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Yo vi tres luces negras (FICCI 63): cita con la muerte en lugares comunes

Escrito el 24 abril, 2024 @JuanRod_52

Sección: Colombia.

Dirección: Santiago Lozano Álvarez.

Guión: Santiago Lozano Álvarez, Fernando del Razo.

Elenco: John Alex Castillo, Carol Hurtado, Jesús María Mina, Julián Ramírez.

Países: Colombia, México, Francia, Alemania.

Palomómetro:

Más información de la película: https://www.imdb.com/title/tt30441039/

Yo vi tres luces negras. Dir. Santiago Lozano Álvarez. 2024.

En los debates sobre el quehacer del cine hay una pregunta constante centrada en la diferencia de este con respecto a otras artes y la academia: ¿cómo puede elaborarse una idea de forma exclusivamente cinematográfica que exprese algo diferente a la literatura, la música o el teatro y con ello expandir los horizontes sobre los temas y contextos abordados? Es una cuestión difícil que se complica aún más cuando se involucra el concepto de “originalidad”, cuya definición está sujeta a la crítica como la parte del cine que expande las películas más allá de su metraje al ponerlas en conversación con el mundo, sus dinámicas y la historia del séptimo arte.

Manifiesto estos “principios” de la crítica porque los considero necesarios para expresar mi inconformidad con Yo vi tres luces negras de Santiago Lozano, película que aborda el conflicto armado en Colombia desde el Pacífico y la sabiduría ancestral de las comunidades Negras. José de los Santos (John Alex Castillo) es un hombre de 70 años y una figura respetada en su comunidad por poseer conocimientos ancestrales. A él acuden para buscar los cuerpos de los desaparecidos y liderar los ritos fúnebres para dar descanso a las almas en pena. Su mundo está habitado por los fantasmas que están atados al territorio por la violencia.

Un día, el espíritu de su hijo Pium Pium lo visita y le indica que ha llegado su momento de morir y, para evitar el mismo destino de las almas en pena, tiene que hacerlo al otro lado de la selva, área controlada por los grupos armados. Así empieza la travesía de José por un territorio en asedio, marcado por encuentros con sus habitantes, vivos y muertos, que piden su ayuda para aliviar sus sufrimientos, mientras él se va despojando de cargas para su cita con la muerte.

Este hermoso espacio de frondosas selvas y poderosos ríos es fundamental para la nación. En él sus habitantes han dado forma a una rica cultura moldeada en parte como respuesta al abandono del estado, la violencia y el extractivismo ambiental. Es un contexto cuya vitalidad inspira la creación artística. En el cine, este espacio y su relación con el conflicto armado colombiano se han abordado principalmente desde el documental, por lo que tenía muchas expectativas sobre su exploración desde las formas narrativas de la ficción. El resultado es un viaje excelso en su técnica, pero que llega a los lugares comunes del cine sobre este tema.

Que la temática sea recurrente en el cine nacional, incluso el latinoamericano si hablamos de violencia, no descalifica inmediatamente a la película, pero ubica a cintas como Los reyes del mundo (Laura Mora, 2022) y Memento Mori (Fernando López Cardona, 2023) como puntos de referencia, buenos y malos respectivamente, para evaluar si su propuesta ilumina un nuevo camino para reflexionar sobre este contexto. Al igual que en estas cintas, en Yo vi tres luces negras hay una clara intención de un realizador que no viene del contexto en cuestión por dar testimonio de algo que encuentra fascinante en medio de la violencia. El enfoque etnográfico es un error inadvertido de la película dado que apuesta por ser literal en su exposición de las prácticas que ocurren en el territorio, incluyendo interacciones y diálogos que no fluyen por la innecesaria explicación de lo que se muestra. Lo irónico es que, de igual forma, se queda en lo superficial con encuentros pasajeros que no dejan momentos conmovedores o memorables.

Lo envolvente que resulta la ambientación, caracterizada por un ritmo contemplativo enriquecido por la fotografía del paisaje en tomas largas y movimientos lentos de la cámara junto al diseño sonoro, pierde su fuerza por una aparente desconfianza de que la imagen es suficiente para expresar que se está ante algo místico. John Alex Castillo salva algunos momentos al tener una presencia poderosa que inspira respeto por su sabiduría desde su gestualidad suave y voz profunda. Su melancolía es la única emoción que trasciende, pero esto corresponde más a su interpretación que a las propuestas del director.

Idealmente, el cine debería expandir la perspectiva sobre la vida, el mundo y sus dinámicas. Hacer cine requiere de originalidad en un oficio que crece exponencialmente buscando replicar lo que ha funcionado, en vez de arriesgarse a fallar con nuevas formas de narración. Lo técnicamente logrado merece ser reconocido, pero eso no basta para hacer un trabajo realmente memorable.

Aunque Yo vi tres luces negras ofrezca una vista hermosa del Pacífico colombiano, carece de la sensación de iluminación sobre su contexto a la que aspira o de innovación sobre lo que puede contar sobre el conflicto armado. De esta forma, deja la sensación de que lo que en ella se muestra no tiene un toque excepcional de la narración cinematográfica y que este contexto tiene muchas cosas más por contar de lo que aquí se muestra.

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