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No te preocupes cariño: un caos retorcido, pero efectivo

Escrito el 27 septiembre, 2022 @alessandra_kr

Disponible en: cines.

Dirección: Olivia Wilde.

Guion: Katie Silberman, basado en la historia de Carey Van Dyke & Shane Van Dyke, y Silberman.

Palomómetro:

Elenco: Florence Pugh, Harry Styles, Olivia Wilde, Chris Pine, Gemma Chan, KiKi Layne, Nick Kroll.

País: Estados Unidos.

Más información de la película: https://www.imdb.com/title/tt10731256/

No te preocupes cariño. Dir. Olivia Wilde. Warner Bros. 2022.

Es difícil hablar de No te preocupes cariño sin mencionar los múltiples escándalos que han rodeado a la cinta incluso antes de su estreno en el pasado Festival Internacional de Cine de Venecia. Que si Olivia Wilde, directora de la película, corrió a Shia LaBeouf o si este renunció, que si la cineasta y Florence Pugh, estrella del filme, vivieron conflictos durante la producción debido a que la primera se enfocó más en su naciente relación con el coprotagonista Harry Styles que en hacer su trabajo… En fin, el chismógrafo de Hollywood no ha parado en los últimos meses, llegando siempre inequívocamente a conclusiones desfavorables de la directora.

Todo esto resulta extremadamente curioso, por no decir irónico, cuando recordamos de qué va No te preocupes cariño, un misterio dramático que gira en torno a una mujer a quien aquellos a su alrededor no le creen, quien es constantemente vilificada y a quien engañan para hacerle pensar que las cosas están bien, cuando la realidad es completamente distinta.

La mujer en cuestión es Alice (Pugh), una veinteañera que vive en la comunidad exclusiva de Victory en el Estados Unidos de la década de 1950. Alice es un ama de casa que prácticamente vive para hacer feliz a su esposo Jack (Styles), un joven que trabaja en la planta misteriosa del lugar, y a la cual todas las mujeres tienen prohibido ir. Así, Alice se pasa sus días limpiando la casa, saliendo de compras con sus amigas Bunny (la misma Wilde, en una de las actuaciones más débiles de la cinta), la recién llegada Violet (Sydney Chandler) y la muy embarazada Pegg (Kate Berlant), cocinando para su marido, yendo a fiestas, y gozando de la clara atracción física que comparte con Jack (punto en el que la campaña publicitaria ha puesto su atención de manera equivocada). No obstante, inesperadamente Alice comienza a tener episodios que la hacen pensar que no todo es lo que parece en esta aparentemente perfecta comunidad, pero no hay quién le crea o apoye.

En este, su segundo esfuerzo directoral después de la bien recibida Booksmart, Wilde deja la sutileza y discreción de lado para ofrecer creatividad y superficialidad. Al inicio hay un esfuerzo descarado, y en ocasiones defectuoso, para transmitir la idealización del lugar con sus casas idénticas (el diseño de producción de Katie Byron es exquisito), las amistades con las que uno hace locuras patéticas y la relación romántica a las que muchos aspiran. El sueño americano se ha vuelto realidad para estas parejas viviendo en un experimento social creado por Frank (Chris Pine), el héroe local.

Wilde presenta un ojo ambicioso y una creatividad ansiosa por explorar y demostrar sus capacidades. En ocasiones, sobresatura los sentidos con un uso frecuente de tomas de 360°, cámaras lentas y una obsesión por ver de cerca a sus estrellas, admirándolas y distinguiéndolas por su belleza, juventud y éxtasis. La visión y la cámara son los primeros aliados de la historia, vendiendo una fantasía que eventualmente se viene abajo, a la par que Alice descubre la realidad de las cosas.

En otras ocasiones, y conforme la protagonista avanza en su espiral de descubrimiento, Wilde ofrece un ambiente misterioso e idóneo para los momentos de suspenso, ya sea con tomas amplias o el uso de música inquietante y premonitoria a cargo del nominado al Óscar John Powell. Wilde presenta una aptitud competente y prometedora en la realización del misterio, usando sugestivamente tonos contrastantes en su fotografía, así como el blanco y negro en momentos oníricos, y recargándose en las fortalezas y debilidades de su elenco.

No te preocupes cariño. Dir. Olivia Wilde. Warner Bros. 2022.

Por un lado, la película se mantiene en los hombros de Pugh, quien ofrece una interpretación más en línea de Midsommar – entre la locura, la desesperación y la cordura – y quien cambia con maestría el ambiente y las intenciones de la cinta. Por el otro, y aunque ha sido constantemente criticado, Styles prueba ser una selección de elenco acertada para lo que su personaje representa. Lejos de su ambiente de comodidad, aparentando e intentando mantener el ritmo de su hábil coestrella, su exterior aparentemente perfecto poco a poco se viene abajo para dejar el contorno de un hombre superficial, perdido y patético.

Incluso con estos aciertos, la película está lejos de ser perfecta. Aquellos momentos de improvisación extática al inicio de la cinta son desafortunados de ver, pues los actores fingen incómodamente y verbalizan diálogos flojos (el guion es el punto más débil de la historia, tanto por sus diálogos como por sus huecos narrativos). El sonido en ocasiones es tan intenso que hace imposible escuchar lo que los personajes discuten (lo cual en ocasiones ayuda para camuflar las conversaciones flojas de los personajes).

Asimismo, la ambición de Wilde a veces juega en su contra. Ya sea la exageración del mundo idílico de Victory, momentos muertos y transitorios en los que se nota cierta torpeza, o una secuencia de baile a cargo de Styles hacen que la paciencia escasee y uno ruegue porque el misterio inicie, pues tarda en arrancar.

El final, condicionado por una revelación inevitable, tiene victorias como fracasos. Mientras que subraya un mensaje sobre la masculinidad tóxica, las expectativas evolutivas de género y el machismo, también destapa cierta simpleza y contradicción que amenazan la efectividad de la conclusión. Los últimos minutos, apresurados y toscos, dejan ver una ambición que no aterriza del todo, lo cual podría llevar a pensar equivocadamente en la posibilidad de una secuela. Wilde y la escritora Katie Silberman apuestan por una ambigüedad que más bien se interpreta como torpeza y apuro (crítica especialmente dirigida al desenlace de la historia de Frank).

No te preocupes, cariño está lejos de ser el desastre descomunal pintado por muchos. No cabe duda de que es una obra imperfecta únicamente afectada por el drama fuera de cámaras; sin embargo, deja entrever un apetito voraz en Olivia Wilde, quien parece utilizar hasta el último recurso al alcance de sus manos para presentar una propuesta provocadora, incómoda y entretenida.

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