The Amazing Spider-Man: sin tiempo para vivir

Escrito el 10 diciembre, 2021 @BadLuckCharls
En ocasión del estreno de Spider-Man: No Way Home en Palomita de Maíz preparamos una retrospectiva de esta franquicia, empezando por la trilogía de Sam Raimi hasta las últimas apariciones en el MCU.
The Amazing Spider-Man
The Amazing Spider-Man 2. Dir. Marc Webb, 2014. Columbia Pictures.

Cuando uno piensa en los pilares de la duología de The Amazing Spider-Man (2012-2014), la mente va directo a Andrew Garfield y Emma Stone (Peter Parker y Gwen Stacy), quienes, después de separarse de la franquicia, se consolidaron como dos de los mejores actores de su generación. Muy pocas veces se piensa en el otro pilar esencial de la franquicia: el tiempo, específicamente el pasado y el futuro.

No es secreto que este reboot del vecino amigable fue creado después de un fallido intento de seguir las películas de Sam Raimi con todo el equipo original. Como resultado, una nueva franquicia nació de las cenizas de la Spider-Man 4 que nunca fue, enfrentándose al legado del pasado y a las posibilidades de un futuro incierto. Es así como The Amazing Spider-Man es una franquicia atrapada entre dos espacios temporales, intentando escapar la sombra de su pasado y estableciendo las bases para el que terminó siendo un futuro con final prematuro. A partir de aquí, la noción del pasado y el futuro de la franquicia juega un rol importante en la historia de películas de superhéroes.

The Amazing Spider-Man: el pasado

The Amazing Spider-Man
The Amazing Spider-Man. Dir. Marc Webb, 2012. Columbia Pictures.

The Amazing Spider-Man (Marc Webb) llegó a las salas de cine en el verano de 2012 contando con un nuevo reparto, un nuevo equipo de producción y la misma historia de origen. En un verano donde vivimos el nacer de un universo cinematográfico con The Avengers (Joss Whedon) y el esperado final de una trilogía que marcó al género de superhéroes con The Dark Knight Rises (Christopher Nolan), The Amazing Spider-Man puso su mira en la importancia del pasado y cómo este nos define como personas o héroes, tal como lo hace en el caso de Peter Parker. Para aquel entonces, este concepto ya se encontraba anticuado después de siete años desde el estreno de Batman Begins (2005) de Christopher Nolan.

Es así como este reboot tenía que enfrentarse a dos batallas: el volver a contar una historia que el público se sabía de corazón gracias a las películas de Raimi y encontrar vitalidad en un recurso narrativo que se encontraba en instancia rocosa con el público.

Con pocas opciones, la primera película de la era de Garfield decidió hacer lo más predecible: volver a contar la historia de Peter Parker con influencias de la seriedad vista en el cine a partir de The Dark Knight (2008), retoques del humor característico del arácnido y un romance entre Peter y Gwen Stacy. Los resultados fueron, más que nada, mixtos. La combinación de melodrama, romance y comedia funcionaron, aunque en su conjunto no armaron una trama congruente. Ante esto, el motor detrás de esta historia, el pasado, quedó en el olvido conforme nos acercamos al tercer acto.

The Amazing Spider-Man
Andrew Garfield en The Amazing Spider-Man. Dir. Marc Webb, 2012. Columbia Pictures.

Desde el inicio de la película, el pasado se encuentra latente al mostrar un flashback del joven Peter en la última vez que vio a sus padres. Gracias a estas escenas, la audiencia entiende que las evidencias dejadas atrás por su padre conectan a Peter y a la trama con Oscorp. A su vez, así es como el Doctor Curt Connors (Rhys Ifans) y Peter desarrollan sus alter-egos. Por un lado, Peter usa las arañas genéticamente modificadas de su padre para convertirse en el hombre-araña, y por el otro, Connors usa la fórmula de biogenéticas creada por él y Richard Parker (Campbell Scott) para recuperar su brazo perdido y accidentalmente convertirse en el Lagarto, un ser cuyo objetivo es crear a más lagartos como él, retrocediendo el proceso evolutivo.

Aunque parezca imposible viendo cómo la trama deja el pasado a un lado, éste sigue teniendo relevancia a lo largo de la película. A pesar del momento infame en el que el tío Ben (Martin Sheen) parafrasea el “un gran poder conlleva una gran responsabilidad” de las películas de Raimi, este funciona para establecer una conexión de suma importancia. El tío Ben cita el lema que el padre de Peter tenía, esa figura del pasado en la cual el protagonista busca una identificación personal. Este lema, “Si puedes hacer algo bueno por las personas, tienes la obligación moral de hacerlo”, es una lección que le llega a Peter en el momento preciso para aprender que no puede usar sus nuevas habilidades de manera egoísta, haciéndole saber que tiene la responsabilidad de crear un mejor futuro.

The Amazing Spider-Man 2: el futuro

Dos años después del estreno de The Amazing Spider-Man llegó The Amazing Spider-Man 2 (Marc Webb, 2014) en medio de una época dominada por crossovers inmensos, incluyendo X-Men: Days of Future Past (Bryan Singer, 2014) y la sorpresa que fue Guardians of the Galaxy (James Gunn, 2014). En esta entrega, el hombre-araña se enfrenta a su “batalla más grande”, o al menos eso prometían los pósteres. Es gracioso cómo esta película puede definirse por promesas rotas.

