Bliss: la realidad puesta a prueba

Escrito el 9 febrero, 2021 @Ivanwalls5

En dónde puedes ver Bliss: Amazon Prime Video.

Director: Mike Cahill

Actores: Owen Wilson, Salma Hayek, Madeline Zima, Nesta Cooper, Joshua Leonard, Jorge Lendeborg Jr., Ronny Chieng, DeRon Horton, Steve Zissis, Mercy Malick, Katie McCabe, Debbie Fan, Erin Flannery, Kayla Adams, Megan Nguyen.

País: Estados Unidos.

Duración: 104 min.

Palomómetro:

Más información de la serie: https://www.imdb.com/title/tt10333426/

Bliss es la más reciente película del director Mike Cahill, quien ya nos deleitó anteriormente con títulos como Another Earth (2011) y I, Origins (2014), en dónde mezcló la ciencia ficción con cuestionamientos fundamentales de la naturaleza humana.

Su nueva película narra el descenso al mundo de las drogas de Greg Wittle (Owen Wilson). Greg es un hombre divorciado, con un problema de adicción a los calmantes, en un trabajo mediocre del cual es despedido. Luego de un altercado con su jefe, se encuentra con Isabel (Salma Hayek), una mujer que vive en las calles y que está convencida de que el mundo contaminado y destrozado que les rodea es solo una simulación informática. Poco a poco, esta pareja se va sumergiendo en una espiral de locura, degradación y vicio.

Bliss maneja primordialmente dos planos. En el primero, se presenta un mundo decadente lleno de pobreza, o como lo llaman algunos: el mundo actual, que, sin ser distópico, es oscuro y violento. El otro plano luminoso refleja un mundo utópico sin pobreza, hambre ni violencia. La historia está bien construida, pero malgasta mucho de su tiempo en demasiados temas, por lo que al final nos quedamos con una probada de muchos tópicos sin que se resuelvan; del único que tenemos cierto grado de conclusión es el de la drogadicción. El detalle aquí es que para pasar del mundo oscuro a ese otro luminosos y prístino es necesario ingerir unos pequeños cristales, los cuales resultan ser una alegoria muy obvia a las drogas.

De hecho, muchos de estos temas abordados, ya han sido tratados de mejor manera en otros proyectos. Por ejemplo, las simulaciones informáticas y la realidad de los “sentimientos” se presentan tangencialmente en Bliss; no obstante, son abordadas de manera más amplia y con mayor profundidad en el episodio “White Christmas” de Black Mirror. La existencia de mundos virtuales, tema popularizado en The Matrix (1999), está explicado ahí mejor, dando más certeza de lo que sucede en Bliss. En la cinta de Cahill, se dejan demasiadas dudas y no se muestran hechos.

Bliss también desaprovecha a dos enormes actores, Salma Hayek y Owen Wilson, quienes no tienen la química suficiente como para cargar en sus hombros la cinta a través de su conexión romántica. Aquí, el error me parece de casting, pues cada uno ha mostrado sobresalientes cualidades en otras interpretaciones. Lo mismo sucede con Owen y Nesta Cooper quien interpreta a su hija Emily Wittle. La relación apenas se desarrolla y es poco fluida. Cada una de las relaciones de Greg, que deberían atarlo a cada uno de los mundos, es superficial y sin la profundidad requerida como para que nos importe lo que sucede.

El ambiente de la película salva a Bliss. Algunos momentos son icónicos e impactantes. Un suicidio inesperado y una secuencia en una pista de patinaje sobresalen por su estética y por lo que representan para la trama: momentos de quiebre. Bliss es una buena idea que se diluye en un mar de malas ejecuciones, el deseo de tratar demasiados temas sin concretar y la desangelada pareja que forman Hayek y Wilson.

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