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Revancha ya: viaje estilizado al campo de batalla adolescente

Escrito el 19 septiembre, 2022 @CesarAndreZzZ

Disponible en:

Dirección: Jennifer Kaytin Robinson.

Guion: Jennifer Kaytin Robinson y Celeste Ballard.

Elenco: Camila Mendes, Maya Hawke, Austin Abrams, Rish Shah, Alisha Boe, Ava Capri, Talia Ryder, Jonathan Daviss.

País: Estados Unidos.

Palomómetro:

Más información de la película: https://www.imdb.com/title/tt13327038/

Revancha ya. Dir. Jennifer Kaytin Robinson. Netflix. 2022.

Las películas y series adolescentes de Netflix han sido motivo de burla por dar roles adolescentes de preparatoria a actores que no lo son ni lo aparentan. Revancha ya parte desde ese punto para demostrar que tiene un grado de autoconsciencia más alto de lo que esperamos del cine adolescente actual. Ningún actor aquí podría hacerse pasar por adolescente, pero la esencia irreverente de la película hace que este hecho se sienta consciente para satirizar y confrontar las expectativas del público.

Revancha ya tiene varias influencias: clásicos de humor negro en el cine coming-of-age como Heathers (Michael Lehmann, 1988) y películas mordaces que, por su ingeniosa satirización e hipérboles de la vida adolescente, se han ganado el cariño de muchos, como Easy A (Will Gluck, 2010). La directora Jennifer Kaytin Robinson logra que su película tenga esencia propia y que pueda sostenerse por sí misma para tal vez convertirse en un imperfecto futuro clásico del género que con tanto cariño y genuinidad homenajea.

Con su segunda película, Robinson presenta un estilo visual y narrativo peculiar ausente en su debut Someone Great (2019). En Revancha ya toma como inspiración Strangers on a Train (Alfred Hitchcock, 1951) para ofrecer un relato ocasionalmente honesto de venganza adolescente que, si bien no contiene asesinatos como en aquella cinta, tiene tensión que incrementa cuando sus acciones se salen de control. La historia profundiza en el sentido moral de la venganza, lo influenciables que son los adolescentes y la sufrida búsqueda de identidad que los lleva por caminos a menudo cuestionables.

Dos chicas de la Academia Rosehill – una escuela secundaria elegante y colorida que parece creada por Wes Anderson – se ayudan mutuamente en un plan de venganza. Drea Torres (Camila Mendes) es la abeja reina de su grupo de amigos: tan perfeccionista y calculadora como emocionalmente acomplejada. Su vida social se desmorona cuando un video sexual que envía a su novio Max (Austin Abrams) se filtra en la escuela, perdiendo automáticamente su estatus de popularidad. Max niega haber filtrado el video y dice que fue hackeado.

Drea conoce a Eleanor Levetan (Maya Hawke), una chica queer que tiene su propia vendetta frustrada hacia Carissa (Ava Capri), quien, además de sacarla de clóset con toda la escuela, contó falsamente que Eleanor la acosó sexualmente durante un campamento. La frustración de Drea al observar la falta de consecuencias que tuvo Max, la lleva a proponerle algo a Eleanor: cada una se encargará de vengarse del victimario de la otra en la forma más cruel que puedan inventarse. Bajo esa premisa, Revancha ya construye un festival cómico de irreverencia sobre un tema recurrente en el género: la dependencia absoluta de los adolescentes por encontrar validación social y definirse como personas.

En el camino, la película fuerza un humor que quiere llegar a la generación Z y a los millennials a toda costa: expone múltiples referencias pop a la música, cine y cultura social, y critica al patriarcado y la misoginia sutil y explícita a través de personajes como Max, el típico hombre “aliado feminista”, hambriento de adulación y reconocimientos por el mínimo esfuerzo, con actitudes narcisistas y con una pila de secretos por revelar.

Revancha ya. Dir. Jennifer Kaytin Robinson. Netflix. 2022.

En otros momentos, el guion de Robinson y Celeste Ballard parece desesperado por crear líneas chistosas y ocurrentes en cada conversación, perdiendo la honestidad de los conflictos de sus personajes. La película es consciente de los clichés y los resalta con algunos comentarios de metacine en la voz en off que Drea y Eleanor manejan para contar cómo se desarrolló la historia en tiempo pasado. Cuando las protagonistas forjan una amistad y las máscaras de apariencias se caen, la búsqueda de venganza pasa a segundo plano.

Mendes y Hawke funciona tanto juntas como separadas gracias a sus personalidades contrastantes. Mientras que Drea, la mariposa social, descubre facetas de ella misma que le desagradan y confronta consecuencias por sus actitudes déspotas, la tímida Eleanor se desenvuelve socialmente con confianza y seguridad, actitud que parecía añorar desde hace años y que fue arrebatada por su salida del clóset forzada. Ambas se deconstruyen y aprenden de la otra, con momentos emotivos que, sin ser profundos, son efectivos.

Aparte de estos instantes, no hay tono de “seriedad”. La esencia despreocupada y espontánea de la generación Z se vuelve palpable en un mundo de superficialidad, hipocresía y crueldad. La película llama en más de una ocasión “psicópatas” a los adolescentes: por su egoísmo, capacidad de malicia y falta de misericordia cuando buscan un objetivo, lo que hace que la escuela se sienta como una jungla de personas hambrientas de poder que cambian de opinión como los mueve la marea. Este mundo es reminiscente al de Mean Girls (Mark Waters, 2004) y, durante gran parte de la película, es disfrutable, carismático e hilarante.

Sin embargo, mientras la película se dirige a un giro cuestionable en el tercer acto, la esencia dramática y humorística de la película se agota, y todos los personajes aparte de las protagonistas, se vuelven excesivamente superficiales y parodias de sí mismos. Se resuelven los conflictos de manera apresurada para entregar una resolución que no es ni la mitad de ingeniosa que la de las películas que homenajea. Algo falta en el arco dramático de Drea y Eleanor entre el desarrollo y el final de la película que justifique sus acciones.

Aun así, hay que destacar la construcción visual de este mundo de descaro adolescente. La fotografía de Brian Burgoyne es elegante, con una fijación en los encuadres estéticos, meticulosos y perfeccionistas. Los colores pastel rebosan en los uniformes, las paredes de la escuela y hasta los cubículos del baño. El soundtrack también es irresistible, incorporando una variedad de música pop contemporánea, desde Olivia Rodrigo y Billie Eilish, hasta Rosalía y Hayley Kyoko.

Revancha ya no es tan ingeniosa como cree serlo en la exploración de la búsqueda del lugar seguro como adolescentes y en la aterradora consciencia de nuestros peores defectos, pero es endemoniadamente divertida y homenajea con encanto a un género querido por muchos, incluyéndome.

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