Palomita de maíz

– Sitio independiente de cine y TV.

Recuerdos mortales: Russell Crowe pierde la memoria

Escrito el 16 abril, 2024 @bmo985

Dirección: Adam Cooper.

Guion: Adam Cooper y Bill Collage basados en El libro de los recuerdos de  E.O. Chirovici.

País: Estados Unidos.

Elenco: Russell Crowe, Karen Gillan, Márton Csókás, Thomas M. Wright, Harry Greenwood, Tommy Flanagan.

Palomómetro:

Más información de la película: https://www.imdb.com/title/tt8542964/

Recuerdos mortales. Dir. Adam Cooper. Imagem Films. 2023.

La memoria, ese elemento constitutivo de nuestro ser, es una cosa frágil. No solo porque depende de nuestra perspectiva limitada, sino porque está sujeta a la interpretación que hacemos de hechos, acciones y dichos, estableciendo una relación con estos y surgiendo de allí nuestra personalidad, es decir, cómo nos vemos a nosotros mismos y cómo nos relacionamos con otras personas. En la última película del veterano Russell Crowe, la memoria y la ausencia de esta son las columnas que sustentan un thriller detectivesco sobre un policía retirado que no recuerda los detalles de un caso que supuestamente resolvió 20 años atrás.

Roy Freeman (Crowe) sufre de la enfermedad de Alzheimer, así que su casa está tapizada de letreros informativos: este es tu nombre, estos son tus medicamentos, este es el nombre de tu doctor, aquí está tu ropa, etc. Vive su vida a tientas porque no recuerda la menor cosa sobre su vida ni quién se supone que es. Una llamada telefónica le da la oportunidad para poner a prueba el tratamiento experimental al que se ha sometido para recuperar poco a poco sus recuerdos: un hombre condenado a muerte quiere que le ayude a probar su inocencia. El único detalle es que fue el propio Freeman quien recabó las evidencias y armó el caso para que terminara allí, así que el olvidadizo detective tendrá que determinar qué fue lo que salió mal en su propia investigación.

Así comienza la investigación sobre un crimen ocurrido años atrás en el que los involucrados hacen su mejor esfuerzo por ocultar detalles sobre su participación y lo que sabían. Una memoria contemporánea de los eventos, coartada por la muerte del autor en circunstancias sospechosas, se erige como la introducción al mundo de la víctima: un profesor universitario (Márton Csókás, perfecto para el papel) brillante y seductor, su asistente igualmente brillante y misteriosa (Karen Gillan, mal elegida), y el escritor (Harry Greenwood) humilde, pero ambicioso que es llevado hacia la órbita del primero para continuar sus estudios universitarios, pero que acaba implicado en su asesinato, aunque solo sea a la distancia.

El embrollo presentado por Adam Cooper, coguionista y director debutante, es atractivo porque queda la impresión de que podría resolverse en cualquier sentido y cada nuevo personaje tiene algo que ofrecer para impulsar hacia adelante la investigación de Freeman, quien está desprovisto de sus recuerdos sobre el caso y solo puede hallar la verdad a través de los testimonios recabados y los reportes policiales del momento. No obstante, tanto los testigos como los documentos no son de fiar, así que el detective retirado se apoya en su aún efectivo olfato de investigador, ahondando en las mentiras y las cosas que nadie quiere decirle hasta llegar a un desenlace que sí, puede que sea un cliché, pero funciona para la película (admito que no lo vi venir, aunque habrá algún avezado que pueda intuirlo pronto, a quien felicitaré por sus afilados instintos).

La dirección de Cooper es efectiva, aunque bastante del éxito de su debut tiene que ver con el estupendo Russell Crowe, sin cuya presencia este sería un thriller más del montón. El ahora rotundo intérprete sigue siendo un imán para la mirada (y aquí su pelona lo hace ver más viejo), habitando a un detective pisando terreno incierto, que poco a poco descubre las mentiras enterradas hace años. Desgraciadamente, el resto del elenco no está a su altura, sobre todo Karen Gillan, quien nunca está en sintonía con la tonalidad del filme y, cuando lo intenta, cae en la caricatura de la femme fatale del cine negro.

Adicionalmente, es notable la inexperiencia de Cooper para escenificar ciertas situaciones, lo que tristemente arruina el último enfrentamiento entre Freeman y los sospechosos (cierto sketch clásico de SNL me vino a la mente y no creo ser el único). En contraste, la mayor parte de la investigación de Freeman está bien llevada a modo de capítulos dedicados a cada personaje involucrado (es un lindo toque literario que uno de ellos sea como un cortometraje independiente) y el suspenso para saber qué ocurrió en realidad y por qué todas las perspectivas recabadas se contradicen entre sí, además de saber si Freeman podrá superar las crecientes amenazas a su vida a raíz de la investigación.

Recuerdos mortales hace lo debido, llevándonos consigo hasta que morimos de ganas de conocer el final, que como en todo buen thriller, representa un giro. Enhorabuena a Russell Crowe, quien con El exorcista del Papa y ahora esta propuesta, parece haber encontrado un lugar para continuar ejerciendo su oficio: el cine de género.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Palomita de maíz participa en el Programa de Afiliados de Amazon, diseñado para que el sitio gane comisiones a través de enlaces con Amazon. Esto significa que cuando compren alguna película, serie de televisión o libro en Amazon a través de los enlaces establecidos en el sitio, Palomita recibirá un porcentaje del precio ese producto.