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Persuasión: la adaptación más insignificante de la obra de Jane Austen

Escrito el 20 julio, 2022 @KathiaVC

Disponible en:

Dirección: Carrie Cracknell.

Guion: Ron Bass, Alice Victoria Winslow.

Elenco: Dakota Johnson, Cosmo Jarvis, Henry Goulding, Richard E. Grant, Nia Towle, Mia McKenna-Bruce, Stewart Scudamore, Agni Scott, Nikki Amuka-Bird.

País: Estados Unidos.

Palomómetro:

Más información de la película: https://www.imdb.com/title/tt13456318/

Persuasión. Dir. Carrie Cracknell. Netflix. 2022.

“Estuve a punto de casarme una vez… y me persuadieron de renunciar a él”, dice la voz en off de Anne Elliot (Dakota Johnson). Una frase pertinente para introducirnos a una de las historias de amor más agonizantes de la literatura inglesa clásica. El título de “Persuasión: basada en la novela de Jane Austen” aparece en pantalla, el tono de la banda sonora se eleva en la transición a la siguiente escena, en la que aparece la propia Anne viendo fijamente a la cámara con una expresión pícara y diciendo al espectador “Ahora estoy soltera y prosperando”, y ya no sabemos si estamos viendo la película que se prometió o Cómo ser soltera (Christian Ditter, 2016).

Anne Elliot es la hija de un baronet (Richard E. Grant) obsesionado con las apariencias y los títulos. Con 26 años, soltera y hermana mediana de dos mujeres que heredaron el orgullo de su padre, Anne pasa el tiempo a solas bebiendo vino, tomando baños calientes y llorando en su almohada cual adolescente. La joven encuentra consuelo en Lady Russell (Nikki Amuka-Bird), la mejor amiga de su madre difunta, a quién adora pero que no puede perdonarle haberla persuadido de romper su compromiso con un marinero, Frederick Wentworth (Cosmo Jarvis), ocho años atrás, porque no poseía rango ni dinero. En el presente, los Elliot son los que se encuentran con problemas económicos y se ven obligados a poner en alquiler su vivienda. Los nuevos inquilinos son un almirante y su esposa, quién no es nada más y nada menos que la hermana de Wenthworth, ahora convertido en un capitán de la marina y acreedor de una riqueza.

Las adaptaciones cinematográficas tienen el derecho de ser juzgadas sin compararlas con las obras en las cuales están basadas. Conocer ambas artes (la literatura y el cine) es reconocer que sus presentaciones pueden ser diferentes, que los recursos utilizados para narrar la historia de una no siempre funcionan en la otra y que las diferentes interpretaciones o visiones artísticas son válidas. Sin embargo, como ávida lectora de Jane Austen, me cuesta no ver con ojos críticos cualquier proyecto que mencione su nombre.

En la película, Anne Elliot es una protagonista que, con su incomodidad e idiosincrasia à la Fleabag (2016-2019) pretende conquistar al público, incluso rompiendo la cuarta pared en un intento de parecerse a la comedia de Phoebe Waller-Bridge. Sin embargo, de la misma forma que muy pocos artistas aplican bien la narración con voz sobrepuesta como lo hace Martin Scorsese en su filmografía, el talento que Waller-Bridge posee para escribir hace que Fleabag sea Fleabag. En Persuasión, este recurso no solo se siente poco original, sino que toma al espectador por tonto al explicarle con peras y manzanas lo que puede averiguar por sí mismo con la colocación adecuada de la puesta en escena. Anne rompe la cuarta pared para explicar a detalle lo que con diálogos bien escritos podría quedar esclarecido y señala con trazo grueso cosas que el espectador promedio ya da por sentado (como las veces en que Anne voltea a ver a Wentworth para reforzar el hecho de que habla de él).

Persuasión. Dir. Carrie Cracknell. Netflix. 2022.

La Anne Elliot de Jane Austen sufre una batalla interna dadas las exigencias familiares y de su género. Sufre por un amor que no olvida a pesar de los años y que no hay forma de saber si es correspondido porque, debido a las imposiciones sociales, no puede estar a solas con él sin que sea un escándalo (Bridgerton, que no se jacta de precisión histórica, se mantiene al margen de esta “norma” social). Su agonía la lleva en silencio y la oculta tan bien que nadie sospecha que hay algo entre ella y Wentworth. Es abnegada y guarda la compostura todo el tiempo, cualidades que la convierten en la heroína más madura de Austen.

Sin embargo, en esta interpretación, su protagonista parece todo lo contrario a la hija educada de un baronet. Grita borracha el nombre de su amor, se embarra jalea en el rostro para burlarse de él, escucha una conversación ajena cuando se dispone a hacer sus necesidades fisiológicas en medio de un campo, cuenta impertinentemente cómo su cuñado quería casarse con ella en vez de su hermana, y, sobre todo, intercambia coqueteos con Wentworth a pesar de que el corazón de esta historia es no saber si él la desprecia o aún siente amor por ella.

