Sorry, Baby (Sundance 2025): el tiempo no cura todas las heridas
Sección: U.S. Dramatic Competition.
Dirección: Eva Victor.
Guion: Eva Victor.
País: EUA.
Elenco: Eva Victor, Naomi Ackie, Lucas Hedges, Louis Cancelmi, Kelly McCormack, John Carroll Lynch.
Palomómetro:![]()
Más información de la película: https://festival.sundance.org/program/film/6753222f68b8b7cd58fe36bb

“Me siento mal por ti porque te ocurrirán cosas malas y todavía no lo sabes”, le dice Agnes (Eva Victor) a un bebé de brazos en una escena de Sorry, Baby, una película sobre cómo une joven estudiante lidia con las consecuencias de una cosa mala a lo largo de varios años.
Narrada a través de viñetas diacrónicas, Sorry, Baby es, ante todo, una película humana, no dramática. Su retrato de le sobreviviente de abuso sexual Agnes no tiene las marcas que se esperan de una película que aborda el tema, pues Victor, directore, escritore y protagoniste de esta historia, adopta un enfoque agridulce en su aproximación al personaje. No es que el acto infringido en su contra le defina, sino que le estorba para estar en paz consigo misme. El filme avizora las subidas y las bajadas propias de la vida, aún después de un evento como aquel.
La franqueza y la naturalidad con que Victor aborda el tema es refrescante y hasta cómico, dándose espacio para mostrar la vulnerabilidad de su personaje central, quien la mayor parte del tiempo no tiene palabras para describir lo sucedido, mostrando en cambio, estupor e incredulidad. Victor representa esta maraña de sentimientos encontrados que de cuando en cuando tienen oportunidad de salir a la luz, ya sea porque la situación lo requiere o porque lo permite. Asimismo, su Agnes tiene un timing cómico perfecto, tímide y perpetuamente incómode en situaciones sociales que resuelve con dosis de sarcasmo melancólico. A su alrededor la vida sigue su curso, pero elle, a pesar de su éxito laboral, no es capaz de salir adelante, incluso con el apoyo de su compañera de cuarto y mejor amiga Lydie (Naomi Ackie).
Estar atorade en el barro de la memoria no se resuelve con la lucha (sustantivo elogioso aplicado a personas con diagnósticos médicos desafortunados y sobrevivientes de abuso sexual), sino a través de la vida y las personas que nos acompañan. El actor veterano John Carrol Lynch (Fargo de 1995 y Zodiac de 2007, entre muchos otros títulos) ofrece uno de los mejores recursos de la película porque representa esta filosofía: el contacto con otros y la enunciación de las sensaciones, emociones y sentimientos son los que pueden ayudarnos a salir adelante.
El guion de Sorry, Baby es otro apartado que denota calidad: sus diálogos son sensibles; sus revelaciones, luminosas aunque ecuánimes; y su humanidad, afable. La fotografía de Mia Cioffi Henry enmarca a le larguiruche Agnes en el centro de sus composiciones con lentes anamórficos, utilizando la amplitud de su entorno rural en un pueblito universitario de Massachusetts para denotar su fragilidad, soledad o aislación accidentalmente autoimpuesta a partir del trauma, aunque sus interiores son íntimos refugios para que florezca la amistad y la sororidad.
Es una película elegante, con pocos cortes, con poca música, que descansa en sus intérpretes y su calidez, dudas y miedos. Probablemente la mejor secuencia de la película también sea la más sencilla: con la cámara inmóvil frente a una casa mientras el día da pie a la noche casi en silencio. Es una secuencia de extraordinaria intuición, simple, empero devastadora.
Este debut directoral de Victor demuestra madurez artística, sensibilidad y alto grado de control. Su filme rompe el corazón del espectador y después lo enmienda poco a poco. Sorry, Baby es una película sobre la sanación y, como tal, es necesario alcanzar la tonalidad ideal, ni sacarina, ni desoladora, y lo cumple, alcanzando una catarsis emocional. Existen momentos incómodos y otros dolorosos, pero también los hay cómicos y reconfortantes.
No es poca cosa para un primer largometraje, y más que colocar la presión sobre le directore y sus futuros proyectos, hay que detenerse a disfrutar y admirar Sorry Baby, porque malas cosas nos ocurrirán y aún no lo sabemos.

