Pixie: una inconsistente, pero divertida historia irlandesa de crimen y venganza

Escrito el 5 marzo, 2021 @alessandra_kr

Disponible en: video en demanda.

Director: Barnaby Thompson.

Guionista: Preston Thompson.

Elenco: Olivia Cooke, Ben Hardy, Daryl McCormack, Colm Meaney, Alec Baldwin, Sebastian de Souza.

País: Reino Unido.

Palomómetro:

Más información de la película: https://www.imdb.com/title/tt10831086/

Nombres como Quentin Tarantino, Guy Ritchie, Martin McDonagh y Shane Black han dominado el género de comedia y crimen al ofrecer algunos de los títulos más famosos y exitosos de los últimos 30 años. Prácticamente, con películas como Perros de reserva (1992), Snatch (2000), In Bruges (2008) y Kiss Kiss Bang Bang (2005), respectivamente, estos cineastas hallaron un nicho de culto que celebró sus esfuerzos y los volvió prácticamente estrellas gracias a su ingenio y facilidad de empalmar ambos géneros.

Ahora, es sencillo comparar cualquier película que junte estos géneros con el trabajo de los directores mencionados, pues sus aportaciones con sus títulos más alabados han sido contundentes, aun cuando el resto de su filmografía llega a fallar (con énfasis especial en la carrera de Ritchie). Aun así, parece haber algo caduco y gastado en este tipo de cine, pues las películas se recargan masivamente en estereotipos tóxicos para ser efectivas.

Por esto, se recibe entusiastamente el intento de reinvención del género por parte de Barnaby Thompson en su último esfuerzo directoral, Pixie. La película evidencia sus influencias cinematográficas, pero cambia el enfoque, introduce una protagonista sombría y moderniza los diálogos para crear una oferta interesante que celebra lo mejor del género mientras que revoluciona a sus protagonistas.

El personaje principal de la historia es Pixie (Olivia Cooke), una joven que planea huir del pueblo de Sligo, Irlanda para empezar de cero en San Francisco, Estados Unidos. No obstante, una serie de eventos desafortunados y aparentemente independientes de ella frustran su viaje y la ponen en medio de una pelea entre mafias locales rivales.

No todo es lo que parece, pues conforme la historia avanza y aprendemos sobre esta mujer, sus intenciones y las dinámicas de su familia, descubrimos su ingenio y un plan maestro accidentado. Lo que había iniciado como un intento de huida, termina siendo un plan de venganza personal ideado en las urgencias del momento.

La trama inicia cuando Harland (Daryl McCormack) y Frank (Ben Hardy), mejores amigos y chavos despistados del pueblo, terminan con un cuerpo en su cajuela, una bolsa de cocaína y dos pandillas detrás de ellos. Afortunadamente, reciben ayuda de la joven que idea rápidamente un plan para rescatarlos y vender la droga, y emprenden un viaje apurado por todo Sligo.

Lo que parece ser como una película con eventos imprevistos, resulta ser una historia calculada en dónde Pixie es la única que sabe qué es lo que está pasando en realidad, incluso cuando tiene que lidiar con mafiosos, asesinos, familiares resentidos o pretendientes urgidos. Con una actitud relajada, pero una frialdad desconcertante, Pixie domina a toda persona que se le pone enfrente.   

De hecho, a lo largo de toda la película Pixie está rodeada exclusivamente de un elenco eclécticamente masculino. Por supuesto que rápidamente se entiende el juego de sexos que se presenta en pantalla. Pixie está consciente de la imagen que los hombres a su alrededor tienen de ella, y se aprovecha de esto para obtener lo que quiere, ya sea una maleta llena de dinero o risas al gastar bromas pesadas para poner en su lugar a los hombres que la desean. Aunque en la mayoría de las veces el personaje desarrollado por Preston Thompson brilla por su ambigüedad y oscuridad, en otros coquetea peligrosamente con solo ser la fantasía de la mujer ideal del escritor.

Afortunadamente para la historia, Olivia Cooke es quien se encarga de traer a la vida a este personaje maquiavélico. Utilizando un acento irlandés que mis oídos inexpertos aceptaron sin reproche, Cooke es natural y cautivadora como Pixie y ofrece una capa emocional efectiva a la historia trágica que justifica sus planes.

El resto del elenco compuesto por caras conocidas del cine británico, incluyendo Ben Hardy, Colm Meaney, Sebastian de Souza y el estadounidense Alec Baldwin, ofrecen un ritmo disfrutable en el que hacen funcionar un guion moderno e hiperactivo. Aun así, Daryl McCormack, mejor conocido por su papel en Peaky Blinders, destaca como un nervioso Harland consciente del terrible caos en el que está metido.

La película más que nada destaca por su decisión de presentar un personaje femenino oscuro y contaminado por una existencia violenta (Pixie está al tanto de que su papá es el mafioso más importante de la ciudad, por ejemplo), pero sin quitarle su lado sensible y accesible. En este tipo de historias estamos acostumbrados a ver a hombres detestables que son los antihéroes y de quienes se admira su indiferencia ante los demás y su facilidad por cumplir sus planes. Con esta película, obtenemos a una mujer que se une a esta lista de antihéroes fascinantes y divertidos de observar.

Con algunas escenas graciosas, un guion ingenioso, y una Olivia Cooke cautivadora al centro de la historia, Pixie es una divertida historia de crimen y venganza que garantiza un buen rato. Incluso, si se compara con algunos de los títulos más recientes de los máximos representantes del género (cough cough, The Gentleman), esta película bien que domina por su calidad y simplicidad.

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