Ted Bundy: durmiendo con el asesino – una oda a un bastardo

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Director: Joe Berlinger

Actores: Zac Efron, Lily Collins, John Malkovich, Jim Parsons, Angela Sarafyan, Kaya Scodelario.

País: Estados Unidos

Duración: 110 min.

Palomómetro

Más información de la película: https://www.imdb.com/title/tt2481498/

Extremely Wicked, Shockingly Evil and Vile o como la tradujeron en México, Ted Bundy: durmiendo con el asesino es una cinta dirigida por Joe Berlinger, conocido por películas como Blair Witch 2 (2000) y el documental Crude (2009). La cinta, como su nombre lo señala, presenta la vida de Ted Bundy y sus horribles asesinatos.

Ted Bundy fue uno de los asesinos más sádicos y despreciables de Estados Unidos. A lo largo de más de 10 años, mató a muchas mujeres; algunos ponen el número en más de 40. Esta cinta, además de todos sus defectos cinematográficos, tiene un pecado original más grande: muestra a un Ted Bundy con el que uno siente empatía, e incluso un poco de simpatía.

La película inicia con un atractivo Ted Bundy (Zac Efron) al inicio de su relación con Liz Kendall (Lily Collins), una mujer trabajadora que tiene una hija de una relación previa.  Las primeras interacciones con Kendall y su hija son positivas, al grado que pareciera que la cinta busca presentar una historia alternativa en dónde Ted es inocente y sus actitudes ponen en duda que él sea capaz de matar.

No obstante, la realidad empieza a alcanzar a la pareja y, pronto, las noticias de los asesinatos de mujeres empiezan a salir a la luz. Las evidencias apuntan a un hombre de las características Ted, quien poco tiempo después es arrestado. Varias mujeres seleccionan a Ted de entre varios sospechosos; sin embargo, Ted insiste que es un chivo expiatorio y que aún con su encarcelamiento los asesinatos van a continuar.

Ted es declarado culpable de secuestro y es sentenciado en la prisión estatal de Utah. Liz se niega a creer que Ted es culpable, posición que dura casi toda la cinta.

El Ted de Efron es tan, pero tan atractivo, mucho más de lo que fue en realidad Ted, que a través de sus atributos físicos y carisma manipula a la cámara y audiencia para poner en duda su culpabilidad. La película presenta las escenas de los asesinatos de tal forma que se vea que se cometen sin la certidumbre de que Ted sea el culpable. Planos cortos y escenas con la cámara en movimiento no ayudan a resolver la duda, o al menos no totalmente. En vez de aclarar los sucesos, la cinta presenta una capa de ambigüedad y misterio innecesaria.

El final, que no es spóiler, sino historia, muestra a un Ted negándolo todo a una Liz que pareciera incapaz de aceptar la realidad. Luego, poco antes de ser ejecutado y después de mirar una foto de uno de los crímenes, Ted lo confiesa todo. Este final, muy glorificado y cinemático, busca resarcir el error de presentar al asesino como un buen tipo. Una serie de imágenes de archivo y noticias de sus crímenes cierran la cinta. Muy poco y muy tarde.

La película es medianamente entretenida, poco si no conoces nada acerca del infame Ted, y más si sabes el final de la historia, pues constantemente esperas ver la relevación y afirmación de que él es efectivamente el asesino serial. En ese sentido, la historia no es muy diferente de otras cintas de asesinos seriales, reales o ficticios, como Mr. Brooks (2006) y Dahmer (2002). Al contrario, en comparación esta cinta es regular, se une a un catálogo de películas de crimen sin pena ni gloria.

La cinta desperdicia mucho talento en papeles intrascendentes: Angela Sarafyan, como amiga de Liz; John Malkovich como el juez que sentencia a muerte a Ted; y Jim Parsons, como un fiscal aburrido y sin gracia. Todos lo hacen sin ganas, únicamente cubriendo lo establecido en un mal libreto.

La ambientación, aunque intenta ser realista, a veces se siente más como una parodia de los años setenta. Una especie de That ’70s Show sobre los asesinatos de Ted. Las cárceles son tan grises que es imposible establecer la época en que sucede.

Ted Bundy: durmiendo con el asesino es una cinta que por momentos pareciera querer homenajear a un bastardo. Todo el tiempo lo presenta como inteligente, atractivo, simpático y fuerte, y pocas veces lo presenta como un psicópata y un violador en serie. Era suficientemente cuestionable darle el protagónico a un actor como Efron, famoso por sus papeles como galán, que no termina por presentar la parte macabra del personaje, sino que se estanca en la parte atractiva y cautivadora. Sin embargo, poner en duda su culpabilidad buena parte de la cinta fue completamente innecesario y reprobable. Una presentación de contraste entre sus cualidades y defectos hubiera sido mejor.

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