Palomita de maíz

– Sitio independiente de cine y TV.

Sangre, leche y agua: la biopolítica de Mad Max: Fury Road

Escrito el 23 mayo, 2024 @ECinematografo
Esta reseña contiene spoilers de Mad Max: Fury Road.
Mad Max: Fury Road. Dir. George Miller. Warner Bros. 2015.

Tras el lanzamiento de Mad Max: Fury Road en mayo de 2015 declaré que era la mejor película de acción que había visto. Como sucede con cualquier afirmación hiperbólica de un cinéfilo, mi entusiasmo se desvaneció rápidamente. Después de seis Óscars, numerosos artículos sobre lo emblemática que fue para su década y una pandemia, no volví a interesarme en ella hasta el inminente estreno de Furiosa, su precuela. Nueve años después, volví a ver Fury Road. Dos horas más tarde, recuperé la euforia de años atrás.

¿Quién mató al mundo?

Mad Max: Fury Road se sitúa en un escenario postapocalíptico que no es ajeno a nuestro presente. En la película, la natureleza fallece posterior a un holocausto nuclear, haciendo que los territorios sean incompatibles con la vida humana. La realidad ejemplifica esta premisa. En la Franja de Gaza, por ejemplo, bajo los escombros de los edificios, yacen toneladas de material explosivo sin detonar, restringiendo el regreso de cualquier asentamiento humano o natural. Allí, la vida ha sido aniquilada de forma efectiva.

Muchos en el desierto de Fury Road no poseen una nación o un hogar en el cual asentarse, mientras que unos pocos arruinan más el planeta sometiendo a personas desesperadas por agua y techo. Por suerte, el mundo creado por el director George Miller está lleno de personas inconformes con sus circunstancias. Incluso con acción extravagante, Fury Road contiene los personajes más profundos de su filmografía: un grupo de mujeres que declaran rebelión montadas en una tractomula mientras son perseguidas por Immortan Joe (Hugh Keays-Byrne), el inventor de una economía basada en violencia bélica, sexual e infantil, y el dueño de cada cuerpo bajo su dominio.

El bio-poder es la intervención de la autoridad en aspectos como la salud, la sexualidad y la mortalidad, y Fury Road adapta este concepto para expresar las transgresiones de su antagonista. Joe define, administra y gobierna la vida humana desde la cima de una roca en medio de un desierto infinito. Suya es la abundancia que solía existir en la Tierra, siendo el dueño de los únicos centros de horticultura en miles de kilómetros a la redonda. Su Ciudadela está asediada por gente agotada que no abandona el lugar porque Joe tira agua en ellos de vez en cuando, adictos al recurso que solo él posee.

El poder de Immortan Joe, más que ser un simple recurso narrativo para diferenciar a los buenos de los malos, es una infección que contamina la vida política y económica de los demás personajes. Al bio-poderoso Joe no le basta con controlar el agua, también acumula medios de producción industriales y militares, acentuando las diferencias entre él, sus Esposas y los jóvenes que llenan sus filas. Fury Road jamás tuvo un guion convencional, sino un storyboard que inspiró fotografía, escenografía y artesanía digital para expresar efectivamente el poder de este tirano sin recurrir a la narración verbal. Miller deja claro que su universo está enfermo y le pertenece a un hombre mezquino.

Mad Max: Fury Road. Dir. George Miller. Warner Bros. 2015.

No somos cosas

Miller, un eficiente narrador, detalla en tiempo récord todo lo relacionado con la administración de los bienes controlados por Immortan Joe y las relaciones de poder subyacentes a estos “servicios”. Las mujeres son obligadas a embarazarse y ser ordeñadas, y su leche es intercambiada por agua y gasolina. Sus hijos son desechados o iniciados en una cultura militar centrada en la divinidad de Joe. Finalmente, las Esposas son las mujeres más jóvenes que viven encerradas en sus apartamentos con sus cuerpos completamente enajenados por cinturones de castidad hechos de acero.

