalamet, Sean Harris, Robert Pattinson, Joel Edgerton, Ben Mendelsohn, Lily-Rose Depp, Tom Fisher, Edward Ashley, Steven Elder, Tom Glynn-Carney, Ivan Kaye, Thomasin McKenzie.

Países: Reino Unido, Hungría, Australia.

Duración: 2 hrs 20 min.

Palomómetro

Más información de la película: https://www.imdb.com/title/tt7984766/

¡Ave para el joven rey del cine, Timothée Chalamet! Este actor, que saltó a la fama por sus inolvidables interpretaciones como el romántico con corazón roto Elio en Call Me By Your Name (2017) y el típico patán wannabe Kyle Scheible en Lady Bird (2017), ha demostrado una y otra vez que tiene el talento y la gracia como para mantenernos intrigados con lo que se proponga. El hecho de que todavía nos falte por ver Mujercitas y Dune es algo que me mantiene con vida.

En esta ocasión, Chalamet se decidió por el acento británico con tintes de William Shakespeare (¿qué actor respetable no ha optado por esta vía?), para ofrecernos una película más en su breve repertorio que permite reforzar nuestra confianza en su versatilidad y buen gusto. El rey, dirigida por el australiano David Michôd, nos presenta a un Chalamet sombrío y consciente que eleva el material y que se destaca a pesar de estar rodeado con un elenco masculino fenomenal.

La película, mitad basada en la vida real del rey Henry V de Inglaterra y mitad en la obra de Shakespeare, se centra en Hal (Chalamet), el hijo de rey Henry IV (Ben Mendelsohn) que se rehúsa a jugar conforme a las reglas de la corona. Cuando su padre muere y él se convierte en rey, Hal debe enfrentarse a las realidades del juego del poder y de las expectativas de los consejeros del rey, incluyendo una guerra en contra de Francia sin razón aparente. Un Hal reflexivo cuestionará las decisiones de la corona y las lealtades de las personas a su alrededor, siempre al borde del debilitamiento emocional.

Se podría decir que esta historia es ideal para este momento cinematográfico y social. Mientras que antes se apreciaban las cintas patrióticas y heroicas, con un héroe invencible, ahora estamos en un punto en el que la reflexión y la denuncia de la toxicidad masculina y la manipulación están en su esplendor. Ya sea El irlandés, El faro o Ad Astra, estas películas nos han otorgado una mirada dura sobre lo que estamos acostumbrados a recibir y la forma en que lo digerimos. Al respecto, El rey se alinea a estas cintas al ofrecernos una mirada consciente y cautelosa del poder y de lo que se puede y debe hacer con éste.

La película tiene un tono sombrío y depresivo. Los colores utilizados ofrecen una atmosfera existencialista y oscura. Pareciera una mezcla de algún trabajo de Terrence Malick – en especial El árbol de la vida (2015) – con Macbeth (2015) de Justin Kurzel: reflexiones pensativas, cuestionamientos éticos en un entorno dramático y hermoso.

Específicamente, Hal es un personaje torturado, con crisis existenciales y cuestionamientos constantes sobre su vida y la corona, reforzando la teoría de que en realidad es un millennial atrapado en el siglo XV y provocando reacciones identificables entre la audiencia de hoy. Al presentar a un personaje sensible y dudoso sobre sus decisiones, así como crítico de las decisiones políticas del momento, El rey cuestiona los estándares históricos de masculinidad.

A través de sus cuestionamientos cautelosos y pacientes, quedan al descubierto los descarados deseos de guerra, sangre y crueldad de aquellos que lo rodean, sin razón suficientemente importante como para justificar tales actitudes. Mientras que para otros algunas actitudes funcionan como burlas o insultos, para Hal son pruebas de temperamento y oportunidades de aprendizaje. En esta pequeña distinción de puntos de vista, recae su poder sobre la corona y sobre la historia, pues en retrospectiva este rey es considerado uno de los mejores en la historia de Inglaterra.

La presencia de palabras de aliento y reflexiones con sentido terminan siendo vitales para la supervivencia emocional de este nuevo rey. Ya sea su viejo compañero de parranda, Falstaff (Joel Edgerton), quien es más sabio y sensible de lo que muchos esperarían de un borracho; su hermana menor, la reina Philippa de Dinamarca (Thomasin McKenzie), quien provee el único lazo de amor puro en la cinta; o su futura esposa, Katherine (Lily-Rose Depp), quien al cuestionarlo abre sus ojos a las traiciones de sus más allegados. El trabajo de rey no es tarea sencilla, y una parte fundamental para no perderse en el intento es la gente de la que Hal se rodea.

Por su parte, el resto del elenco está fenomenal. Mientras que cuenta con un gran repertorio de talento masculino, todos aparecen lo suficiente como para ser registrados, pero no como para robar la atención de Chamalet. Sean Harris con su voz tan característica que produce escalofríos; Ben Mendelsohn en calidad de cameo; y Tom Glynn-Carney y Dean-Charles Chapman fortaleciendo su CV después de sus apariciones en Dunkirk y Game of Thrones, respectivamente, son respetables. No obstante, después de Chalamet, Joe Edgerton y Robert Pattinson ofrecen las interpretaciones más memorables.

Joel Edgerton interpreta a Falstaff, único amigo de Hal que proporciona una mirada respetuosa de la guerra y del valor de las vidas humanas. Edgerton, quien también escribió el libreto en compañía de Michôd explota el breve tiempo en pantalla para ofrecer el lazo emocional más importante de la cinta, así como la influencia necesaria para marcar el camino de Hal.

Robert Pattinson como The Dauphin es la parte caótica y ridícula de la cinta. Como el príncipe francés que molesta y provoca a Hal, Pattinson es la ridiculez andando, lo cual resulta disfrutable de ver. Ya sea su acento francés exagerado, su diálogo de mal gusto o su inhabilidad en el combate, Pattinson sigue demostrando su versatilidad y disposición para tomar riesgos.

Lenta con una expectativa que nunca desaparece, es entendible si la película provoca un cierto grado de desesperación. No obstante, al comprender el camino que toma y la reflexión sobre la guerra, las justificaciones humanas para ocasionar conflicto, y el papel reflexivo de Hal, se aprecia el esfuerzo y el mensaje que aborda. Con interpretaciones comprometidas, y con un Timothée Chalamet que demuestra su talento hasta con los acentos, El rey nos introduce al mundo de un personaje histórico intrigante y atractivo para los estándares modernos. Es inevitable que al tiempo en que la película concluye, ya estemos intentando aprender más sobre el verdadero Henry V.

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