Spectre: la vocación de un asesino

Escrito el 21 septiembre, 2021 @ECinematografo
Como preparación para el estreno de No Time to Die, estaremos visitando películas de 007.
*Esta reseña contiene spoilers de Spectre.
Spectre
Daniel Craig en Spectre. 2015. MGM y Columbia Pictures.

Sería noviembre de 2015 cuando Spectre, la cuarta película con Daniel Craig como James Bond, abriría sus títulos con una melodía compuesta por Radiohead. La letra detallaba la decadencia de un hombre cuyos fantasmas regresan para aniquilarlo cuando su displicencia resulta ser una carga… Lamentablemente, esta historia no se dio así.

El grupo británico fue despedido después de completar una canción considerada “inapropiada” para la película. La canción escrita por Sam Smith, Writing’s On the Wall, terminó ganando el Óscar con una letra que presagiaba una historia muy ocupada: un James Bond que batallaría una tormenta estando cansado y enamorado.

La última tanda de películas de James Bond (Casino Royale, Quantum of Solace, Skyfall, y Spectre) enfrentó una misión difícil: responder a las expectativas de una audiencia cuyas sensibilidades cambiaron durante las últimas décadas del siglo XXI. Trilogías como las de Jason Bourne y Batman de Christopher Nolan, inspiraron cambios en las películas del 007, pero Spectre, específicamente, tomó el ejemplo del Universo Cinematográfico de Marvel de recordarle a la audiencia que ¡todo está conectado!

Si bien desde el inicio del periodo de Daniel Craig se advirtió sobre la presencia de una organización maliciosa lista para quebrar el mundo, Spectre se hizo responsable de atar las tres películas anteriores y concluir este arco narrativo. En esta cinta, Bond le sigue el rastro a una entidad culpable de desestabilizar gobiernos y economías, mientras que sus compañeros de trabajo revelan que las células del grupo están infiltrando tanto al Estado como las redes de vigilancia globales.

Los escritores de Spectre nos alertan sobre estas estructuras privadas y, siguiendo la moraleja de Skyfall, piden que confiemos en las redes de inteligencia de los países desarrollados. Esto resulta difícil para el público si se le presenta al agente estrella explotando accidentalmente un edificio en México y sonriendo después de ser regañado al respecto.

Spectre
Christoph Waltz en Spectre. 2015. MGM y Columbia Pictures.

Bond, rodeado de sombras y oscuridad como nunca antes (cortesía del director de fotografía Hoyte Van Hoytema), reconoce a su enemigo y expresa horror ante la revelación de que aparentemente están relacionados. Este momento atmosférico y escalofriante es quebrado por un guion estuporoso que prefiere extender la duración de la película, haciendo que su protagonista sea perseguido durante una hora antes de volver a enfrentar a su adversario.

Eventualmente, Bond tiene un cara a cara (¡por fin!) con Ernst Stavro Blofeld (Christoph Waltz), un villano cuyo único propósito es explicarnos cómo él es el nexo mágico que une todas las películas de Craig. Él es la persona que más ha querido causarle sufrimiento a Bond. Él es la razón de todas sus desventuras. Él es la causa de la muerte de las mujeres que amó, desde Vesper Lynd (Eva Green) hasta M (Judi Dench) …  ¿Por qué? Porque sí.

La revelación tan pobre que justifica los minutos de aburrimiento que presenta Spectre, prueban que fue preparada con una pereza que ni siquiera está presente en la afanada Quantum of Solace (una película muy entretenida). Blofeld, siendo el responsable de todo, actúa en detrimento de las demás películas al quitar agencia a sus respectivos antagonistas (particularmente Silva de Skyfall, cuya venganza tan metódica termina siendo el plan de un tercero). Los rencores tan pueriles que Blofeld guarda hacia Bond hacen que los eventos de la cinta sean guiados por un hombre que adquirió un poder inmenso solo para restregar su inteligencia a su adversario.

Sin embargo, no todo es tan patético en Spectre. De nuevo, las mujeres de esta franquicia, así como su relación con James Bond, plantean momentos interesantes y entretenidos. Doña Lucía (Monica Bellucci), una viuda bellísima, podría significar otro affaire de cinco minutos para 007, pero simboliza un cambio en el modo de actuar de Bond respecto al sexo opuesto. Usualmente, Bond era el causante indirecto de la muerte de las mujeres con quien compartía lecho al comprometer sus vidas con su egoísmo. Después de compartir con ella, Bond se asegura de proteger su integridad antes de desaparecer.

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Daniel Craig y Lea Seydoux en Spectre. 2015. MGM y Columbia Pictures.

Más adelante, Bond conoce a Madeleine Swann (Lea Seydoux), una psiquiatra que encuentra que la profesión del espía es detestable. Swann es la primera persona después de Vesper que intenta persuadir a Bond y hacerle entender que puede ser más que un asesino y existir sin estar alerta del peligro. Bond no sabe la respuesta a sus preguntas, pero se conforma con saber que está enamorado de ella, representando una actitud diferente para el personaje respecto a su vida personal.

Madeleine, aun siendo una damisela en peligro durante toda la película, es el corazón de esta entrega. Cuando Bond aprehende a Blofeld una última vez y se encuentra a punto de matarle, dirige su mirada hacia Madeleine. Entonces James Bond toma control de sus decisiones al perdonar al hombre que le ha arruinado por años. Bond elige el amor antes que el deber y su deseo de venganza.

Spectre arruina el momentum de las tramas compartidas de las tres películas anteriores al sabotear a su antagonista con motivaciones muy infantiles como para ser tomadas en serio. Podemos agradecer que la oscuridad y complejidad de la canción de Radiohead haya sido descartada para encabezar una trama tan inflada y superficial como la de Spectre.

Eso sí, la canción de Sam Smith por lo menos genera expectativa al componente más sólido de la cinta: su parte romántica. Es ese aspecto, Spectre mostró un Bond más maduro y sereno que finaliza la historia tomándose un descanso de su vida de asesino para viajar con el amor de su vida, por lo menos hasta que la siguiente cinta exija que regrese a su trabajo (y les cuento que la letra de No Time To Die de Billie Eilish no augura un buen futuro para Bond y Madeleine).

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