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Pacifiction (TIFF 2022): crónica hipnótica del colonialismo

Escrito el 9 septiembre, 2022 @bmo985

Sección: Wavelengths.

Dirección: Albert Serra.

Guion: Albert Serra y Baptiste Pinteaux.

Elenco: Benoît Magimel, Pahoa Mahagafanau, Marc Susini, Matahi Pambrun, Alexandre Melo, Sergi López.

Países: Alemania, España, Francia, Portugal.

Palomómetro:

Más información de la película: https://tiff.net/events/pacifiction

Pacifiction. Dir. Albert Serra. 2022. Parte de la sección de “Wavelengths” del Festival Internacional de Cine de Toronto 2022.

Monsieur De Roller (Benoît Magimel), un hombre impecablemente vestido de blanco, mira a través de unos binoculares hacia el mar. Lo que busca escapa nuestra comprensión, asi como la de él. Arrinconado por las circunstancias, ve hundirse su coto de poder en un rincón remoto del Pacífico, donde sus dotes de seductor le han servido excepcionalmente bien como representante del gobierno francés en la Polinesia francesa. Combativo y condescendiente con sus enemigos en la isla y hábil fingidor de impotencia frente a sus amigos, monsieur De Roller se antoja un personaje instantáneamente icónico y una de las múltiples razones por las que Pacifiction, nueva película del director catalán Albert Serra, es tan disfrutable.

Serra, conocido por sus inflamables declaraciones, aborda la fragilidad del poder colonial en Pacifiction, aplicando su método de dirección al paraíso isleño de Tahiti. Este consiste en hacerle la guerra a su elenco, aterrorizándolo con tres cámaras, y que tiene como objetivo el evitar clichés (de acuerdo con el mismo director) y deshacerse de toda capacidad de seducción mediante la confusión y la falta de comunicación. Como resultado obtenemos una puesta en escena que conjuga un naturalismo apacible y conversacional con el artificio visual otorgado por una fotografía de postal.

Esta última, a cargo de Artur Tort – quien también fungió como camarógrafo, pues según el método de Serra, no hay asistentes de cámara para mantener una flexibilidad de bajo costo –, es, sin duda, el aspecto más impactante del filme. Grabada en formato digital y transferida a cinta de 35 mm, Pacifiction es un placer para los sentidos con sus planos fijos de atardeceres, montañas, costas y embarcaciones que surcan el horizonte. Aunada a la apacible música polinesia que conforma el soundtrack, los primeros minutos son de los más embriagantes de 2022. Sin embargo, conforme se desarrolla la historia queda claro que solo enmarcan la lenta turbulencia que envuelve al personaje interpretado por Magimel.

A medida que progresa, Pacifiction profundiza en el absurdismo de su premisa, entregándose al estupor mental que aqueja a su protagonista cuando se hace claro que el mundo que conoce y domina está por llegar a su fin. Magimel, magnífico en su papel del último representante del imperio francés de ultramar, interpreta a De Roller con la magnanimidad del poderoso, endiosado y amenazante frente a aquellos que se ponen en su camino, en este caso el movimiento de polinesios que amenazan con movilizaciones en contra del gobierno francés frente a los rumores de que se reanudarán las pruebas atómicas en el atolón. Sus aliados, por su parte, disfrutan de su benevolencia, asintiendo cuando aquel se compadece del poco poder que realmente tiene.

“¿Qué puedo hacer yo?”, resuena a lo largo de la película. De Roller recorre las islas, investiga el rumor de que un submarino de la flota francesa del Pacífico recibe a mujeres locales, convida a sus invitados europeos, visita a sus aliados políticos que ganan elecciones con más del 90% de los votos y sopesa el poder de sus enemigos, quienes parecen representar a siniestros poderes mundiales. No obstante, sin importar qué haga, las circunstancias lo rebasan y su único reducto es aferrarse a su posición que se degrada con cada minuto que pasa.

Pacifiction navega entre la sátira sutil y la intriga política con un ritmo pausado y contemplativo. En ella conviven los bellos planos generales de las islas, imágenes caracterizadas por una dorada luminosidad y una textura que le da una cualidad brumosa a cada plano con los planos medios de los interiores poblados por personajes que juegan con la tensión del dominio colonial a nivel individual. Planos gemelos cerca del final anuncian la rendición del poder europeo frente a la voluntad indígena. Una mujer blanca con el pecho descubierto danza, entregándose a un regio y corpulento hombre isleño, mientras que una mujer tahitiana, con la misma prenda ausente, baila sensualmente para sí misma, siendo observada a la distancia por un hombre europeo (el voyeurismo como último recurso de posesión colonial, parece apuntar).

Entre la abstracción de largos planos donde poco sucede, las conversaciones se desarrollan con naturalidad y dan como fruto aforismos valiosos (“la política es como un club nocturno”). Desarrollada en paisajes tropicales e interiores oscuros Pacifiction se siente como un trabajo nóvel, peculiar y placentero. Tal vez Serra no esté tan equivocado al colocarse junto a Pedro Almodóvar como uno de los mejores autores ibéricos.

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