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False Positive (Tribeca 2021): un thriller psicológico que se queda a media tinta

Escrito el 22 junio, 2021 @alessandra_kr

Dirección: John Lee.

Guion: Ilana Glazer, John Lee.

Elenco: Ilana Glazer, Justin Theroux, Sophia Bush, Pierce Brosnan, Gretchen Mol, Zainab Jah.

País: Estados Unidos.

Palomómetro:

Más información de la película: https://www.imdb.com/title/tt10096842/

False Positive tendrá que vivir con el terrible peso de ser comparada con Rosemary’s Baby (1968), uno de los clásicos del terror estadounidense. Sus similitudes son innegables, aunque sospecho que su influencia en el cine distará mucho de ser igual. John Lee (Search Party, Broad City) se reencuentra con Ilana Glazer (Broad City) para traer una historia de manipulación y gaslighting, aplicando una fórmula similar a lo que vimos recientemente en The Invisible Man (2020) o Made for Love (2021), pero sin un discurso contundente que nos permita llegar a una conclusión favorecedora sobre lo que vemos en pantalla.

La historia de False Positive se centra en Lucy (Ilana Glazer) y Adrian (Justin Theroux), una pareja acomodada en Nueva York que lleva intentando tener un bebé desde hace tiempo. Resignándose a buscar ayuda, Adrian contacta a su profesor de la universidad Dr. Hindle (Pierce Brosnan), un experto en fertilidad. El doctor, en un consultorio inmaculado y una actitud tranquilizadora, parece ser el salvador de la pareja desesperada. Pronto, Lucy está embarazada. Sin embargo, empieza a sentir cierta sospecha hacia Hindle, pero ¿su mala vibra será infundada o algo habrá de verdad?

En los esfuerzos recientes por hacer el terror más incómodo, dejando de lado los brincos relacionados con fuerzas malignas o sobrenaturales, algunos cineastas han inyectado a sus historias tintes sociales. Jordan Peele incluyó un discurso racial en Get Out y Us, Leigh Whannell exhibió el maltrato doméstico en la previamente mencionada The Invisible Man, y ahora, Glazer y Lee exhiben las micro agresiones machistas y humillaciones de género.

Lucy comienza a escuchar ruidos extraños en casa, los cuales son rápidamente desestimados por su marido; en su trabajo, incluso después de recibir una promoción, sigue siendo asignada para pedir las órdenes de comida; o cualquier pregunta o sospecha que vocaliza es tajantemente ignorada con la excusa de que está sufriendo del “cerebro de mamá”. La maternidad es usada en múltiples ocasiones como forma de violencia psicológica a la mujer, tanto por los cambios masivos que Lucy tiene en su cuerpo y mente, como por los lazos que se dan por sentados entre madre e hijos, en este caso explotados por Adrian para salirse con la suya.

Estas agresiones e intentos de gaslighting son claros e inexcusables. Sin embargo, al mismo tiempo Lucy comienza a actuar de tal forma que las actitudes pedantes de todos a su alrededor pueden ser justificadas. He ahí el punto débil de la historia: no decide si quiere ser un claro ejemplo de manipulación y engaño, o uno de pérdida de la razón, convirtiéndose en ambos.

Así, se pierde la línea entre dar la razón a Lucy, o aceptar que está mal y necesita ayuda. Esta falta de claridad también se distingue en los sucesos extraños que pasan. Al final no queda claro qué pasó en su mente, qué pasó en realidad, cuáles sucesos fueron intentos de manipulación o cuáles la llevaron a un posible estado de locura. La indecisión marca una experiencia confusa e inconcreta.

Mientras que esas fallas se pueden asignar al guion, las actuaciones mantienen la película. Al centro de la historia está Glazer, quien es tenue y contenida mientras todo a su alrededor se sale de control. Conforme más inestable se vuelve, menos explosiva es. La historia intenta explorar un trauma emocional en su personaje: su sueño más ambicioso es tener una niña, pensando que quizá así puede recuperar algo de lo que perdió cuando su mamá murió. Desgraciadamente, esta historia es una incógnita más sobre el estado mental de Lucy, y no se explora lo suficiente como para sentir el dolor por el que ella pasa.

Justin Theroux sigue acumulando roles intranquilos y desquiciados. Su dulce de voz tono y dicción tranquila se explotan para traer a la vida a Adrian, el esposo evidentemente más grande (otro detalle que enfatiza a la relación desigual entre esposos) que parece manipular a su pareja con su comprensión y sensibilidad. Mientras que Lucy tiene un colapso nervioso con sus sospechas, Adrian incomoda con su actitud mesurada, pero manipuladora.

En cuanto a sustos y sorpresas, la película no ofrece muchos. Más bien se enfoca en inyectar un sentimiento de sospecha e intranquilidad. Más que película de terror es un intento de thriller psicológico. Maneja un tono apagado que sobrevive gracias a la expectativa de que algo intenso pasará; sin embargo, conforme avanza, nos damos cuenta de que en realidad nada intenso está pasando. Así se va su metraje.  Su sutilidad condena a una experiencia apagada.

A pesar de que False Positive exhibe algunas prácticas viciosas misóginas, tanto en el trabajo, la relación doctor-paciente y las relaciones personales, la película no impacta como historia de terror. Sus señales mixtas de manipulación y locura hacen confuso su mensaje final, de forma que no sabemos si debemos estar preocupados o indignados por la situación de Lucy. Esta propuesta más bien se queda a media tinta: no es una película de terror efectiva o un thriller estimulante. Es un intento de shock a medias.

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