Palomita de maíz

– Sitio independiente de cine y TV.

FINDE – 29 a 31 de julio

Escrito el 2 agosto, 2022

Cada semana, los colaboradores de Palomita de maíz responden la pregunta: entre series y películas, ¿qué viste el pasado fin de semana?

 

Alessandra Rangel

Mississippi Masala

Son pocas las ocasiones en las distingues la trascendencia de un filme mientras lo ves. Sin embargo, esto es justo lo que me sucedió al ver por primera vez Mississippi Masala¸ una de esas películas que se vuelven más queridas e importantes con el paso del tiempo y que quizá, en el año de su estreno por allá de 1991 no se valoró con la misma urgencia con la que hoy se observa. Protagonizada por un Denzel Washington en uno de sus pocos roles como protagonista de romances y Sarita Choudhury en su debut en pantalla, la historia sigue a Meena (Choudhury), una joven india-ugandesa que, una vez asentada en el estado estadounidense que nombra la película, se enamora de Demetrius (Washington), un local que poco a poco ha creado su propio negocio de limpieza de alfombras. No obstante, las presiones sociales, culturales y raciales de ambas familias ponen en riesgo su unión.

Hábilmente, la directora Mira Nair y la guionista Sooni Taraporevala entretejen una historia en la que se tocan temas como el colonialismo, el colorismo, la identidad, el deseo sexual femenino, el racismo y la tolerancia de otros en una historia disfrazada de romance. Lo cierto es que, a través de sus diálogos y situaciones sociales ofrecidas, la cinta ofrece una de las perspectivas más realistas y sensibles de la raza, la etnia y la identidad presentadas alguna vez en pantalla. El hecho de que también se ofrezcan momentos románticos entre los protagonistas, fortalecidos y sensibilizados por una mirada femenina, hacen que Mississippi Masala sea algo único que, hasta la fecha, no se ha podido replicar.

Disponible en Criterion Channel.

 

Cesar Guedez

El sueño de Wadjda

El sueño de Wadjda presenta los conflictos sociales de Arabia Saudita y los vuelve atemporales, ya que poco ha cambiado para las mujeres saudíes desde 2012, año de estreno de la película. Wadjda, una niña saudita de 11 años que vive en Riad, se concentra en un objetivo aparentemente simple: comprar una bicicleta verde que ve todos los días camino a su escuela. El problema es que la conservadora y opresiva sociedad saudí prohíbe casi todo en la vida de las mujeres. Desde el lado de occidente creemos conocer el sufrimiento femenino en los países árabes, pero la directora Haifaa al-Mansour explora esta situación desde la perspectiva de una niña que se resiste a conformarse y a aceptar la vida que se le impone.

Wadjda debe lidiar con una estricta y amargada directora escolar, la poca atención que le da su madre al estar siempre trabajando y una figura paterna inmadura y casi ausente que está más enfocado en buscar su próxima esposa que en el hogar. La desolación es inevitable, pero la pequeña actriz Waad Mohammed brinda energía a su interpretación como la protagonista: es carismática, jovial y cargada de pasión. El sueño de Wadjda es memorable por ser desgarradora y dolorosa, sin nunca explotar la realidad. Es un estudio íntimo de alguien que no se amolda a los parámetros de su país, que nunca busca culpar a las víctimas mujeres de su realidad y que contempla una preciosa relación entre madre e hija sobre la perseverancia y la resistencia a ser vulneradas.

 

Disponible en iTunes.

 

Not Okay

El término “influencer” es un modismo anglosajón para referirnos a las celebridades que han nacido en internet, y que, desde sus plataformas digitales, tienen cierto poder. Not Okay no es la primera película en crear una sátira de las banalidades del mundo online y los cambios radicales que los denominados influencers han generado, para bien o para mal, en nuestra vida; sin embargo, es uno de los ejemplos más precisos e incómodos sobre una nueva era que choca con frecuencia con los valores éticos, morales y legales establecido. La historia de la directora Quinn Shephard es en apariencia simple, pero agrega capas de complejidad y comentarios sociales mientras avanza.

Danni Sanders (Zoey Deutch) es una aspirante a escritora frustrada que no tiene el talento suficiente para destacar en la revista Depravity, para la que trabaja. Un día, utiliza sus habilidades como editora de fotos para fabricar una mentira: un viaje a París para derrochar la imagen estética de felicidad en Instagram con la esperanza de ganar más seguidores. No obstante, todo se complica cuando se proclama sobreviviente de un atentado terrorista en esa ciudad, convirtiéndose en un ícono que despierta la admiración, el respeto y la compasión de todos.

Aunque hay problemas en la película para manejar tonos dramáticos y de comedia, el resultado es efectivo: se adentra en malestares sociales realistas de nuestros tiempos, incluyendo la idealización de las víctimas, la idolatría de la banalidad de las redes sociales, la redención después de ser “cancelado” en internet y las complicaciones del uso de las redes sociales como una herramienta de activismo político. En todo esto, la actuación magnífica de Mia Isaac como Rowan, una joven activista por el control de armas en Estados Unidos, es lo que más destaca.

Disponible en Star+.

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