Palomita de maíz

– Sitio independiente de cine y TV.

Ollie está perdido: terapia necesaria tras el vacío que dejó Toy Story

Escrito el 31 agosto, 2022 @CesarAndreZzZ

Disponible en:

Creadora: Shannon Tindle.

Dirección: Peter Ramsey.

Guion: Shannon Tindle, Marc Haimes y Kate Gersten, basado en el libro “Ollie’s Odyssey” de William Joyce.

País: Estados Unidos.

Elenco vocal: Jonathan Groff, Mary J. Blige, Tim Blake Nelson, Jake Johnson, Gina Rodríguez, Kesler Talbot.

Duración: 4 episodios.

Palomómetro:

Más información de la película: https://www.imdb.com/title/tt13271734/

Ollie está perdido. Creadora: Shannon Tindle. Netflix. 2022.

En 1995, Toy Story (John Lasseter) llegaría al mundo para cambiar la manera en la que comprendíamos el cine de animación. Además de marcar el nacimiento de Pixar, fue la primera cinta animada hecha completamente con efectos digitales en la historia del cine. La saga del grupo de juguetes encabezados por Woody y Buzz se convirtió en un estandarte del cine de animación, más que por su asombrosa calidad visual, por sus historias, personajes y mensajes construidos con la elocuencia y emotividad exacta para llegar de manera universal a la audiencia.

Toy Story podrá ser una saga sobre juguetes que dedican su vida a la felicidad de un niño, pero en sus capas de contenido encontramos valores que han dejado con crisis existencial a más de uno con sus reflexiones. Desde la necesidad de sentirnos útiles y productivos, el apego a ciertas etapas de vida que nos generan confort, la angustia por los caminos que debemos tomar para madurar y crecer, hasta el doloroso cierre de ciclos y separación personas de quienes no queremos despedirnos.

La miniserie Ollie está perdido (Lost Ollie), basada en el libro de cuentos infantiles “Ollie’s Odyssey” y recién estrenada en Netflix, podría confundirse como una versión live action de Toy Story 3 (Lee Unkrich, 2010), en la que la trama sigue a los juguetes intentando encontrar su camino a casa luego de ser desechados. No obstante, Ollie está perdido tiene su propia esencia, sentido del humor y manera de llegar a las emociones del espectador. La miniserie aborda algunos de los mensajes de la saga de Pixar, pero con un estilo más sombrío, amargo y, finalmente, catártico y sanador, que se siente rico en fábulas y fantasías infantiles, derrochando una imaginación que recuerda a la fantástica película inglesa A Monster Calls (Juan Antonio Bayona, 2016).

Todo inicia cuando Ollie (Jonathan Groff), un conejo de peluche tejido con diferentes telas, es dejado en una tienda de objetos usados. Constantemente, Ollie pregunta por Billy, el niño a quién pertenecía, pero nadie parece escucharlo. Los recuerdos de Ollie son vagos, y como él mismo lo explica “van y vienen como las olas del mar”. A manera de flashbacks reconstruimos cómo era su vida, descubrimos quién es Billy (Kesler Talbot), su afectuosa madre (Gina Rodríguez) y su padre emocionalmente distante (Jake Johnson).

En la tienda, Ollie conoce a Zozo (Tim Blake Nelson), un viejo payaso de juguete que rebosa sabiduría y tiene su propia historia de amor frustrado, y a Rosy (Mary J. Blige), una osa de peluche fucsia de personalidad amargada y testaruda. A pesar de su resistencia inicial, Zozo y Rosy ayudan a Ollie en la típica trama de “encontrar su camino a casa”, descubriendo en el viaje que ellos también están perdidos y en busca de algo que alguna vez atesoraron. Aunque el desarrollo en estructura es convencional, el contexto y el viaje en sí mismo son emotivos y cautivadores por la honestidad con la que se manejan múltiples temas que se van haciendo más escabrosos y desoladores mientras pasan los capítulos.

