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Ciudadano Kane: lo que tenemos que saber sobre la obra maestra de Orson Welles

Escrito el 3 diciembre, 2020 @eloisarm16

Ciudadano Kane (1941) es la ópera prima y obra maestra de Orson Welles, considerada una de las mejores películas jamás filmadas e incluida en los primeros lugares de las listas más reconocidas de cine, incluyendo la del American Film Institute (AFI). La película tiene el consenso general de críticos, rompió paradigmas en su realización, desafió al poder – lo que le valió intentos de censura –y la rodean hasta la fecha aires de misticismo y polémica.

Su guion, dirección, narrativa, fotografía, puesta en escena y banda sonora representaron un hito en el cine de Hollywood que inspiraría a futuras producciones con sus innovaciones en todos los aspectos. Sencillamente, Ciudadano Kane representa un antes y un después en el cine.

Aun así, su impacto va más allá del séptimo arte, conquistando también la cultura popular. Encontramos parodias/homenajes (capítulo de Rosebud de Los Simpson), comparaciones con personas reales (Rupert Murdoch, magnate de medios, ha sido comparado con Kane) e inspiraciones en hechos de la actualidad (ese titular preparado para cantar fraude si se perdían las elecciones es usado de inspiración por muchos políticos, el más reciente siendo Donald Trump).

Mank (Fincher, 2020), con un estreno programado en Netflix, devela el proceso de creación de Ciudadano Kane y la controversia alrededor de la autoría del guion entre el escritor Herman J. Mankiewicz y Orson Welles, quienes finalmente compartirían créditos. Como preparación para el lanzamiento de la película, echamos un vistazo a algunos detalles importantes del clásico de 1941.

Historia y narrativa

Ciudadano Kane relata la historia de Charles Foster Kane (Orson Welles), un magnate de medios retirado que vive aislado y solo en su mansión Xanadu. Muere pronunciando la palabra “Rosebud” mientras una bola de nieve cae de sus manos. Su muerte, que es noticia y genera titulares a nivel mundial, lleva al periodista Jerry Thompson (William Alland) a investigar sobre su vida para descubrir el significado de su última palabra.

En el esfuerzo por dilucidar la verdad, Thompson se encuentra con el archivo privado de Walter Parks Thatcher (George Coulouris), tutor de Kane, y entrevista a figuras clave de la vida del magnate: Bernstein (Everett Sloane), apoderado de Kane; Jedediah Leland (Joseph Cotten), mejor amigo; Susan Alexander (Dorothy Comingore), exesposa y Raymond (Paul Stewart), mayordomo, quienes lo ayudarán a reconstruir la vida del hombre, que se convertirán en narradores de la historia y en fuentes no confiables. Algunos muy mayores, otros alcoholizados, otros parcializados, ninguno conocía la experiencia de abandono y soledad que Kane vivió como niño separado de su familia y criado en la frialdad de un mundo de negocios.

La película retrata la relación entre el poder y los medios de comunicación. Refleja cómo se pueden utilizar los medios con fines propagandísticos a favor de interés personales y cómo pueden ser la herramienta perfecta para acabar con enemigos propios, tal y como lo hace Kane con su periódico, el New York Inquirer.

En el transcurso de la historia vemos a Kane cambiar los hechos y la información para presentar titulares corruptos. Kane provoca el inicio de una guerra, manipula elecciones a su favor – listo para cantar fraude si los resultados no lo favorecen – apoya la carrera lirica de su esposa con talento limitado, y ataca a sus contendientes.

Welles utiliza flashbacks para reconstruir la historia, usa múltiples testimonios desde diversas perspectivas, crea una estructura narrativa compleja que salta continuamente entre presente y pasado, y juega con un mundo del espectáculo como reflejo de la vida falsa creada por Kane y fabulada por la prensa. Ésta, a su vez, es presentada como medio de construcción y difusión de mensajes adaptados a la conveniencia de los intereses del mejor postor o el más poderoso.

Revolución detrás de cámaras

KRO Pictures, estudio detrás de Ciudadano Kane, dio carta blanca y libertad creativa absoluta a Wells para la realización de su obra prima. Welles era considerado el niño prodigio después del impacto de su transmisión en radio de La guerra de los mundos en 1948, a través de la cual muchos de los radioescuchas pensaron que se trataba de una invasión alienígena real.

Ciudadano Kane es estructuralmente innovadora en el uso de la fotografía y el sonido como herramientas narrativas. El ambiente sonoro, compuesto de ruidos, música y diálogos que se entrecruzan, enfatiza las atmósferas y emociones.

El compositor Bernard Herrman, a cargo de la banda sonora, usó lo que más tarde describiría como música radiofónica: entradas musicales que solían durar entre cinco y quince segundos, y que introducían la acción o sugerían una determinada respuesta emocional, alejándose de la costumbre de la época de musicalizar las películas de principio a fin.

