Mujercitas: un clásico literario convertido en un logro cinematográfico cálido para el alma

Escrito el 23 enero, 2020
Por Alessandra K

En dónde la puedes ver: cines

Directora: Greta Gerwig

Elenco: Saoirse Ronan, Emma Watson, Florence Pugh, Eliza Scanlen, Laura Dern, Timothée Chalamet, Tracy Letts, Bob Odenkirk, James Norton, Louis Garrel, Jayne Houdyshell, Chris Cooper, Meryl Streep.

País: Estados Unidos

Palomómetro:

Más información de la película: https://www.imdb.com/title/tt3281548/

Greta Gerwig ha creado, con la séptima adaptación al cine del clásico literario de Louisa May Alcott, una película acogedora para el alma. Mujercitas resulta ser esa película adorable que cae como chocolate caliente en una noche fría o un abrazo dado por una persona amada. Sus efectos son inmediatos – es imposible no reaccionar mientras se ve – pero sus secuelas son inolvidables. Su mensaje es tan resonante que su apreciación y calidez se quedan por mucho tiempo en el corazón del espectador (después de tres idas al cine, sigo enamorada de esta película).

Mujercitas sigue a la familia March, compuesta por cuatro hermanas artísticas, una madre cariñosa y un padre que se ha ido a pelear en la Guerra Civil estadounidense. Massachussets sirve de fondo para las aventuras de Jo (Saoirse Ronan) – virtual protagonista – y la escritora de la familia, con un espíritu libre y una personalidad desafiante a las normas de la época; Meg (Emma Watson), la mayor de las hermanas, la actriz de la familia, quien termina perdidamente enamorada de un tutor pobre; Beth (Eliza Scanlen), la pianista con alma angelical y delicadeza extrema, quien vive asustada, pero devota a su familia y a la música; y Amy (Florence Pugh), la pequeña de la familia, quien sueña con ser la pintora más reconocida del mundo, además de casarse con un hombre respetado y rico.

Prácticamente, la historia sigue los triunfos, tribulaciones y experiencias habituales de estas mujeres. Ellas son acompañadas por Laurie (Timothée Chalamet), el vecino rico y solitario que desarrolla una amistad envidiable con Jo, y la tía March (Meryl Streep), la familiar amargada y adinerada que provoca momentos de malestar y desesperación.

Que esta breve y simple descripción no los engañe. Es un privilegio poder ser parte de este pequeño mundo por más de dos horas. La película crea en la audiencia un imposible deseo por ser parte de la familia al establecer inmediatamente un sentimiento de complicidad e involucramiento que nunca se va. Al igual que todos a su alrededor, caemos perdidamente enamorados por el lazo de amor y creatividad que envuelve a la familia March.

Esta película es un logro cinematográfico gracias a las manos capaces de Greta Gerwig, las cuales expiden veneración por el mundo creado por Louisa May Alcott hace más de 150 años. Aunque apenas el segundo esfuerzo directoral de Gerwig, parece que ésta es la versión definitiva y conquistadora de todas las anteriores. Greta ha creado una cinta insuperable y destinada a ser un clásico.

Cada detalle incluido, cada diálogo hablado y cada color seleccionado cuentan un millón de historias centradas en el amor entre los personajes y en los recuerdos que van creando. De hecho, esta película requiere múltiples reproducciones para apreciar todos los detalles bien pensados que la llenan de vida.

Es importante dedicar múltiples elogios al increíble equipo de actores que Gerwig agrupó. Este elenco bien podría ser uno de los más emocionantes y comprometidos del año. Cada actor y actriz seleccionado es casting perfecto, brillando en su personaje asignado.

Hablar de los logros de cada uno de los actores requeriría artículos especiales para cada uno de ellos. Desde Laura Dern como Marmie, derramando jovialidad y amor fraternal; Chris Cooper como Mr. Laurence, ofreciendo la parte desgarradora y conmovedora; Louis Garrel como Friedrich Bhaer, el profesor sensible y respetuoso que resulta completamente irresistible; hasta Meryl Streep como la tía March, quien con sólo una mirada ofrece cátedras de actuación.

