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Selena, la serie: un proyecto con mucho corazón, pero poca destreza

Escrito el 30 noviembre, 2020 @alessandra_kr

Disponible en: Netflix.

Creador: Moisés Zamora.

Elenco: Christian Serratos, Gabriel Chavarria, Ricardo Chavira, Noemi González, Seidi López, Julio Macías, Jesse Posey.

País: Estados Unidos.

Duración: nueve capítulos de entre 30 y 40 minutos cada uno.

Palomómetro:

Más información de la serie: https://www.imdb.com/title/tt9421868/

Con Selena: la serie, Netflix parece estar decidido a conquistar a la población latina de todo el continente a través de la presentación de la historia de la cantante de Tex-Mex, quien quizá ha sido la única figura que ha trascendido la barrera del inglés y del país del norte para crear un lazo especial entre su herencia mexicana y estadounidense.

Esta producción más allá de presentar a Selena (Christian Serratos) como leyenda, se enfoca en examinar lenta y detalladamente su historia personal, pasando por su infancia y adolescencia mientras conquista la escena de la música local. En esta primera parte – la serie estará dividida en dos secciones – solo tenemos un vistazo de la Selena icónica con una escena breve situada en 1994 en un concierto masivo en Chicago, en la cima de su éxito. Para atestiguar estos meses de triunfo, no obstante, tendremos que esperar al estreno de la segunda parte en 2021.

Por el momento, en la primera mitad somos transportados a Texas, Estados Unidos, 1971. Selena nace en medio de una familia amorosa y cursi compuesta por Abraham Quintanilla (Richardo Chavira), papá ambicioso que inmediatamente distingue el talento vocal de su hija; Marcella (Seidy López), mamá paciente; A.B (Gabriel Chavarria), guitarrista y compositor de la familia; y Suzette (Noemi Gonzalez), hermana que a regañadientes se convierte en la baterista del grupo de música Selena y los Dinos, formado cuando Selena tiene seis años.

A través de nueve episodios vemos la formación creativa de la banda, incluyendo sus inicios humildes en el restaurante familiar, la definición de un género, la elección de cantar en español para atraer a la audiencia latina local, y la obtención de éxitos cada vez más significativos después de años de batallas. La serie se enfoca mucho en la dinámica y unión familiar, y la disciplina severa del padre para lograr tanto sus sueños frustrados, como los objetivos nacientes de sus hijos.

La distinción del medio correcto para contar una historia parece ser complicada, pues en ocasiones se tiene tanto contenido valioso que una serie es lo mejor. Este no es el caso para Selena, pues contiene tanta paja innecesaria y repetitiva que es imposible cuestionarnos si hubiera sido mejor explorar el personaje en un formato más corto, como una película. Lo cierto es que lo más interesante de la vida de la cantante está ausente en estos capítulos.

A pesar de que son evidentes las buenas intenciones de la serie como tributo a la cantante texana – al final del día, tanto su hermana como papá son productores ejecutivos – la ejecución de la historia deja mucho que desear. El ritmo es lento y torpe, lo que vemos en pantalla es poco interesante, y las interacciones entre los personajes se sienten ensayadas e incómodas, acompañados por una banda sonora pícara que recuerda a programas de televisión interactivos.

Quizá precisamente el involucramiento de los familiares de Selena lastimó a la serie, pues lo que vemos parece ser una versión sanitizada para el consumo mundial. Aquí, la historia familiar y privada de Selena parecen ser un cuento de hadas sin conflictos o complejidades emocionales en donde este personaje es el que se ve más afectado por esta purificación.

La Selena de la serie no parece persona, sino una versión idealizada de la cantante. En sí, lo único que Serratos hace es ofrecer comentarios optimistas y dulces, siempre soñando con algo más, pero tolerante si las cosas no salen bien. Maravillada y agradecida por lo que ha conseguido, pero nunca desafiante por algún logro frustrado. Interesada en la moda, pero nunca retadora a los roles de vida que su papá ha asignado en la familia. Esta Selena parece ser el personaje secundario que tiene un par de líneas asignadas en la historia y que está feliz por aparecer rápidamente en pantalla.

