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Tengo miedo torero: una adaptación correcta con un enorme Alfredo Castro

Escrito el 18 mayo, 2021 @cinematictalk

Disponible en: Prime Video.

Dirección: Rodrigo Sepúlveda.

Guion: Rodrigo Sepúlveda y Juan Elías Tobar, basado en la obra homónima de Pedro Lemebel.

Elenco: Alfredo Castro, Leonardo Ortizgris, Julieta Zylberberg, Amparo Noguera, Sergio Hernández, Paulina Urrutia y Luis Gnecco.

País: Chile.

Palomómetro:

Más información de la película: https://www.imdb.com/title/tt10879920/

En el olimpo chileno de escritores, hay un lugar privilegiado para Pedro Lemebel, fallecido en 2015, y quien se caracterizó por poner en sus obras la marginalidad chilena. Su única novela (su fuerte fueron las crónicas) fue Tengo miedo torero, publicada en 2001 y convertida en un fenómeno de ventas y éxito de críticas en el país andino.

Es por esto que la adaptación cinematográfica de la novela era esperada con ansias, llegando en 2020 a cargo de Rodrigo Sepúlveda (Padre nuestro, Aurora). Primero que todo es importante aclarar que no es una adaptación literal de la novela, pero mantiene su trama principal.

Tengo miedo torero se enfoca en “la Loca del Frente” (Alfredo Castro), una mujer transexual de 40 años que vive en los barrios bajos de Santiago, y en su amor por Carlos (Leonardo Ortizgris), un mexicano revolucionario perteneciente al Frente Patriótico Manuel Rodríguez, grupo paramilitar chileno que buscaba derrocar a Augusto Pinochet. “Historia de amor” es una exageración, pues la película narra cómo es que “La loca del Frente” se enamora, mientras que Carlos la utiliza y se aprovecha esa devoción. La película se desarrolla en 1986, meses antes del atentado terrorista que casi mata al dictador.

Con un diseño de producción que transporta al espectador al Chile de mitad de los 80, el filme usa tonos que recuerdan en cada toma que el país no era una panacea, sino que más bien vivía una dictadura. La fotografía es otro de los puntos destacables que ofrece la película.

Alfredo Castro está en el papel de su vida, lo que es decir mucho sobre uno de los baluartes del cine latinoamericano de los últimos 20 años. Jamás cae en la caricaturización en un rol en el que es tan fácil y común hacerlo (diferencia marcada a lo que hacen Jared Leto en Dallas Buyers Club o Ted Levine en El silencio de los inocentes, por ejemplo).

Tengo miedo torero es más que la suma de sus partes. Es decir, fuera de Castro, ningún personaje está bien construido y el resto del elenco hace lo que puede con el material que tiene, la dirección peca en algunos lados y no hay un contexto político que haga que un espectador ajeno a lo que se vivía pueda entender en detalle lo que está pasando en pantalla. En términos generales, el filme funciona, pero lo hace de forma segura.

En este sentido, una película basada en una obra de Lemebel merecía más. Mucho más.  

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