Las interacciones previas a la “reconciliación” en las que Anne y Wentworth hablan sobre sus sentimientos hacen que dicha escena pierda la emoción que debe tener. La historia original se construye con base en ese momento, pues la incertidumbre y la tensión acumuladas se desbordan para dejar nuestros corazones latiendo a mil por hora cuando por fin llega (incluso este momento debe sentirse más pasional que ver a Mr. Darcy caminar  durante el amanecer en la adaptación de Orgullo y prejuicio [Joe Wright, 2005] porque ya sabemos que su amor por Lizzy sigue intacto). En su lugar, Persuasión (2022) nunca pone en duda si Wentworth dejará a un lado el orgullo y antepondrá su amor por Anne; por eso, verla correr por Bath no tiene sentido porque nada nos indica que NO recuperará el amor que dio por perdido.

Por su parte, el Capitán Wentworth es uno de los intereses amorosos más interesantes de Austen. Su resentimiento y frialdad hacia la protagonista no impiden que celebremos un desenlace feliz entre ellos. Hay algo atractivo en él, algo que nos coloca en sus zapatos y que nos permite excusarlo más rápido que a Darcy y su primera impresión negativa. Sin embargo, la personificación de Cosmo Jarvis tiene el carisma de una papa sin sal y no lo deseamos ni para la tierna Louisa Musgrove (Nia Towle). Es tan poca la química que hay entre él y Johnson que da igual si se quedan juntos o no.

Asimismo, la reivindicación de Mr. Elliot (Henry Golding) resulta inmerecida y fuera de lugar al aparecer como un chiste en medio del que se supone es el mejor momento de la historia. No hay sustento para que la película termine con un tono positivo para él (y más al considerar que se trata del Mr. Wickham de la historia).

Persuasión. Dir. Carrie Cracknell. Netflix. 2022.

A pesar de que dura casi dos horas, el ritmo de la película es apresurado y deja fuera elementos que son parte de la esencia de la historia. Nos roba el placer de conocer el corazón del Almirante Croft (Stewart Scudamore) y su esposa (Agni Scott), y la amistad que crece entre los dos y Anne; ignoramos el aprecio genuino que la familia Musgrove siente por ella; o el respeto que la protagonista siente por su hermana Mary (Mia McKenna-Bruce) a pesar de su personalidad egocentrista. El tiempo perdido en la ruptura de la cuarta pared y los chistes de pésimo gusto hubiese sido suficiente para introducir estos puntos.

El diseño de producción a cargo de John Paul Kelly y la fotografía de Joe Anderson son armoniosas, pero no resaltan visualmente en comparación con otras adaptaciones como Orgullo y prejuicio y Emma. (Autumn de Wilde, 2020). La música de Stuart Earl y el diseño de vestuario de Marianne Agertoft son bellos, pero están destinados a quedar en el olvido al compararlos con dichos largometrajes.

Persuasión utiliza la estrategia de “color-blind casting” que se refiere a “hacerse la vista gorda” con la raza o etnia de un personaje con el propósito de mantener un elenco diverso (el ejemplo más popular es, de nuevo, la serie de Netflix, Bridgerton). Esta forma de conformar el elenco no siempre es la opción más viable para mejorar la inclusión en Hollywood, no solo porque para reconocer las desventajas que un determinado grupo de personas tiene ante otro, primero se tienen que reconocer las diferencias que existen entre ambos; y también, porque hay miles de historias de personas no caucásicas esperando a ser contadas. En la cinta, la sociedad en la que Anne participa marca las diferencias de clase, pero no de raza. Personajes como los Musgrove, Lady Russell y Mr. Elliot son interpretados por personas de color y nada parece indicar que se trata de un grupo vulnerable. No obstante, fingir que las diferencias raciales no existían en la época georgiana (1714-1830) es el menor de los problemas de Persuasión (2022).

Por más que traté de separar la cinta de su fuente original me fue imposible verla con mejor perspectiva. Tal vez quién no ha leído el libro o no siente cercanía hacia él podría disfrutarla y dejarse llevar. A pesar de querer darle un giro, Persuasión no aporta ninguna propuesta diferente o llamativa, y se siente más bien como un proyecto que quiso colgarse de la fama y aclamación que Bridgerton y Fleabag han tenido entre el público.

Desde el estreno del tráiler, mis temores aparecieron y sí se volvieron realidad. Me voy con el corazón roto y con ganas de ver cualquier adaptación de Jane Austen que no sea esta.

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