Al respecto, tanto el guion débil que invalida la complejidad de la Selena real, como Christian Serratos, la actriz que la trae a la vida, son los culpables de este resultado insatisfactorio. Serratos carece de profundidad emocional o satisfacción musical al solo hacer playback (punto que hasta se menciona en múltiples ocasiones en la trama) y más bien se enfoca en la apariencia del personaje y su aspecto en cámara. Aunque increíblemente bella, no inspira interés en su personaje unidimensional por sí solo. Más bien vemos la serie porque se trata de Selena.

La historia sí cuenta con personajes complejos y arcos intrigantes, el problema es que estos están destinados a los dos hombres en la vida de Selena: su papá y hermano. Abraham lidia con problemas financieros para costear la banda y mantiene una visión tiránica tanto con el grupo musical como en casa. Aunque la serie no lo juzga, es sencillo divisar su control financiero, emocional y creativo en su familia.

A.B., mientras tanto, la pasa difícil como líder de la banda, reclutador de talento, compositor que batalla por encontrar inspiración y hasta papá que debe malabarear su trabajo con su nueva familia. Estas dos historias ofrecen personajes interesantes y humanos, contrastando severamente con las mujeres de la familia, quienes son pasivas, alentadores y que empiezan a mostrar rebeldía hasta que sus intereses amorosos aparecen en pantalla (la mamá nunca tiene algo que hacer).

Aun así, no todo está perdido. La serie funciona como buena fuente de remembranza nostálgica del nacimiento de Selena como cantante, así como reflexión de la influencia positiva que tuvo en miles de niñas y mujeres que no se veían reflejadas en las artistas de la época. En este aspecto, Selena se esmera en presentar a esta mujer como inspiración y aspiración.

De igual forma, presenta reflexiones necesarias sobre la representación latina en el medio del entretenimiento, así como el mantenimiento de la esencia personal. Se cuestiona la idea de que, solo por cantar música en español, se debería cumplir con un perfil estereotipado de lo que se supone que es ser mexicano conforme a la visión de los ejecutivos estadounidenses. Al final del día, las influencias físicas y musicales de Selena estaban apegadas a íconos como Madonna o Paula Abdul, por lo que la pelea por mantener su esencia se ve reflejada en la selección de sus atuendos o las discusiones que se presentan con magnates musicales. De nuevo, la ejecución y argumentos son cuestionables, pero la esencia de lo que se discute es significativa.

Por último, la identidad dual es explorados continuamente. Aunque la exploración de la música en español se da más bien como una decisión creativa, se presenta el hecho que la cantante tiene que aprender el idioma para poder cantar, acercándose a sus raíces mexicanas y apreciando a la comunidad latina en Estados Unidos. Aun así, la grabación de un disco exclusivo en inglés se presenta como el proyecto frustrado de la familia. Si ya tuvieron éxito en español, ¿por qué no pasaría lo mismo en su idioma natal? La serie recuerda hasta el cansancio la unión de las dos culturas en Selena.

Aunque los primeros capítulos son desafiantes, las cosas mejoran por ahí del episodio 7, una vez que vemos a A.B. escribir canciones clásicas del repertorio de Selena y, a ella, cantándolas. Los extractos breves de presentaciones de canciones como La carcacha, Baila esta cumbia y Ámame son las partes memorables de la serie. Además, ayuda la introducción del primer conflicto entre Selena y su familia: el guitarrista Chris Pérez (Jesse Posey), con quien inicia un coqueteo furtivo.

La serie exige un compromiso ciego y paciente por parte de la audiencia, pues es complicado digerir las actuaciones cuestionables o el guion que presenta numerosos momentos irrelevantes. Aun así, crea interés al presentar la historia de una de las mujeres más memorables en la historia de la música latina.

Esta primera parte parece ser solo una probadita de lo que nos espera en la siguiente sección, incluyendo la introducción de Como la flor, el amor prohibido de Selena y Pérez, y su fatídica relación con Yolanda Saldívar. Como buena telenovela mexicana, Selena: la serie nos hace morder el anzuelo e intenta mantener nuestra curiosidad para lo que promete ser la parte rica de la historia. La pregunta es, ¿tienen el interés necesario como para sortear esta primera parte?

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