Para entregar este fascinante trabajo están dos de las personas detrás de las películas de animación más aclamadas de años recientes: Peter Ramsey (Spider-Man: Into the Spider-Verse) y Shannon Tindle (Kubo and the Two Strings). Sin embargo, Ollie está perdido no es una serie animada, más bien, es animación computarizada en vida real, con efectos especiales dignos de admirar por su fascinante belleza estética detallada, con diseños de personajes encantadores y memorables. Este nuevo terreno no resulta un desafío para los creadores, pues la confianza con la que avanzan es implacable y asertiva, con total seguridad de que están ofreciendo un producto de calidad visual y narrativa.

Ollie está perdido. Creadora: Shannon Tindle. Netflix. 2022.

El trabajo de voz de Jonathan Groff es fantástico, con un acento sureño encantador dota a Ollie de una personalidad apacible, pero determinada, y cautelosa, pero feroz en su incansable lucha por reencontrarse con Billy, y más importante aún, con sus recuerdos. Ollie es un pequeño conejo tejido a retazos con varias telas, hecho de manera casera por la madre de Billy, que puede encontrarse en identificación con los espectadores. Hay esperanza y deseos frustrados, así como un apego abrasador a los idílicos tiempos que pasó con Billy: días en la nieve, juegos de piratas y noches cálidas en una cama confortable. Lentamente, esta visión se desmorona por el paso cruel del tiempo y la sensación de que aquellos momentos no fueron tan alegres como los recordaba, cuando los esbozos de una tragedia familiar se asoman en sus recuerdos.

Billy, a diferencia de Andy en la saga de Toy Story, es un niño con una personalidad construida y definida a pesar de algunos clichés incluyendo el acoso escolar de sus compañeros y la estrecha relación con su madre. Es un niño a quién constantemente le dicen que tiene que crecer y madurar antes de tiempo. Ollie es su mejor amigo y recordará a muchos a aquel juguete con el cuál crearon un vínculo especial. En psicología, los llamados objetos de apego son comunes y ofrecen seguridad y protección a los niños para afrontar la ansiedad por separación de los padres, especialmente cuando están asociados a una figura paterna y a momentos claves de vulnerabilidad en la infancia. Cuando nos enteramos de que Ollie fue un regalo de la madre de Billy en un punto especial de su vida, todo toma más sentido.

A pesar de pasar poco tiempo en pantalla, los padres de Billy también tienen personalidades claras. Comprendemos que el personaje de Jake Johnson es la típica figura paterna a la que le cuesta expresar afecto, pero que indudablemente ama a su familia, y Gina Rodríguez transmite una esencia pura de protección maternal que conmueve con facilidad.

El viaje de Ollie por llegar al niño está repleto de emoción y peligros inminentes, únicamente fortalecidos por una banda sonora apasionada por parte de Scot Stafford y una fotografía de C. Kim Miles que da una vibra noventera a la serie. En este recorrido se siente la esencia de cuento infantil que tiene la historia. Se traza el símil entre las luchas de Ollie y Billy, ambos en diferentes tiempos y lugares, que deben lidiar con un mundo aterrador que se cierne sobre sus espaldas y los deja a merced de sus peores miedos: la pérdida, el abandono, la insuficiencia y, sobre todo, el olvido.

Desde el punto de partida, la miniserie se convierte en un portal emocional para experiencias universales que presionará con paciencia al espectador para dejar fluir sus emociones, vivencias propias del pasado y las lágrimas. La vivencia de “perderse” es ambigua y compleja, y el hecho de que una serie destinada a un público joven la maneje con la inteligencia suficiente para que sea accesible a la audiencia es admirable.

Ollie está perdido habla a los niños que sufren por ser ellos mismos mientras reciben exigencias y presiones por cambiar su esencia, a los padres temerosos que quieren proteger y alejar a sus hijos de los males que se encuentran en el mundo, a los despechados del tiempo que se han quedado estancados en una etapa de vida por el apego a los recuerdos y a todos los que tememos los cambios de la vida. Con su escena final directa, potente y hecha efectivamente para hacer llorar sin ser manipuladora, la serie ofrece una necesaria catarsis y un recordatorio potente de que estar separado de alguien no significa perderlo.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Palomita de maíz participa en el Programa de Afiliados de Amazon, diseñado para que el sitio gane comisiones a través de enlaces con Amazon. Esto significa que cuando compren alguna película, serie de televisión o libro en Amazon a través de los enlaces establecidos en el sitio, Palomita recibirá un porcentaje del precio ese producto.