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The Stepford Wives (1975): la pesadilla suburbana

Escrito el 29 septiembre, 2022 @betovillaescusa
The Stepford Wives. Dir. Bryan Forbes. Columbia Pictures. 1975.

Después de la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos experimentó un periodo de prosperidad económica sin precedentes. Esto, en conjunto con la invención y adopción del automóvil, el hacinamiento en las grandes ciudades y los generosos créditos del gobierno federal y una amplia dosis de racismo (no se puede explicar la historia de Estados Unidos sin el racismo) dieron lugar al surgimiento de los suburbios: áreas residenciales para la emergente clase media, construidas en las periferias de las ciudades y conectadas a nuevas fuentes de trabajo a través de amplias autopistas. Con amplios patios y robustos servicios públicos financiados a nivel local, el hogar unifamiliar suburbano rápidamente se convirtió en un emblema del progreso y la movilidad social que experimentaba el país en ese momento (este fenómeno está ampliamente documentado en Crabgrass Frontier: The Suburbanization of the United States de Kenneth T. Jackson).

No obstante, del aparente idilio de los suburbios surgieron problemas. Central a los hogares suburbanos era la idea del hombre como el sostén económico y la mujer como cuidadora del hogar de tiempo completo. La imposición de los roles de género, el servilismo y la dependencia económica darían lugar a frustraciones que encontrarían una voz en el trabajo de feministas de la segunda ola, incluyendo Betty Friedan y su libro La mística de la feminidad. Estas inconformidades también se filtrarían en la cultura pop. Un ejemplo sería The Stepford Wives, la novela de Ira Levin, también conocido por escribir El bebé de Rosemary.

Así como El bebé de Rosemary (Roman Polanski, 1968), The Stepford Wives recibiría su propia adaptación cinematográfica, dirigida por Bryan Forbes y estrenada en 1975. En la película, Katharine Ross interpreta a Joanna Eberhart, una aspirante a fotógrafa y esposa de Walter (Peter Masterson), un exitoso y ocupado abogado. Después de vivir en Nueva York, Joanna y Walter “deciden” dejar el bullicio y peligro de la ciudad para mudarse al tranquilo y retirado suburbio de Stepford. Las comillas son necesarias, pues es Walter quien propone y acepta el cambio sin consultarlo con ella.

Stepford es exactamente lo promocionado y Walter queda rápidamente encantado; no tarda en incorporarse a una asociación compuesta por hombres locales de renombre. Joanna, por su parte, se siente fuera de lugar. Se hace amiga de Bobby Markowe (Paula Prentiss), otra esposa recién llegada que también siente una inquietud que no puede explicar.

La fotografía, a cargo de Owen Roizman – entonces mejor conocido por The French Connection (1971) y The Exorcist (1973), ambas de William Friedkin – sugerir sospechas sin revelar mucho desde el principio. Su iluminación hace énfasis en lo paradisíaco de los entornos, en patios y jardines bañados por el sol y casas modelo llenas de amenidades y productos. Es una imagen de perfección que solo podría explicarse por una autoritaria mente maestra.

The Stepford Wives. Dir. Bryan Forbes. Columbia Pictures. 1975.

Aun así, las mayores sospechas las despiertan las esposas de la comunidad. Lo que Joanna y Bobby ven es que a las mujeres locales solo les preocupa la labor casera y complacer a sus maridos. Algo siniestro efectivamente está ocurriendo en Stepford.

El guion de William Goldman es inteligente al dejar que cualquier explicación sea secundaria a la experiencia inmediata de Joanna. The Stepford Wives construye una efectiva metáfora de sus miedos y de otras mujeres de la época. Las esposas de Stepford representan en lo que Joanna teme convertirse: ella, de mentalidad creativa pero insegura de su talento, poco a poco se vuelve el accesorio de un hombre que cree que ama, pero que a ratos revela que no la ve como un igual, robándole su agencia e independencia. Ross, entonces mejor conocida por papeles secundarios en películas como The Graduate (Mike Nichols, 1967) y Butch Cassidy and the Sundance Kid (George Roy Hill, 1969), ocupa el protagonismo con confianza y mantiene la historia aterrizada en emociones reales.

La película se torna algo lenta alrededor de la mitad, a medida que Joanne explora pistas que no van a ningún lado. La sensación de peligro solo crece cerca del final en un cierre sombrío, pero apurado. No obstante, a través de su concepto y ejecución, la película transmite el horror fundamental de los suburbios, incluyendo la completa despersonalización y uniformidad de sus residentes, particularmente de sus mujeres.

Su perturbador y sólido cierre encarna aquello que el historiador y sociólogo Lewis Mumford describió en su libro La ciudad en la historia:

“Con el movimiento de masas hacia las zonas suburbanas se produjo una nueva especie de comunidad que caracterizaba por igual a la ciudad histórica y al refugio suburbano arquetípico: una multitud de casas uniformes, indiferenciables, alineadas inflexiblemente a distancias uniformes, junto a caminos uniformes, en una devastación comunal sin árboles, habitadas por gentes de la misma clase, con los mismos ingresos, más o menos de la misma edad, que ven los mismos programas de televisión, comen los mismos alimentos prefabricados e insípidos que sacan de los mismos frigoríficos, ajustándose en todo aspecto, exterior e interior, a un molde común, manufacturado en la metrópolis central. El efecto último de la huida al suburbio es, en nuestra época, irónicamente un ambiente uniforme de poca calidad y del que no es posible escapar.”

A casi 50 años de su estreno, los temas de la película siguen siendo relevantes. La novela fue adaptada de nuevo en 2004, pero la versión dirigida por Frank Oz y protagonizada por Nicole Kidman fue un fracaso entre la crítica y el público. El espíritu satírico y de suspenso de The Stepford Wives aparece en la aclamada ópera prima de Jordan Peele Get Out (2017), una influencia reconocida por el mismo director. Asimismo, parece ser una inspiración también para No te preocupes cariño, película que, con Florence Pugh como protagonista y Olivia Wilde en la dirección, explora los peligros de la ilusión suburbana desde un punto de vista femenino.

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