X-Men: Dark Phoenix – el amargo y derrotado final de la trilogía

En dónde la puedes ver: cines

Director: Simon Kinberg

Elenco: James McAvoy, Michael Fassbender, Jennifer Lawrence, Sophie Turner, Jessica Chastain, Nicholas Hoult, Tye Sheridan, Alexandra Shipp, Evan Peters, Kodi Smit-McPhee.

País: Estados Unidos

Duración: 1 h 53 min.

Palomómetro

Más información de la película: https://www.imdb.com/title/tt6565702/

Por fin la saga de X-Men ha llegado a su final. A pesar de iniciar con el pie derecho, X-Men: First Class, y contar con un elenco excepcional, es justo decir que nunca logró cubrir las expectativas puestas en ella. Sin embargo, con su última película, X-Men: Dark Phoenix, la franquicia llega a un nivel más bajo de lo que la dejó X-Men: Apocalypse.

Es generalmente reconocido que la historia de Dark Phoenix es compleja y difícil de adaptar. La Saga Dark Phoenix se desarrolla a lo largo de 10 volúmenes de cómics en los que Jean Grey pierde el control de sus poderes, es enjuiciada por cometer un genocidio y, para terminar, los mutantes pelean en contra de extraterrestres en la luna.

Con X-Men: Dark Phoenix es la segunda ocasión que se intenta presentar esta historia en la pantalla grande. El primer intento se realizó en 2006 con la tercera parte de la trilogía original, X-Men: The Last Stand. Sin embargo, los resultados fueron desastrosos, autodestructivos y apurados, lo que terminó produciendo la cinta más débil hasta la fecha.

X-Men: Dark Phoenix parece sufrir de la misma mala suerte, pues este segundo intento de adaptación es un fracaso, ofreciendo quizás la peor película de todas las presentadas sobre este equipo mutante. Bien pareciera que el equipo creativo quería terminar de una vez por todas con esta generación de mutantes ante el ¿inevitable? reboot por parte de Disney. Sin embargo, en vez de irse con el pie derecho, esta última cinta deja con una sensación amarga.

En esta ocasión, la película inicia con todo el equipo X-Men – Raven /Mystique (Jennifer Lawrence), Hank / Beast (Nicholas Hoult), Jean Grey (Sophie Turner), Scott Summers / Cyclops (Tye Sheridan), Ororo Munroe / Storm (Alexandra Shipp), Peter Maximoff / Quicksilver (Evan Peters) y Kurt Wagner / Nightcrawler (Kodi Smit-McPhee) – realizando trabajos para favorecer la agenda personal de Charles Xavier (James McAvoy) y mantener una relación favorecedora con los humanos.

En una de estas misiones, Jean Grey es víctima de un fenómeno espacial que aumenta sus poderes. A la vez, Jean descubre oscuros secretos de su pasado que la alejan de su nueva familia y la vuelven una amenaza para todos. El hecho de que el ser celestial Vuk (Jessica Chastain completamente desperdiciada), vaya tras ella para seducirla en usar sus poderes no ayuda en nada a los X-Men en sus intentos de contención.

En este contexto se presentan twists dramáticos innecesarios, escenas de acción inútiles y confusas, actuaciones que demuestran que los mismos actores están incómodos con sus personajes, y diálogos flojos que parecen cumplir con una lista de necesidades nada más. Lo único salvable de esta película es que deja con un deseo de finalidad.

El desarrollo de los personajes es extraño y contraproducente. Prácticamente, todo lo que se desarrolló en cintas pasadas se pierde en esta entrega, en especial en relación con Charles Xavier. Mitad villano / mitad héroe en esta película, se presentan tantas contradicciones en su personaje que lo alejan por completo del Charles Xavier que conocemos en las películas. En esta ocasión, y a pesar de aparecer forzadamente en la historia, el arco de Erik Lehnsherr / Magneto (Michael Fassbender) es más interesante y empático.

Aun así, todos los actores lidian severamente con sus líneas. Nicholas Hoult, Kodi Smit-McPhee y Tye Sheridan, actores que han demostrado su capacidad en otras películas, en esta cinta dejan mucho que desear. Honestamente, no todo es culpa de los actores, pues a pesar de que sí están alejados de sus personajes, el guion es tan malo que es casi imposible decirlo efectivamente, cosa que sólo Michael Fassbender y Jessica Chastain logran hacer en varias ocasiones.

Y ni qué decir sobre la subutilización de los personajes. En especial destaca el trato hacia Quicksilver y Raven, de quien hablaré más adelante. La manera en que Quicksilver – lo mejor de las películas previas – desaparece a la mitad de la película, sin razón alguna, demuestra lo mal planeada y desarrollada que estuvo su historia. Simplemente no saben qué hacer con él y termina siendo el alivio cómico en un par de escenas.

El punto más débil es Sophie Turner como Jean Grey, la real protagonista de la película. Mitad incómoda con su personaje, mitad perdida con el acento, Turner queda por debajo de lo que la película y Jean le exigen. Es incómodo verla intentando pasar por una conmoción emocional a la que simplemente no puede llegar. Mientras que su actuación estoica en Game of Thrones es acertada para el personaje, la vulnerabilidad y explosividad que Jean Grey le exigen no van con su habilidad actoral.

Simon Kinberg, en su debut directoral después de su rol constante de productor de la saga, ofrece un caos en la cinta. La película no tiene ni pies ni cabeza; los razonamientos de los personajes, en especial de los humanos, son básicos; y, se presenta una mirada extremadamente masculina reflejada en las tomas, el vestuario de las mujeres y hasta en el exceso de maquillaje que traen.

El hecho de que se argumente que el tener sentimientos es una debilidad femenina, y que se presente el contraargumento de que más bien es una fortaleza, ya se siente trillado y superficial. Al respecto, también es imposible no mencionar un “momento feminista” que se presenta al inicio de la cinta que resulta falso. Lo poco que hace sentido con la historia hasta el momento, demuestra la creencia de que el empoderamiento femenino se puede cubrir con diálogos con sabor a falsos y aventados al aire. Éste es un claro ejemplo de un guion perezoso y descuidado.

Para seguir con el tema, tampoco se puede olvidar el trato de Raven en la película. Gracias a la extensa e indiscreta publicidad de la cinta, el destino de Mystique ya se sabe al entrar a la sala de cine. El hecho de que suceda lo que sucede, cómo sucede y lo qué se desencadena a partir de esto para el resto de los personajes, en especial los masculinos, es cansado y frustrante para estos momentos del juego. Es imposible ignorar que, con ésta, ya son tres películas de superhéroes en el último año (incluyendo Avengers: Infinity War y Avengers: Endgame) que ocupan el mismo método para avanzar con la trama y dar sentido de venganza a los hombres de la historia.

X-Men: Dark Phoenix trae abajo todo lo que la nueva generación de mutantes y actores había creado en los últimos años. A pesar de presentar resultados mixtos a lo largo de sus tres películas previas, algunos personajes traían consigo la intriga y profundidad necesaria como para mantener nuestro interés – Raven, Magneto, Quicksilver y Charles Xavier, por ejemplo. Sin embargo, aquí todos los personajes salen mal parados debido al pésimo guion que une la historia, la caótica dirección de Kinberg, y la débil interpretación de las caras más jóvenes, empezando por Sophie Turner y Tye Sheridan.

Con esta película, el equipo creativo se aseguró de dar el tiro de gracia a la saga y asegurar que la audiencia también se sienta agradecida de que todo termine. No más películas de X-Men así de insípidas y poco inspiradas por favor.

Deja un comentario