Capone: el regreso desabrido de Josh Trank

Escrito el 15 mayo, 2020 @alessandra_kr

En dónde la puedes ver: VOD, incluyendo Amazon, YouTube, Google Play, iTunes, Fandango y Vudu.

Director: Josh Trank

Elenco: Tom Hardy, Linda Cardellini, Matt Dillon, Al Sapienza, Kathrine Narducci, Noel Fisher, Gino Cafarelli, Mason Guccione, Jack Lowden, Kyle MacLachlan, Rose Bianco.

País: Estados Unidos

Palomómetro:

Más información de la película: https://www.imdb.com/title/tt6199572/

Después de cinco años lejos de cámaras, Josh Trank está de regreso. El hecho de que su nuevo esfuerzo directoral exista es un pequeño milagro para él, pues es imposible olvidar el fracaso de su gran salto al mundo de los blockbusters con Fantastic Four (2015).

Cómo olvidar el shock que causó esta película incluso antes de ser estrenada. Rumores de problemas en el set, de fallas en la dirección de Trank y de batallas en la postproducción fueron suficientes para que éste se deslindara de la versión final que salió en cartelera. Efectivamente, Fantastic Four fue una decepción entre audiencia y críticos (actualmente cuenta con un 9% de aprobación en el sitio de Rotten Tomatoes), lo que significó que Trank cayera en la temida cárcel de directores.

Cinco años después, Josh Trank llega acompañado de Tom Hardy con su nueva película Capone, reflejando los últimos años de este criminal desde una perspectiva refrescante, aunque no enteramente exitosa. Se aprecia lo que Trank intentó hacer – darnos la historia de un personaje legendariamente temido en su momento más mundano – aunque el producto final no es disfrutable o, incluso, tolerable.

Al respecto, vale la pena reflexionar sobre qué clase de historias merecen aparecer en la pantalla grande, así como sobre las perspectivas que se presentan de éstas. ¿De verdad es necesario exponer una perspectiva empática y humanista de un ser violento y despreciable? Trank, al presentarnos el último año de la vida de Capone, nos introduce a la vida de un ser debilitado, patético y vulnerable, lo que inevitablemente crea pensamientos de incomodidad y empatía por aquel rey mafioso de Chicago de varias décadas atrás. Yo me pregunto, ¿es válido crear arte sobre estos personajes históricamente abominables?

Trank deja claro que esta historia no será sobre las grandes victorias del criminal; de hecho, no se nos presenta un contexto histórico sobre sus hechos. Más bien, este Capone está colmado de achaques mentales y físicos ocasionados por la nuerosífilis que ha tenido desde niño; de hecho, en algún momento de la historia se nos informa que Capone ya tiene el intelecto de un adolescente.

En este contexto, los sentimientos de arrepentimiento y auto-reflexión aparecen. Ya sea con las alucinaciones apanicadas de los momentos que marcaron su carrera como mafioso (por ejemplo, la masacre de San Valentín); el rencor hacia sus más próximos colaboradores, a quienes ya tacha de “asesinos”; o las apariciones de un niño a quien intenta proteger a toda costa, vemos el lento desliz de Capone de esta realidad hacia la muerte.

A pesar de que estos momentos podrían ser interesantes, la manera en que los presenta Trank son sosos y poco enganchadores. La verdad es que un Capone fracasado a punto de morir no ofrece nada interesante de apreciar. Sus reflexiones de vida, su pánico ante ser vigilado por los Federales o incluso la obsesión que desarrolla por el pequeño niño que lo sigue no son suficientes como para crear interés en el espectador.

En este punto, Josh Trank – quien también escribió el guion y editó el filme – se enfoca en crear un ambiente sombrío, opaco y excesivamente deprimido, para reflejar el estado actual de Capone. Así, todo lo que sucede en realidad y en la cabeza de Capone lo vemos a su ritmo y a su capacidad, lo cual es extremadamente lento, incluso causando desesperación y apatía.

La estrella de la película, Tom Hardy, ya nos tiene acostumbrados a transformaciones radicales para sus personajes. En esta ocasión, no decepciona en este punto. Con peso extra, lentes de contacto ensangrentados y con llagas en su cara, Hardy está prácticamente irreconocible. Asimismo, se aprecia que hace todo lo que se le exige (incluyendo varias escenas humillantes de incontinencia urinarias y fecales). No obstante, el resultado completo es indiferente.

Hardy pasa la película dejando claro lo patético que Capone es.  Ya sean alucinaciones sobre sus crímenes pasados, sudoraciones incontrolables, balbuceos incoherentes, nulo control sobre sus esfínteres y varios ataques cerebrales, Trank y Hardy no tienen piedad por Capone. Esto, por supuesto, crea cierto grado de intolerancia y aburrimiento, pues todo lo importante sucede alrededor del declive del criminal.

El actor solo gime, grita, maldice, fuma y abre los ojos en incredulidad y miedo. Así, esta película es prácticamente dos horas de un Hardy decepcionado, gimiendo de molestia cada dos minutos, ¿seguros que eso es lo que quieren ver?

El elenco secundario completado por Linda Cardellini (entre esta película, Green Book y su papel en Avengers ya hemos tenido suficiente de ella como esposa abnegada), Kyle MacLachlan, Jack Lowden y Matt Dillon cumple, a pesar de no tener nada qué hacer más que cumplir a los caprichos y desmanes del insufrible de Capone. Quizá la exploración del personaje de Mae (Cardellini) o de Junior (Noel Fisher) hubiera sido más emocionante.

Bien por Trank por regresar de su exilio involuntario con una película que refleja efectivamente lo que él quiso plasmar en pantalla. Al tener control del guion, la edición, la dirección y hasta el lanzamiento, por fin pudo retomar todo aquello que perdió en su aproximación a las grandes ligas de Hollywood.

Más allá de eso, esta película no ofrece nada memorable. Ni el compromiso de Hardy es suficiente para sacarnos del letargo que produce la historia del último de año de Capone, y honestamente, ni interés por sentir empatía por este tipo infame de la historia.

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