Sansón and Me (Tribeca 2022): reconstruyendo una desoladora vivencia de migración

Escrito el 12 junio, 2022 @CesarAndreZzZ

Sección: Viewpoints.

Dirección: Rodrigo Reyes.

Guion: Rodrigo Reyes, Sansón Noe Andrade.

País: Estados Unidos, México.

Elenco: Rodrigo Reyes, Sansón Noe Andrade, Antonio González Andrade, Miguel Andrade.

Palomómetro:

Más información de la película: https://tribecafilm.com/films/sanson-and-me-2022

Gerardo Reyes (Sansón aduto) como se presenta en Sansón and Me, dirigida por Rodrigo Reyes. Crédito de la fotografía: Alejandro Mejía. Cortesía de Grumpy Squared LLC.

“Tenemos que conocer el pasado para cambiar el presente”, dijo alguna vez el prolífico escritor George Orwell. Esta frase, que se ha repetido con sus variaciones innumerables en incontables veces durante la historia, tiene una gran carga política, siendo este el tema principal en la literatura de Orwell. Sin embargo, también puede ser llevada con facilidad hacia lo específico, hacia lo personal.

No comprender el origen de alguien hace imposible descifrar las condiciones de su presente, y aún más, establecer posibilidades para su futuro. El juicio y la carencia de empatía nos distancian cada vez más de la humanidad y el entendimiento de las amplias diferencias de vida de nuestros pares, algo que es un trabajo difícil y que demanda un cambio profundo. El cine documental tiene una particularidad al momento de contar historias de este tipo: trabajar con una historia real es un trabajo delicado y el balance puede perderse con facilidad, así como la atención del espectador al invitarlo a algo más complejo y arraigado que la compasión o la lástima.

El documental Sansón and Me, del director Rodrigo Reyes, es un trabajo cinematográfico que condensa el significado y valor de la empatía individual y colectiva. Es un relato que no se conforma y narra con paciencia, ambición y simpleza una historia específica que eventualmente se vuelve universal.

Filmado a lo largo de siete años, Reyes documenta el encuentro que tuvo con el entonces joven de 19 años, Sansón Noe Andrade, un migrante mexicano de una zona rural de California que estaba siendo procesado por un cargo de asesinato ocurrido durante una pelea entre pandillas. Sansón fue condenado a cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional, y con su aprisionamiento, su memoria e historia personal también fueron sepultadas. El trabajo de Reyes resulta terapéutico para ambos y el director le propone exponer su historia de vida en un documental, incluso yendo a México a conocer a su familia.

Sin embargo, Reyes va más allá cuando le propone a Sansón que el documental tenga también elementos de ficción que recreen su infancia y adolescencia en México, trabajando con su tío, hermana y sobrino en los roles actorales. Entre cartas y una narración íntima acompañada de una preciosa banda sonora, Sansón and Me resume una vida ante nuestros ojos, una que, como bien explica el director en cierto punto, podría haber sido la de cualquiera si las circunstancias adecuadas se hubiesen presentado.

La película de Reyes puede interpretarse inicialmente como una simple crítica al injusto sistema penitenciario de Estados Unidos con las minorías. En el juicio de Sansón no hubo comprensión alguna de las circunstancias que lo llevaron a terminar en una pandilla y que terminó con el fin de la vida de un tercero. El sistema y la sociedad ven a Sansón como un delincuente peligroso, e incluso, como “un terrible ejemplo para los latinos”. Reyes desafía esta visión tan reduccionista de un modo similar al del documental Time (Garrett Bradley, 2020).

Débora Andrade Maravales (madre), Miguel Andrade (Sansón bebé) y Román Gómez Mejía (padre) como se presentan en Sansón and Me, dirigida por Rodrigo Reyes. Crédito de la fotografía: Alejandro Mejía. Cortesía de Grumpy Squared LLC.

Ambas son historias en las que los personajes condenados por un crimen no claman por su inocencia o no expresan que hubo un fallo policial; más bien protestan por una condena justa y comprensiva que sus contrapartes blancas suelen recibir en un país conocido por su historia sistemática de racismo. Este documental observa a Sansón como algo más que el adjetivo de “asesino” que una corte puso sobre él: estudia con paciencia y respeto los traumas más ásperos de su infancia que, hasta el momento de conversar y hacerse amigo del director, había guardado y reprimido. De igual forma, indaga en la falta de oportunidades de los migrantes en la llamada “tierra de las oportunidades”, y la explotación y abusos a los que muchos son sometidos en busca de mejorar su calidad de vida.

Cuando Reyes viaja a México, consigue que el sobrino de Sansón interprete su versión infantil en la película. La recreación de las vivencias de infancia tiene una connotación agridulce. Sansón narra los momentos más joviales y encantadores, pasando por los frágiles y vulnerables, hasta llegar a los que verdaderamente fueron una pesadilla. Una dinámica familiar sumamente complicada, un abandono afectivo en los momentos cruciales de su vida y una falta casi absoluta de oportunidades convirtieron a Sansón en un hombre solitario, resistente a conectar emocionalmente con otros, y finalmente, en un ser impulsivo y dispuesto a la violencia.

Hay neutralidad en la forma de documentar estos hechos, los cuales son constantemente efectivos en generar emociones. La edición de Andrea Chignoli y Daniel Chávez Ontiveros permite que las transiciones entre las recreaciones actuadas de la infancia de Sansón y las entrevistas en el presente se sientan claras y oportunas al ofrecer algo inteligente que agregar para hacer la historia profunda.

También se muestra la factura emocional que Rodrigo Reyes afrontó durante estos años de trabajo. Conectando de manera brillante y catártica sus propios problemas individuales y familiares con su documental, resulta oportuno que Reyes se cuestione si ha sido condescendiente y comprensivo con Sansón. Esto demuestra que el director tiene consciencia del viaje que el espectador también recorre.

En sus momentos finales de melancolía, Sansón and Me me hizo reflexionar sobre lo importante que es dar a conocer nuestra historia y la liberación abrumadora que viene con esto. El documental funciona como un recordatorio emotivo de los tiempos actuales vacíos de humanidad, en los que es más fácil condenar y señalar para sentir una superioridad moral vacía, que entender el intrincado pasado –propio y de otros– del que nos hablaba Orwell. El mensaje de este proyecto se traduce en algo en apariencia sencillo: tener empatía y juzgar menos a los demás.

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