The Eddy: París al ritmo de jazz

Escrito el 5 junio, 2020 @la_loulu

En dónde la puedes ver: Netflix

Creador: Jack Thorne

Elenco:  André Holland, Joanna Kulig, Leïla Bekhti, Amandla Stenberg, Adil Dehbi, Tahar Rahim, Randy Kerber, Damian Nueva Cortes, Lada Obradovic.

País: Francia, Estados Unidos

Duración:  8 capítulos de 1 h. aprox. cada uno.

Palomómetro:

Más información de la serie: https://www.imdb.com/title/tt7322210/

A mediados de 2017, Netflix anunció la producción de The Eddy, una serie musical creada por Jack Thorne, pero con el atractivo más evidente en uno de sus productores ejecutivos y director de los dos primeros episodios, el estadounidense Damien Chazelle. Esta colaboración, entre el ganador del Óscar y director de La La Land y la plataforma de streaming que en los últimos años empezó a asociarse agresivamente con directores de renombre, ha sido el atractivo principal para medios y audiencia.

De hecho, la mercadotecnia principal se concentraba en “la serie de jazz de Damien Chazelle para Netflix”. Pero el responsable de la serie, como creador y guionista, es el inglés Jack Thorne.

Es importante señalar esto porque tal vez muchos espectadores entren al mundo de The Eddy esperando similitudes con el universo de nostalgia y ensoñación que Chazelle desplegó en La La Land; y si bien el jazz es un lazo innegable, The Eddy se mueve por diferentes caminos con un desarrollo distinto y profundo, favorecida por ser una serie de televisión con ocho capítulos para contar su historia.

En The Eddy seguimos a Elliot Udo (André Holland) – expianista y copropietario del club de jazz que da nombre a la serie–, en París, con problemas financieros y a punto de quebrar. Su socio es su amigo Farid (Tahar Rahim), quien ha hecho negocios y tratos sospechosos para mantener a flote al club. Asimismo, conocemos a los integrantes del grupo de jazz epónimo del club, como Maja (Joanna Kulig), la cantante principal. La llegada sorpresiva a París de Julie (Amandla Stenberg), la hija adolescente de Elliot, trae otro elemento desestabilizador a la ya caótica vida del protagonista.

La estructura de ocho episodios lleva los nombres de los personajes de la serie, empezando con Elliot, y pasando por Julie, Amira (Leila Bekhti) – esposa de Faid –, los integrantes de la banda y el club – Maja, Jude, Sim, Katerina – y culminando con uno denominado en honor a la banda. La serie se encuentra mayormente hablada en francés e inglés, además de algunos diálogos en árabe y polaco. La música original está compuesta por Glen Ballard y Randy Kerber, y las secuencias musicales fueron ejecutadas y grabadas en vivo.

En The Eddy seguimos a varios personajes, de distintos extractos sociales y situaciones personales, por las calles del París moderno al ritmo de jazz. El musical se entrelaza con otros géneros, como el drama, policial e historias de madurez juvenil. Su ritmo es pausado, pero al mismo tiempo revela bastante frescura en el retrato de la ciudad de París, moderna, caótica, llena de antiguos monumentos, con gente tratando de salir adelante y forjar su destino en un mundo indiferente.

La música, y esencialmente el jazz, es el hilo conductor de la serie y el fondo que acompaña las historias de sus personajes. The Eddy nos presenta una galería de gente triste, solitaria y atormentada, con culpas y arrepentimientos del pasado, quiénes, además, tienen que hacer frente a los problemas del presente mientras lidian con esas cargas invisibles.

A lo largo de la serie vemos la obsesión de Elliot por conservar su club, en medio de un mundo que se cae a pedazos a su alrededor. Para él, este espacio es su lugar seguro. Conforme avanza la serie comprendemos que, en realidad, The Eddy trasciende su lugar físico y es la banda de jazz, sus integrantes, y sobre todo, la música que hacen juntos, la alegría y la emoción que transmiten a través de esta.

Entre lo más destacable encuentro la fotografía, algo que se debe agradecer a Chazelle, quien filmó sus episodios – a petición expresa suya y contraviniendo la norma de Netflix – en formato 16 mm con el director de fotografía Eric Gautier, pues para ambos fue importante generar reminiscencia del estilo de la Nouvelle Vague. Mientras que el resto de los episodios se filmaron en digital y con otros directores de fotografía a cargo, se intentó mantener el estilo que Chazelle y Gautier imprimieron al principio de la serie.

Por su parte, Holland y Stenberg logran una química estupenda. La vulnerabilidad de él y la energía de ella colisionan y dan lugar a varios de los momentos más emotivos de la serie. También sobresalen Leila Bekhti y Joanna Kulig, la última cantando acompañada de una banda de destacados profesionales, entre ellos el mismo Randy Kerber, uno de los compositores de la música original de la serie.

Asimismo, The Eddy contiene aspectos que la hacen imperfecta. Por un lado, los “tira y afloja” en los romances, así como la toxicidad en las dinámicas de poder de la banda, ofrecen cosas que ya hemos visto y que vuelven común su historia. Por el otro lado, contiene tramas que se alargan innecesariamente, incluyendo la intriga policiaca llevada hasta casi el final de la serie y ciertos dramas familiares que bien se pudieron ahorrar o acortar.

A pesar de esto, con todas sus virtudes y sus vicios, la serie sí logra que el espectador se transporte a un París lleno de jazz, melodía y emotividad.

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