La revolución en Fury Road despierta con el deseo de emancipación de estas Esposas que se lanzan casi desnudas al desierto, causando la ira de una estructura administrativa. Espléndida Angharad (Rosie Huntington-Whiteley), Tostada, la Sabia (Zoë Kravitz), Loca (Abby Lee), Capaz (Riley Keough), y Cheedo, la Frágil (Courtney Eaton) no aparecen sino hasta después de la primera media hora, pero antes de eso Miller nos permite rastrear los cimientos de sus pensamientos.

La repugnancia del mundo de Joe contrasta con los cuarteles de Angharad. Su sala, rodeada de libros, parece el salón de una escuela. Cuando Immortan irrumpe en este cuarto para inventariar a sus mujeres se encuentra con tres frases en las paredes que resumen el arsenal ideológico de sus Esposas: 1) ¿Quién mató al mundo?, 2) Nuestros hijos no serán Señores de la Guerra y 3) No somos cosas. Estas ideas son atribuidas a Angharad, quien inspiró a sus hermanas a luchar por sus cuerpos tras un largo camino hacia la resistencia. Aunque ella nunca habla de su trauma, las cicatrices en su rostro y cuerpo revelan la angustia que ha cargado por años,  mérito de la introspección de la actriz Rosie Huntington-Whiteley, quien decidió comunicar el trauma de su personaje a través de conductas autolesivas y sentimientos no verbalizados respecto al hijo que espera.

En algún punto previo a los eventos de Fury Road, Angharad se reunió con Furiosa (Charlize Theron), una de las lugartenientes de su marido, y le contó sobre su deseo de recuperar su voluntad. Al escucharla, esta nueva aliada recordó la libertad que poseía cuando era niña antes de perder un brazo y ser otra soldado en las filas de Immortan Joe. Así pues, este colectivo planea su escape, esperando habitar El Lugar Verde, el mítico hogar de Furiosa, sabiendo que no tienen ninguna ventaja contra la ira de su adversario. La seriedad del personaje interpretado por Theron no implica cinismo. Ella tampoco acepta el mundo como es y usa sus talentos al volante para transportar a estas mujeres hacia un mejor destino.

Una breve interacción entre Angharad y Nux (Nicholas Hoult), uno de los soldados de Joe, revela cómo ella percibe las costuras del mundo creado por Immortan Joe. Ella prefiere arrojar al kamikaze del tractor antes que asesinarlo porque reconoce su inocencia. Este segundo visionado de Fury Road hizo evidente el agotamiento en la apariencia famélica de Nux, un chico con cáncer, conectado a una “bolsa de sangre” y revivido con el propósito de morir en combate. La explotación de su cuerpo se repite en el resto de sus compañeros.

La película se mueve a miles de kilómetros por hora, pero encuentra el tiempo para que sintamos cariño por Nux. Devastado porque el Immortan solo ve un “mediocre” en él, Nux es acogido por las Esposas, quienes aprecian su inocencia (los tumores gigantes en su cuello tienen tatuadas caritas felices y se llaman Larry y Barry), si bien desprecian la presencia de Max Rockatanky (Tom Hardy), un mendigo secuestrado por las fuerzas de Joe para donar sangre a su ejército. Este pobre desgraciado pasa el principio de la película siendo la fuente de energía de Nux y no se entrega inmediatamente al servicio de Furiosa y las Esposas.

Mad Max: Fury Road. Dir. George Miller. Warner Bros. 2015.

El Guerrero del camino

Es difícil recordar que la  película se llama Mad Max cuando el resto de personajes dejan una impresión más fuerte. Max es un viajero cuya experiencia en el desierto lo ha llevado casi al borde de la esquizofrenia y la desconfianza, ajeno al lenguaje e incapaz de darle sentido a las voces en su cabeza. Su enemistad con Furiosa parte del hecho de que le duele compartir su causa. Considerar ayudar a estas mujeres es recordar que le ha fallado a varias personas desde que empezó el apocalipsis.

