The Mad Women’s Ball (TIFF 2021): sororidad ante la opresión del patriarcado

Escrito el 13 septiembre, 2021 @alessandra_kr

Sección: Presentaciones de gala.

Dirección: Mélanie Laurent.

Guion: Mélanie Laurent, Chris Deslandes.

País: Francia.

Elenco: Lou de Laâge, Mélanie Laurent, Emmanuelle Bercot, Benjamin Voisin, Cédric Khan, Lomane De Dietrich, Christophe Montenez, Grégoire Bonnet.

Palomómetro:

Más información de la película: https://www.tiff.net/events/the-mad-womens-ball

The Mad Women's Ball
The Mad Women’s Ball. 2021. Cortesía TIFF.

Mélanie Laurent ha creado una carrera igual de gratificante tanto delante como detrás de cámaras. Además de aparecer en algunos de los títulos internacionales más atractivos de los últimos años – Inglorious Basterds (Quentin Tarantino, 2009), Beginners (Mike Mills, 201) – y ser parte del jurado de la última edición del Festival de Cannes, la artista francesa se ha establecido como una directora y escritora delicada que trae a la vida historias sobre la experiencia femenina, tal y como en sus filmes Les adoptés (2011) y Respire (2014).

Su más reciente película, The Mad Women’s Ball, sigue con esta narrativa, pero viaja al pasado para ofrecer un mensaje resonante y exasperante al reflejar la realidad que ha marcado la existencia de las mujeres a lo largo de la historia. Mientras que aprecio la manera en que las mujeres son presentadas ante su ojo femenino, también me indigno al atestiguar un ejemplo más de los tratos históricos.

Basada en la novela del mismo nombre de Victoria Mas, The Mad Women’s Ball observa el estatus y la práctica de la medicina neurológica del siglo XIX. Disciplina dominada por los hombres, eran ellos quiénes dirigían hospitales, diagnosticaban a pacientes y determinaban si la persona ya estaba curada o no. Así, no es de sorprender que los doctores decidieran si una mujer estaba loca o no sin pruebas médicas contundentes, pero sí basados en inconveniencias sociales que los inspiraban a verlas como una carga que había que desaparecer. Prácticamente, en la fundación de esta rama médica, utilizaban a las mujeres para experimentar.

Eugénie Cléry (Lou de Laâge) es una joven aristócrata que es independiente, disfruta de ir a los barrios cuestionables de París, pasa su tiempo leyendo y se burla constantemente de las expectativas de género. Como broche de oro, tiene el don de sentir espíritus y hablar con ellos. Todo es demasiado para su padre, quien la mande a la clínica neurológica de Pitié-Salpêtrière con el objetivo de que traten su “locura”.

En esta clínica imperan los tratamientos cuestionables y crueles, y miles de mujeres están encerradas a partir de causas relacionadas con sus estilos de vida, sus circunstancias y la rebeldía con la que actuaban hacia otros (tal y como Eugénie), y no con su estado mental. Así es como la protagonista se encuentra con un grupo de mujeres unidas, que se cuidan mutuamente y que se apoyan ante las sesiones de tortura a las que se enfrentan. La llegada de Eugénie implica una mini revolución interna motivada por su estatus social, sus habilidades paranormales y su entendimiento de lo que en verdad pasa en este sanatorio.

Mélanie Laurent ofrece una película elegante. Aunque el mensaje de la historia es lo que se roba la atención, éste está presentado en una envoltura bella y consumada. La fotografía de Nicolas Karakatsanis se siente aterciopelada y antigua, sus colores nítidos y oscuros nos transportan en el tiempo. Las tomas posicionadas detrás de los actores mientras que caminan a través de los escenarios, crean un aire de misterio adicional, rápidamente convirtiéndose en características distinguibles del filme. Las piezas musicales, a cargo de un trío de cuerdas, son contundentes y definitivas. Aunque no se extrañan cuando están ausentes, su aparición es inmediatamente registrada.

Además de dirigir y coescribir The Mad Women’s Ball, Laurent tiene un rol crucial como Geneviève, la guardia del hospital que, en un giro inesperado, es cuidadosa y, hasta cierto punto, amorosa, con las pacientes. Esta presencia positiva recalca el mensaje de sororidad y fortaleza entre las prisioneras, quienes mantienen su resistencia ante lo que les lanzan en el lugar, fortalecidas por el lazo inquebrantable entre ellas.

Con dos horas de duración es sorprendente que varias historias queden inconclusas, aun cuando en minutos previos se les dio mucho enfoque. Esto se resiente en especial en el conflicto de Louise (Lomane De Dietrich), mejor amiga de Eugénie dentro del hospital, quien es conveniente olvidada en los últimos minutos del filme. Al final del día, queda claro que la historia está más interesada en el lazo creado entre Eugénie y Geneviève a partir de las habilidades de la primera y el duelo de la segunda.

Con un final agridulce, The Mad Women’s Ball da un mensaje claro sobre la fortaleza femenina ante la presión y opresión del patriarcado. Aunque está situada en el siglo XIX, las imágenes presentadas y el ambiente del poder sobre las víctimas / pacientes es familiar y distinguible. Laurent ofrece un mensaje empoderado y optimista sobre el lazo entre mujeres sin importar a lo que se enfrenten.

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