The Amazing Spider-Man
Andrew Garfield en The Amazing Spider-Man 2. Dir. Marc Webb, 2014. Columbia Pictures.

Esta entrega fue concebida con la idea de crear spin-offs y secuelas para que Sony compitiera con el MCU. Películas sobre Venom y Kraven el Cazador tuvieron sus planes iniciales en este universo extendido. Mientras tanto, otros personajes, como los Seis Siniestros, la Gata Negra y Silver Sable, tuvieron películas que nunca pasaron de la etapa de planeación, pues su preproducción fue detenida después del decepcionante estreno de The Amazing Spider-Man 2.

Lo que marcaba un nuevo comienzo para el arácnido en el mundo cinematográfico terminó siendo un final. Esta secuela establece tantas opciones para continuaciones y spin-offs, con escenas y personajes plantados en la película solo para eso, que la sombra de lo que pudo ser agobia la batalla más grande del Hombre-Araña. La promesa rota convierte a este blockbuster en una figura de Ozymandias, plantando las bases para un universo y dejando el lugar tan vacío como un desierto.

Todo esto adquiere mayor nivel de ironía al saber que The Amazing Spider-Man 2 trata sobre el futuro. Peter Parker y Gwen Stacy terminan la preparatoria y tienen que ir a la universidad. ¿Qué será de ellos? ¿Qué pasará con el Hombre-Araña? ¿Cuánto tiempo adicional tienen para compartir?

La secuela, al igual que la película anterior, abre con un flashback de los padres de Peter. La primera toma nos saca del reloj que Richard Parker utiliza durante sus últimas horas con vida. Momentos antes de su muerte, Richard envía documentos a una localización secreta cuya función es decidir el futuro del Hombre-Araña: solo Peter tiene las habilidades únicas del trepa muros, dándole a su hijo la elección de la vida: ser un superhéroe o ser Peter Parker.

Hablando de padres, hijos y legados, tenemos a Norman Osborn (Chris Cooper) y a su hijo, Harry Osborn (Dane DeHaan). En el transcurso de la película, después de la muerte de Norman, Harry descubre que no solamente se le ha heredado una enfermedad letal que le transforma en el Duende Verde, sino también una institución corrupta en la figura de Oscorp. El joven Osborn recibe un laboratorio lleno de experimentos que servirían para establecer a los villanos nunca utilizados en este universo. Mientras un hijo recibe un privilegio, el otro recibe una maldición. Ambos tienen que cargar con el legado dejado por sus figuras paternas.

The Amazing Spider-Man
The Amazing Spider-Man 2. Dir. Marc Webb, 2014. Columbia Pictures.

Mientras tanto, Gwen Stacy se prepara para dejar Nueva York e ir a un colegio en Londres, trama que la película aprovecha para enfocarse en el futuro, pero yendo a mucho más que solo legados y líneas de sangre.  La tía May (Sally Field) empieza a trabajar como enfermera después de la muerte de Ben, por ejemplo. En estas dos tramas vemos a un personaje avanzando con su vida de manera literal, migrando de Nueva York a Londres por cuestiones de estudio; y a otro de manera metafórica, saliendo del luto por la muerte de su esposo y tomando una oportunidad para hacer un bien en el mundo y salvar vidas.

En el acto final, no obstante, el futuro prometedor de los protagonistas se viene abajo con la muerte inesperada de Gwen, la única vida que Peter no puede salvar en el transcurso de la película. Ocupando un mismo nivel de importancia en la narrativa al igual que la muerte del tío Ben en la película pasada, la muerte de Stacy marca un antes y después en Parker, quien renuncia al Hombre-Araña con tal de prevenir más daño a sus seres queridos. A pesar de esto, Peter, después de dudar, decide seguir con su misión al recibir un discurso sobre la importancia que una sola persona puede tener sobre el mundo entero, un símbolo de esperanza para las personas a su alrededor.

El valor de este discurso recae en el hecho de que la difunta Stacy es quien lo dice en un video pre-grabado de la ceremonia de graduación de ella y Peter. Una graduación es un momento de superación personal, algo que da pie a la siguiente etapa de la vida, hecho que la película utiliza para transmitir el mensaje que Peter necesita para superar la tragedia de Gwen y continuar con su misión de vida. En este momento, Peter sabe que solo él tiene los poderes que pueden salvar a Nueva York de la destrucción total y el caos causado por criminales y supervillanos. Mientras siga siendo el superhéroe arácnido batallando por un mejor futuro, sus seres queridos y los habitantes de Nueva York vivirán seguros al saber que él estará balanceándose por las calles y.

Lamentablemente, ese futuro nunca llegó. Esta secuela intenta hacer demasiado. Demasiadas tramas, villanos, montajes musicalizados con canciones populares… Es un desastre de pies a cabeza que, al verla de nuevo, no sorprende que haya sido el clavo final en el ataúd de la corta franquicia de The Amazing Spider-Man.

El problema principal de las dos películas fue su enfoque. Ambas se concentran en los aspectos erróneos de una franquicia: el pasado y el futuro. Si una franquicia se enfoca demasiado en el pasado solo termina repitiendo los pasos que ya ha dado. Si se enfoca demasiado en el futuro no podrá avanzar lo suficiente como para llegar a él. En The Amazing Spider-Man se enfocaron demasiado en lo que fue y lo que será, omitiendo la parte más importante de todas, algo que las mejores películas del personaje manejan de manera magistral: ¿Qué significa ser un superhéroe en el aquí y el ahora?

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