Si han visto las películas anteriores, sabrán que ayudar es la vocación de Max. En Fury Road, su agresividad hacia Furiosa termina cuando no puede evitar identificarse con su frustración al presenciar su momento más bajo: esta mujer, que parece la más fuerte que jamás haya existido, se desploma en el desierto. Había llevado a las Esposas a su hogar, pensando que la naturaleza todavía florecía allí, solo para descubrir que el desierto también se lo había tragado. Por un momento, la carrera por sus vidas parece haber sido en vano. Esta es la escena más resonante de la cinta. Theron hace una pregunta y la cámara se aleja de ella esperando una respuesta. La noticia que recibe la destruye. La cámara se acerca a ella en su catatonia. En los siguientes planos, Furiosa se aleja para tener un momento en privado, pero no puede evitar mostrar su pena. La prótesis de su brazo se desprende y ella se desploma. Nuestra heroína está en el centro de la composición de una cámara que tampoco soporta su dolor y se hunde en la arena.

Las secuelas de la Mad Max original, protagonizadas por Mel Gibson, tienen una particularidad que las distingue de otras franquicias: esencialmente, son la misma película. Su estructura sigue a Max vagando sin rumbo por la Tierra de Nadie, enfocado en su supervivencia hasta que las circunstancias lo obligan a ayudar a una comunidad desesperada. Al principio, Max ofrece sus servicios a cambio de gasolina. Sin proponérselo, su intervención restaura la libertad de aquellos que se ganan su empatía. Al final, Max nunca permite que las personas que salva se conviertan en su nueva familia. En Fury Road, esta estructura se repite.

Hasta ese punto, Furiosa, las Esposas y Nux se roban el foco de la película. Justo cuando están a punto de renunciar a sus metas, Max les ofrece una idea radical, convirtiéndose en la misma “bolsa de sangre” que ha sido en las demás películas: una que escucha e inspira. Max, quien lo ha visto todo, sabe que no hay escapatoria para el grupo. Aún si Furiosa tiene suficiente gasolina para rodar durante 160 días, el único sitio que puede darles la oportunidad de crear un nuevo Lugar Verde es la Ciudadela de Immortan Joe.

Con este nuevo objetivo, Max desencadena la acción climática del filme. Como Immortan Joe vació su territorio para buscar a sus Esposas, sus toneladas de agua y huertos están libres para el primero que llegue a la Ciudadela. Una persecución cruel a través del desierto es el obstáculo final para las Esposas en su propósito de crear una vida digna. Finalmente la sugerencia de Max es un acto de amor verdadero que se niega a disfrutar. El hombre regresa al desierto y aprecia desde la distancia la promesa de un mundo nuevo encabezado por Furiosa y las Esposas.

Como siempre, el cine comercial que lidia con revoluciones termina las historias sin que veamos escenarios en los que los personajes sean más que reaccionarios y empiecen a gobernar. De lo que sí estamos seguros es de aquello que las Esposas rechazan rotundamente. Gracias a sus propias acciones, así como a la intervención de Furiosa y Max, sus cuerpos son suyos para siempre. No tienen cinturones de castidad o máquinas drenando sus cuerpos, tampoco tendrán hijos para que participen en las causas de alguien más y ninguna mentira saldrá de sus bocas para someter a otros a su voluntad. En la Carretera de la Furia, encontraron semillas. En ellas está la voluntad de crear un nuevo Lugar Verde con lo que aprendieron en el camino, recuperando lo que creían perdido.

***

Es increíble cómo Mad Max: Fury Road no necesita una mitología elaborada ni diálogos llenos de exposición para construir un mundo tan complejo. Sigue siendo la mejor película de acción que he visto por cuenta de las lecciones que aprendemos en medio de tanta urgencia. Las vidas de sus heroínas y sus adversarios quedan expuestas a través de valentía e intelecto. George Miller creó una leyenda rica en alegorías que se siente contemporánea y cuya excentricidad no alcanza a opacar su inteligencia emocional.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Palomita de maíz participa en el Programa de Afiliados de Amazon, diseñado para que el sitio gane comisiones a través de enlaces con Amazon. Esto significa que cuando compren alguna película, serie de televisión o libro en Amazon a través de los enlaces establecidos en el sitio, Palomita recibirá un porcentaje del precio ese producto.