The Rental: el género slasher desde la mirada millenial

Escrito el 7 octubre, 2020 @VVelSant

Disponible en: Amazon Prime Video.

Director: Dave Franco

Elenco: Dan Stevens, Alison Brie, Sheila Vand, Jeremy Allen White, Toby Huss.

País: Estados Unidos

Palomómetro:

Más información de la película: https://www.imdb.com/title/tt10003008/

El slasher, un subgénero popular del cine de terror, ha sido responsable de llevar a la pantalla grande clásicos que se han quedado para siempre en la memoria colectiva, incluyendo Halloween, Viernes 13, Scream o Pesadilla en la calle del infierno. Ganó cierta popularidad en gran medida por sus historias accesibles claramente dirigidas hacia un público adolescente ávido de consumir un entretenimiento fácil de digerir (al menos en cuanto a lo argumental y no en el apartado visual).

En los últimos años, los slashers más notorios han sido más bien remakes de algunos títulos clásicos o aproximaciones a manera de homenaje o satirización del género, ejemplo de ello son las dos series producidas por Ryan Murphy: Screem Queens y American Horror Story: 1984.

Es aquí en donde entra en escena The Rental tratando de hacer una pequeña, pero agradecida aportación a un género bastante trillado y en el que poco se puede innovar. No es que esta película lo reinvente como tal, pero al menos adopta un enfoque distinto adaptado a las exigencias del público millenial sin salirse de los lineamientos que caracterizan la esencia del género.

The Rental se enfoca en dos parejas integradas por dos hermanos (Dan Stevens y Jeremy Allen White) con sus respectivas novias (Alison Brie y Sheila Vand) que rentan un Airbnb para pasar un fin de semana en medio de la nada. Lo que debía ser una velada tranquila, se torna cada vez más oscura cuando los celos y tensiones entre los personajes pasan a ser el menor de sus inconvenientes al descubrirse vigilados por el dueño de la vivienda en que se hospedan.

Justamente, lo que hizo que el cine slasher ganara muchos adeptos fue también la misma razón por la que se hizo de muchos detractores, ya que el sello distintivo de estos filmes es la violencia gratuita. A fin de cuentas, en sus historias poco importan la trama o el desarrollo-conflicto de los personajes, ya que estos funcionan únicamente como pretexto y punto de partida para justificar una persecución sanguinaria a partir de la cual el asesino en serie elimina uno a uno a los protagonistas, sin que tenga una motivación más allá de su psicosis.

Con una premisa bastante sencilla y que tiene muy claros cuáles son sus objetivos, The Rental procura subsanar dicha queja colectiva, tratando de dar más contenido a la trama, más allá de los asesinatos en serie. Y de alguna manera lo logra, no es como que los protagonistas sean particularmente interesantes, pero se empatiza lo suficiente con ellos como para generar la complicidad necesaria para que la película no se caiga una vez que arranca la masacre.

El conflicto dramático, irregular y forzado, – que quizás tiene más peso aquí que en los slashers promedio – es efectivo para los efectos de impulsar la trama y mantener interés mientras se desenvuelve la cinta. Lo anterior funciona porque el ambiente enervante opresivo se logra desde mucho antes de que empiece el clímax. De esta manera, la persecución tradicional de los protagonistas aprovecha la tensión que se coció previamente y utiliza a su favor todas las sensaciones atrapadas en el momento idóneo.

En ese sentido, quizás la mejor parte del filme va desde su mitad hasta la recta final, en la que se explota adecuadamente la angustia de los personajes ante una situación adversa. En ese tramo de la película hay momentos bien logrados dirigidos por el debutante Dave Franco con un pulso firme.

El desenlace, sin revelarlo (aunque es bien sabido hacia dónde van este tipo de películas), queda a deber, ya que es inferior al resto de la cinta y desaprovecha la atmósfera construida. Llama la atención entonces que el atractivo del slasher – justamente la cacería de los personajes que usualmente se prolonga para cubrir la mayor parte del metraje –suceda de manera abrupta y poco memorable.

Por esto, el valor real de la película recae en la tensión que se construye previo a la aparición del asesino en serie. En este sentido, sale perdiendo conforme a otros títulos, ya que, por compararla con Los Extraños, que podría ser su referente más próximo, dicho título dota de un tono más dramático y serio al slasher, pero no renuncia al principal encanto del género de manera que lo referente a la persecución de los protagonistas no salga perdiendo.

Para no quedar mal con la agenda millenial, la película incluye desatinadamente la crítica, que se queda a medio gas, al racismo contemporáneo. Más bien parece una cuestión metida con calzador que incluso se percibe torpe, pues no conduce a ningún lado o no es factor relevante en la trama, contrario a otros títulos de terror que incluyen tintes políticos, como Get Out, The Haunting o The Purge.

Vale la pena destacar un muy atinado reparto, bastante contenido y mesurado en comparación al histrionismo que suele quitar realismo a las actuaciones en el género (aunque es parte de su estética exagerada). Quizás es Alison Brie quien destaca, pero el resto de elenco hace un trabajo agradecido al dotar de carisma sus respectivos roles, sobre todo porque los personajes no dejan de ser un grupo de yuppies que se arrastran unos a otros en un espiral de malas decisiones. Eso sí, menos insoportables y huecos que los adolescentes promedio que suelen protagonizar los slashers.

En donde ganan unos, pierden otros, ya que el asesino en serie es mucho menos interesante que los protagonistas. Su aparición es breve y no ofrece algún distintivo, detalle que, aún con las intenciones del filme, es imperdonable por el género del que se trata.

The Rental cumple cabalmente con su propósito de dar una relectura al slasher de manera que satisfaga los intereses de las nuevas generaciones, tomándose quizás más en serio de lo que debería en su parte dramática, pero sin traicionar el espíritu que los caracteriza. Se le debe reconocer el hecho de que orilla al género hacia una aproximación más indie de lo convencional.

Sobre todo, la película destaca porque es bastante segura de sí misma al no quemar todas sus cartas de inicio, optando por un tempo paciente y lento. Esto le permite alejarse de esos jump scares que poco sorprenden al espectador a estar alturas y, en cambio, apuesta por una atmósfera que privilegia la tensión por encima de los sustos fáciles.

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