The Outpost: una película guerra bélica más, pero Caleb Landry Jones

Escrito el 14 julio, 2020 @alessandra_kr

En dónde la puedes ver:  iTunes, Google Play, Prime Video, Microsoft, Vudu, FandangoNow

Director: Rod Lurie

Elenco: Orlando Bloom, Scott Eastwood, Caleb Landry Jones, Milo Gibson, Bobby Lockwood, Celina Sinden, Jacob Scipio, Jack Kesy, Taylor John Smith, James Jagger, Alexander Arnold, Cory Hardrict, Will Attenborough, Scott Alda Coffey.

País: Estados Unidos

Palomómetro:

Más información de la película: https://www.imdb.com/title/tt3833480/

Para aquellos que busquen una crítica hacia el imperialismo estadounidense y su perpetua presencia en el Medio Oriente, The Outpost definitivamente no es la mejor opción. Esta película más bien se centra en la valentía y compañerismo de los militares estadounidenses que protegieron el puesto de combate de Keating durante la batalla de Kamdesh el 3 de octubre de 2009.

Después de ser atacados por cientos de talibanes, los soldados pelearon por varias horas en contra de las probabilidades, resultando en la muerte de ocho de ellos y en múltiples actos de heroísmo por parte de la mayoría de los sobrevivientes. De hecho, esta pelea resultó en la entrega de dos medallas de honor a los soldados con vida, hecho extraordinario en la historia del ejército estadounidense.

Precisamente la especificidad de la historia militar estadounidense puede desafiar el interés y empatía por parte de la audiencia foránea. El patriotismo detrás de esta historia, así como el orgullo por el ejército estadounidense – características que están presentes en todo momento– pueden resultar alienantes, sobre todo para la audiencia víctima de abusos por parte de nuestro querido país del norte.

Dejando de lado este reto, la película presenta una impactante historia de acción y supervivencia, elevada por la interpretación de sus protagonistas y la fidelidad a la historia real que inspiró la cinta. Así, The Outpost es una reconstrucción de una historia verídica que se esfuerza por mostrar veneración a aquellos involucrados al ofrecer una mirada realista – y no siempre favorable – a la relación entre los militares y aquellos a su alrededor.

Nuestra introducción a la película está a cargo del Sargento Clint Romesha (Scott Eastwood), quien llega al puesto de combate liderado por el Capitán Benjamin D. Keating (Orlando Bloom). Desde la primera toma nos queda clara la vulnerabilidad del lugar, al estar ubicado en un valle rodeado por montañas empinadas.

La primera parte de la cinta establece a cada uno de los personajes y el ambiente entre ellos. A través de momentos breves de individualidad y con etiquetas que marcan sus nombres, somos introducidos a las decenas de militares que conformaron este puesto de combate. A pesar de que se aprecia el esfuerzo de iluminar la identidad de los soldados que formaron parte de la historia real, recordar a todos es un intento fútil y desalentador.

Nuestra base de comprensión recae en dos personajes. Romesha, por un lado, quien es el prototipo de soldado estadounidense – fuerte, decidido, patriótico y líder – que demuestra su valentía en el momento crítico de la cinta. Por el otro lado, está quizá el personaje más empático y reflexivo, el especialista Ty Michael Carter (Caleb Landry Jones), quien es el soldado marginado de la sección al no digerir la idea de fraternidad y hermandad que debería tener con sus compañeros.

En estos momentos nos familiarizamos con el manejo de las relaciones, las cuales se caracterizan por comentarios pesados, actitudes masculinamente tóxicas, conductas racistas e intentos desesperados de entretenimiento. Consecuentemente, la primera mitad de la película es la más desafiante.

Aquí es donde el guion se siente flojo y atroz, sobre todo al considerar la actitud de los estadounidenses hacia los locales, así como a sus aliados letoneses y afganos. Mientras que se aprecia que el guion no evita las actitudes nefastas, es imposible no sentir incomodidad y frustración a la actitud superior estadounidense.

Si uno persevera y espera a que llegue la acción, se ve recompensado con la mejor parte de la cinta. Una vez que el ataque comienza, queda más de una hora de estrés total en la que el Goliat tradicional se convierte en David, peleando en contra de cientos de talibanes, con poco armamento, apoyo externo nulo y sin posibilidad de escapar.

Con los pocos personajes que se reconocen en pantalla se crea una preocupación por su bienestar. En este aspecto, las interpretaciones son importantes. De un lado de la balanza está Orlando Bloom, el vínculo débil de la película, aplicando a su voz un acento sureño terrible y una interpretación risible.

Del otro lado, está el resto del elenco. Eastwood ofrece su mejor actuación hasta el momento, la cual únicamente le exige una actitud heroica y determinada; asimismo, Taylor John Smith se distingue como el líder de facto que hace hasta lo imposible por aguantar su posición.

Aun así, el mejor actor de la cinta – y por mucho – es Caleb Landry Jones, quien ya nos tiene acostumbrados a interpretaciones bizarras y excepcionales. Jones se encarga de la parte emocional, la perspectiva conflictuada del deber del soldado, y las consecuencias de regresar de la guerra, con hincapié en el trastorno por estrés postraumático.

Con una escena final inolvidable a cargo de Jones – estaría bien recordar su nombre cuando inicie la temporada de premios – y un honorable tributo para aquellos que sobrevivieron y murieron en esta batalla, The Outpost es un noble esfuerzo por honrar a los muertos en acción. Dejando de lado la política de la guerra, es imposible no admirar la valentía y abnegación de estos soldados en un momento temible e inesperado.

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