Palomita de maíz

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Mujer maravilla 1984: una película caótica sin sentido ni diversión

Escrito el 24 diciembre, 2020 @alessandra_kr

Disponible en: cines y HBO Max.

Directora: Patty Jenkins.

Guionistas: Patty Jenkins, Geoff Johns, Dave Callaham.

Elenco: Gal Gadot, Chris Pine, Kristen Wiig, Pedro Pascal, Connie Nielsen, Robin Wright.

País: Estados Unidos.

Palomómetro:  

Más información de la película: https://www.imdb.com/title/tt7126948/

* Palomita de maíz recibió una screener de esta película, por esto nuestra escritora no acudió a una sala de cine. Entendemos que la audiencia tendría que arriesgar su vida para ver esta película, así que aconsejamos ser precavidos y seguir todas las recomendaciones de seguridad y salud en su localidad. 

En un año tumultuoso para el cine de superhéroes, Mujer maravilla 1984 fue una de las pocas películas del tema en estrenarse durante 2020. El hecho de que su llegada – postergada en múltiples ocasiones – esté contextualizada en el clímax de la pandemia COVID-19 hace pensar que la decisión de lanzar la cinta directamente en HBO Max en Estados Unidos fue la decisión correcta. Aun así, para el resto del mundo – incluyendo Latinoamérica – el querer verla exige poner en riesgo la salud de la audiencia.

Aunque no hay película alguna que amerite la irresponsabilidad y egoísmo de ir al cine ahora mismo, Mujer Maravilla 1984 está lejos de ser digna de siquiera un momento de duda. En un año en el que los proyectos cinematográficos han sido observados bajo un ojo crítico más duro al estar separados de la familiaridad y confort de la audiencia en masa, es sencillo concluir que esta película es quizá de lo peor que hemos visto en 2020.

La historia se sitúa en 1984 en Washington D.C., Estados Unidos. Diana Prince (Gal Gadot) es antropóloga y arqueóloga en el Instituto Smithsoniano, y en sus descansos se dedica a detener a delincuentes de poca monta y a evitar accidentes catastróficos. Aunque parece tener una vida plena y satisfactoria en el lado profesional y heroico, pronto queda claro que Diana sigue sin superar a Steve Trevor (Chris Pine), su amor perdido 60 años atrás. El hecho de que los pocos hombres con los que interactúa se comporten como pervertidos o que vea a diestra y siniestra a parejas enamoradas no ayuda en nada. Diana continúa mirando con nostalgia a los pocos recuerdos que forjó con el héroe de la Primera Guerra Mundial.

En uno de sus días laborales conoce a las dos figuras villanescas de la película: Maxwell Lord (Pedro Pascal), una especie de petrolero / presentador que es más show que sustancia y que basa su marca en la idea de hacer hasta lo imposible por obtener lo que uno siempre ha deseado, y Barbara Ann Minerva (Kristen Wigg), compañera de trabajo de Diana que tiene pésima autoestima y que sufre por cosas banales como no saber caminar en tacones, no tener las miradas deseosas de los hombres o simplemente ser de naturaleza incómoda.

A través de un instrumento narrativo muy largo de explicar y sin sentido que pone en marcha la película, estos tres personajes hacen realidad sus deseos más profundos. De esta forma, Steve reaparece en la vida de Diana, Minerva se convierte en una especie de copia de nuestra heroína y Lord adquiere la capacidad de conceder deseos mientras que amasa fortunas petroleras. Evidentemente el poder sin control de Lord pone en riesgo al mundo, por lo que Diana y Steve tendrán que encontrar la manera de detenerlo y restaurar el orden.

Una de las características más entrañables del personaje re-imaginado en Wonder Woman (1917) es la sincronía que Diana tiene con sus sentimientos nobles. En la primera película vimos cómo es que logró superar al Dios de la guerra a través del amor que sentía por Steve y la humanidad, y ahora, la bondad de su personalidad vuelve a jugar una parte fundamental en la trama y en la resolución de los conflictos que se le presentan. La fortaleza de la Mujer Maravilla reside en lo buena y pura que es, así como en la fe ciega que tiene en la gente, características valiosas en una heroína, pero extremadamente aburridas en un ser humano.

Aunque este mensaje nunca se pierde de vista, la ejecución de los conflictos y las resoluciones hacen de Mujer Maravilla 1984 una historia caótica, sin pies ni cabeza, y que juega con la paciencia del espectador con su mala ejecución y su argumentación cuestionable.

