Spider-Man: lejos de casa – lo que nos depara en un MCU sin Tony Stark

En dónde la puedes ver: cines

Director: Jon Watts

Actores: Tom Holland, Jake Gyllenhaal, Samuel L. Jackson, Zendaya, Cobie Smulders, Jacob Batalon, Marisa Tomei, Jon Favreau, J.B. Smoove, Martin Starr, Toni Revolori, Angourie Rice.

País: Estados Unidos

Duración: 2 h 09 min.

Palomómetro

Más información de la película: https://www.imdb.com/title/tt6320628/

Spider-Man: lejos de casa ha llegado para dar por concluida la tercera fase del MCU, y oh boy, sí que lo hace a lo grande. Con la última entrega del Hombre Araña no queda duda alguna de que estamos en un mundo post-chasquidos y post-Tony Stark, sniff sniff. A pesar de no estar a la altura de lo mejor de Marvel, o incluso de Homecoming, esta entrega sí ofrece risas, momentos adolescentes incómodos y, sobre todo, un vistazo de lo que la siguiente etapa en el mundo Marvel nos depara.

La película también se enfoca en dar respuestas a aquellas preguntas que nos quedaron después del final íntimo de Avengers: Endgame. Mientras que en esa película sabemos qué sucede con los superhéroes, aquí aprendemos rápidamente qué sucede con el resto del mundo, además de confirmar que efectivamente Tony, Steve, Natasha y Vision se han ido por siempre.

Específicamente, Peter Parker (Tom Holland) tiene una misión después de tener unos meses de reajuste a su nueva realidad: ser un adolescente normal por par de semanas para irse de vacaciones con sus amigos por Europa y por fin conquistar a su crush, MJ (Zendaya). Sin embargo, Nick Fury (Samuel L. Jackson) y Maria Hill (Cobie Smulders) tienen otros planes, pues prácticamente secuestran al grupo viajero para pelear en contra de los elementos auxiliados por un misterioso personaje de otra dimensión llamado Quentin Beck / Mysterio (Jake Gyllenhaal).

En esta nueva película las circunstancias han cambiado. Mientras que en entregas anteriores Peter moría por ser parte de la acción, ahora muere por ser un chico normal con experiencias de adolescentes y aventuras de enamorados. Es enternecedor –y básico– ver cómo es que lo único que quiere es darle un collar a MJ. Sin embargo, ¡estamos hablando de Spider-Man!, por lo que el proceso en que se da cuenta que en verdad sus poderes confieren mucha responsabilidad es doloroso, pero necesario. Su proceso de maduración inicia al darse cuenta de que ahora está solo.

En este sentido, éste es uno de los mensajes más poderosos de la cinta, y uno que deja cierto aire de resignación. Peter Parker está solo. Atrás quedaron los días de llamar a alguno de los héroes terrenales y dejar los grandes problemas para los adultos. Capitán América, Black Widon y Iron Man se han ido. Ahora, al menos por el momento, el mundo únicamente cuenta con Spider-Man. Ese sentimiento de soledad y desesperanza no sólo se siente en Peter, sino también en el espectador. Ahora nos queda claro que Spider-Man es el futuro de los Avengers en la Tierra, y no sé ustedes, pero a mí me produce cierta nostalgia.

Una de las fortalezas de esta saga, y de esta película en específico, es el reparto. Que no quepa duda de que Tom Holland es uno de los mejores actores de su generación, y el constante peso emocional que ofrece a su Peter Parker es prueba necesaria, incluso si la película no llega al nivel emotivo que uno esperaría. Mientras que no se maneja profundamente el luto que su personaje siente por la partida de su mentor Tony Stark – la película tiene un ritmo rápido, hiperactivo y cómico–, Tom Holland ofrece suficiente profundidad emocional en pequeños instantes como para apreciar su desesperación y soledad interna.

Por su parte, Jake Gyllenhaal está perfecto como Mysterio, quien me recuerda a su papel escalofriante y sociópata en Nightcrawler. ¿Hay alguien que pueda ofrecer esa mezcla perfecta de locura, carisma y misterio como Gyllenhaal? Su casting fue una decisión inspirada y admirable. A pesar de que predigo que su personaje no será memorable en el panteón del MCU, sí debo decir que el hecho de que Gyllenhaal ya pertenezca al club de Marvel sí es todo un suceso.

El resto del elenco secundario está en perfectas condiciones, siguiendo con lo que establecieron en la primera parte de la saga. Zendaya como MJ es fresca, ingenioso y lista, pero incómoda e insegura: su MJ pertenece a 2019. La química que ambos actores comparten es envidiable. Ned (Jacob Batalon), el bff de Peter, proporciona algunas de las mayores risas de la película como el joven desesperante casanova y Flash (Tony Revolori) demuestra lo peor de la juventud actual (muchas redes sociales y poca concordancia con su vida real). Por último, Marisa Tomei como Aunt March es luz, felicidad y optimismo.

La película es disfrutable y graciosa; y sigue con lo establecido en la entrega pasada de ofrecer una comedia ligera de adolescentes que resulta tener incluido uno que otro superhéroe. No obstante, las escenas de peleas no ofrecen nada nuevo, y las intenciones del villano resultan predecibles, patéticas e intrascendentales; no es un villano de la escala que amerite a los Avengers. No diré más para no caer en spoilers masivos.

Sin embargo, lo más importante de la cinta, más allá de la amenaza específica de un villano más, es el arco emocional de Peter Parker, al pasar de ser un adolescente entusiasta por salvar al mundo, a un adolescente deprimido y desesperado por tener recuerdos juveniles, a un joven adulto que resuelve sus problemas. Spider-Man: lejos de casa nos ofrece una ventana a lo que nos depara una nueva etapa del MCU, y sí, será difícil seguir sin nuestros héroes favoritos, pero la cinta ofrece una excelente argumentación por estar emocionados por lo que sigue. Si no me creen, quédense para las dos escenas post-créditos e intenten contener la emoción y expectativa que producen. ¿Cómo podremos lidiar con esas bombas hasta el lanzamiento de una cuarta película de Spider-Man? ¡Que alguien me lo explique!

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