La fotografía de Gregg Toland y su uso acertado del claroscuro hacen de la película un espectáculo visual. El uso del gran angular, las angulaciones inusuales de cámara y la profundidad de campo nitida, con los primeros planos, el fondo y todo lo que aparece entre ambos nítidamente enfocados, son característicos de la cinta. El empleo de dollys y travellings contribuyen a la fluidez en los movimientos de cámara que facilitan el involucramiento del espectador en la trama. El uso de planos contrapicados representaba una innovación, ya que no se acostumbraba a mostrar los techos al fondo del set.

Kane siempre está en primer plano, por encima de los demás. A Thompson no lo llegamos a ver en primer plano: siempre está en la oscuridad, fuera de encuadre y de espaldas.

A través del acertado y preciso montaje a cargo de Robert Wise, en un mismo escenario (Van Nest Polglase) se condensa la historia para contar en poco tiempo lo que transcurre en varios años, cambiando solo el vestuario (Edward Stevenson) y maquillaje (Maurice Seiderman) de los actores.

Inspiraciones artísticas

Charles Foster Kane está basado en vidas y aspectos de varias personas, siendo el más conocido el magnate de medios de comunicación, William Randolph Hearst, promotor de la prensa amarillista que la usó para generar escándalos y manipular la opinión pública. Uno de los casos más emblemáticos fue su intervención en el inicio de la Guerra hispano-estadounidense, de la cual sus periódicos obtuvieron las primicias. Además, promovió las candidaturas presidenciales de Theodore Roosevelt y Franklin D. Roosevelt.

Comprador y acumulador compulsivo, casado con Millicent Veronica Willson con quien tuvo cinco hijos, se separó para estar con la actriz, Marion Davies, con quien estuvo hasta sus últimos días y a quien intentó convertir en estrella de Hollywood usando sus medios.

La película también tomó aspectos de la vida de dos magnates conocidos por Welles durante su juventud en Chicago: Samuel Insull, financiero asociado con Thomas Edison, de origen humilde y que terminó en la ruina; y Harold Fowler McCormick, quien se divorció de su primera mujer aristocrática, Edith Rockefeller, para casarse con Ganna Walska, cantante de ópera con talento limitado.

Otra fuente de inspiración fue el polémico financiero y armamentista Basil Zaharoff, quien murió acompañado solamente por sus sirvientes en su gigantesco palacio en Montecarlo que había adquirido para una vieja amante, lugar que contaba una enorme chimenea en donde quemaba toda información delicada.

El personaje de Kane también comparte similitudes con el propio Orson Welles, conocido por su carácter temperamental, y quien perdió a su madre cuando tenía nueve años, y a su padre cuando tenía 15. Después de eso, se convirtió en el pupilo del doctor Maurice Bernstein, con quien mantuvo una estrecha relación.

Mankiewicz incluyó aspectos de su vida, como cuando se quedó dormido borracho escribiendo una reseña, o la pérdida de una bicicleta de niño. Esto representó una metáfora de la pérdida de la niñez, atormentando a Kane.

Por último, para la parte técnica de la película, Welles afirmó que se inspiró en La diligencia (John Ford, 1939), pues la analizó para plantear la historia.

Controversias

Randolph Hearst, convencido de que era la inspiración del personaje principal, utilizó sus medios y poder para intentar detener el estreno de la cinta. Llegó a ofrecer dinero a RKO Pictures para destruirla antes de su estreno. Tras negociaciones logró que se modificaran y/o eliminaran algunas escenas que lo aludían, entre ellas la muerte sospechosa de Thomas Ince en un yate propiedad del magnate.

Aun así, la controversia principal que ha rondado a la película – y que todavía persiste – es la incógnita sobre quién escribió el guion de entre el guionista Herman J. Mankiewicz y el cineasta Orson Welles. Mankiewicz acudió al sindicato de escritores para exigir el crédito en el guion, mientras que Welles (controlador y egocéntrico que a menudo restaba mérito a sus colaboradores) aseguró que las ideas iniciales y su estructura básica fueron resultado de una colaboración.

Welles alegaría que se hicieron dos guiones por separado y la versión final fue redactada a partir de ambas fuentes. Finalmente, ambos artistas compartirían el crédito del producto final (con el nombre de Mankiewicz primero) y el Premio Óscar a mejor guion original, único galardón que ganó la película de los nueve a los que estuvo nominada en la ceremonia de 1942.

A pesar de la apreciación de la Academia, las malas críticas iniciales y el silencio posterior en los medios de Hearst influyeron en que la película fuera un fracaso comercial. Pasarían años antes de que Ciudadano Kane fuera valorada como obra maestra y enumerada entre los mejores filmes de la historia.

Más allá de sus innovaciones, meritos técnicos y controversias, Ciudadano Kane sigue siendo relevante porque es un retrato de la condición humana, incluyendo la pérdida de la inocencia y el idealismo, así como la dominación del poder y la corrupción. Es también una historia sobre la búsqueda del amor y la soledad. Casi 80 años después, la película sigue siendo relevante.

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