A pesar de tal talento veterano, la película brilla gracias al elenco joven. Timothée Chalamet como Laurie ofrece esa mezcla de niño inocente, fuckboy con el corazón roto y noble maduro. La química que comparte con Saoirse Ronan es envidiable. Los pequeños detalles en sus interacciones demuestran su gran capacidad actoral, su instinto creativo y la complicidad que existe entre ambos.

Las cuatro hermanas – Saoirse Ronan, Florence Pugh, Eliza Scanlen y Emma Watson – son el corazón de la película, empapando de sueños, amor y caos a todo aquel que las rodea. La manera en que las actrices traen a la vida a sus personajes, incluyendo la forma en que se hablan la una a la otra, la intimidad y facilidad de sus interacciones o la exquisita definición de sus personalidades, hacen que sea un placer verlas en pantalla.

Eliza Scanlen como la frágil y angelical Beth es casting hecho en el cielo. Florence Pugh –dueña de toda escena en la que aparece con su voz rasposa y presencia innegable – parece ser la única opción para rejuvenecer el personaje históricamente incomprendido de Amy. Por primera vez en la historia, Amy es un personaje empático y reconocible en el alma de los espectadores. Emma Watson trae fragilidad y paciencia a un personaje que bien podría ser juzgado severamente ante los ojos de la audiencia moderna. Por último, Saoirse Ronan brilla como el centro emocional y productivo de la familia.

Ronan construye una Jo insegura y temerosa, soñadora y ambiciosa, yendo en contra de la corriente y sufriendo por lo mismo, pero decidida a lograr sus sueños bajo sus propios términos. Aunque Jo siempre ha sido una inspiración, las capas de complejidad, auto reflexión y auto cuestionamiento que presenta Saoirse la convierten en un ícono que logra transmitir las dudas y temores de la mujer moderna. Jo March se ha convertido en mi inspiración, espíritu afín e ícono de moda.

Además, Greta también se encargó de adaptar el guion, uno de los pilares definitivos de la película. Mientras que mantiene el espíritu y giros de la novela original, también incluye mensajes y cuestionamientos de nuestra era, proveyendo una capa adicional de importancia y valor emocional. Si bien la obra nace de la imaginación de una mujer del siglo XIX, su mensaje es resonante para las mujeres del siglo XXI gracias a los ajustes de Gerwig. La cinta rebosa de amor, optimismo, ambiciones y sueños, aspectos por los que uno se encuentra famélico hoy.

La película está inundada de belleza espiritual en cada espacio y detalle artístico. Los vestuarios de cada personaje están destinados a crear una nueva ola de moda – muero por usar chalecos, vestidos holgados y sombreros al estilo de Jo –; los escenarios son majestuosos y personales, mandándonos al siglo XIX. La fotografía deja claro los saltos en la trama, el momento histórico en el que se sitúa la cinta y la importancia de los recuerdos en los personajes; y la banda sonora es delicada y adorable, demostrando que Alexandre Desplat es uno de los mejores compositores de la actualidad.

Más allá de proveernos con todo lo que esperaríamos de la adaptación en pantalla de la novela – la historia de amor entre las hermanas, la relación entre Laurie y Jo, la tragedia que azota a la familia, o las tribulaciones sentimentales – Greta nos proporciona un giro actual y apropiado, dando mayor resonancia a la novela y demostrando sus intereses intelectuales y emocionales.

Es imposible no sentir un calambre de reconocimiento ante las inquietudes y emociones presentadas en pantalla, y es un hecho que cada espectador se reconocerá en alguno de los personajes – sin importar el género al que pertenezcan. Con las pequeñas y grandes decisiones que se toman, la película nos otorga un mensaje inolvidable y conmovedor. Gracias Greta.

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