Quizá uno de los aspectos más estables de la película es su disposición a hacer guiños a lo que vimos en la cinta anterior. Ya sea un flashback que nos lleva de regreso a Temiscira – el cual, por cierto, no aporta absolutamente nada a la trama –, la presentación de un Steve fuera de tiempo que lidia con su adaptación a la modernidad (en una inversión de papeles dado que anteriormente Diana era la que tenía que adaptarse a una Inglaterra de inicio de siglo), o tomas que arremedan la estética que gustó en la primera parte, las fortalezas de la película anterior son explotadas sin control. No obstante, hasta este reflejo incesante en cierto momento se siente cansado y poco innovador.

El problema principal de la película recae en el guion y la historia a cargo de Geoff Johns, Dave Callaham y la también directora, Paty Jenkins. Para aquellos que quieran tener un entendimiento comprensivo de todo lo que sucede en pantalla fracasarán pronto en su misión. Prácticamente nada de lo que sucede respecto a la historia de Maxwell Lord – nuestro villano principal – tiene sentido. El guion da la apariencia de que se fue construyendo conforme avanzaban las escenas, incluso dejando algunos hoyos argumentativos o presentando escenarios risibles (niños jugando en una carretera mientras se desarrolla una persecución a máxima velocidad o una subtrama aleatoria en Egipto son algunos ejemplos vergonzosos).

Se presentan múltiples distracciones simplonas a la misión general de Diana, lo que le quita inspiración y la aterriza constantemente como esa figura sensible y enfocada a salvar a uno en vez de millones. Aunque la idea es fabulosa e inspiracional, la ejecución deja mucho que desear.

Los efectos visuales se notan inconclusos y defectuosos. Esta película introduce nuevas habilidades en Diana: ahora puede volar, hacer cosas invisibles y utilizar el lazo mágico en nuevos escenarios. No obstante, más allá de disfrutar estas escenas, los efectos de mala calidad resultan distractores y decepcionantes.

Las contadas escenas de acción son insuficientes y torpes al querer adorar a la heroína. Jenkins demuestra constantemente lo especial que es Diana, demeritando algunos de los momentos más prometedores. Eso sí, la banda sonora a cargo de Hans Zimmer es de lo mejor de la película, ofreciendo un tema memorable para el personaje de Minerva / Cheetah, y rescatando el tema distintivo de Diana.

Respecto al elenco principal, no sería justo ser tan severos con los artistas al considerar la calidad del guion que tienen en sus manos. Chris Pine y Pedro Pascal destacan favorablemente. El primero ofrece una naturalidad sincera y un optimismo contagioso que mantiene a su personaje irresistible. El segundo parece ser el único de todo el elenco en estar consciente del caos de la historia y el guion. Con una interpretación exagerada y sin control, Pascal ofrece un villano extravagante y memorable.

El alma de la historia recae en nuestra protagonista, Gal Gadot, quien ofrece una actuación dolorosa de observar. Los sucesos de esta película le exigen usar sus dotes actorales más allá de simples reacciones o discursos aspiracionales. Desgraciadamente, Gadot demuestra que no es una buena actriz. Sus escenas son tolerables gracias al elenco talentoso que existe a su alrededor, quienes hacen hasta lo imposible por hacer funcionar sus arcos. Cuando la historia depende por completo en Gadot es cuando más desfallece.

Mención especial merece la manera vil en que las historias personales de Diane Prince y Barbara Ann Minerva son escritas. Prince sigue traumada con un hombre que conoció por un par de días hace más de 60 años. Al respecto, los ideales de lealtad y devoción son irreales y dañinos para un personaje femenino tan fuerte, ¿por qué no darle la posibilidad de cerrar ese círculo? ¿Por qué no permitirle encontrar la felicidad con alguien más? Para ser un personaje tan inspirador, su fijación con este hombre es patética.

Por su parte, Minerva ofrece una historia que coquetea con la autocompasión simplemente por no ser popular. Las motivaciones de radicalización de Minerva – desde querer ser como Prince, hasta la aceptación de su nueva realidad una vez que cambia – dependen de la manera en que los hombres a su alrededor la tratan. Su evolución hacia la mujer empoderada y segura de sí misma termina convirtiéndola en una persona dominante y fría que desprecia a todos los hombres. Aunque Kristen Wiig se mantiene comprometida con el personaje, su talento tiene límites. Los minutos en los que se convierte en Cheetah son risibles por la calidad de los efectos especiales.

Mujer Maravilla 1984 representa el regreso de los superhéroes después de meses de sequía. La ambientación de la historia en la década de los 80’ da puerta a que la cinta presente cierto caos y exageración estética. No obstante, más que ver estas cualidades en su tono y estilo, las presenta en su argumentación lastimosa y su guion básico que dificulta que disfrutemos e interesemos en lo que vemos en pantalla. A pesar de que Diane Prince sigue ofreciendo un mensaje pacifista y tolerante, la ejecución de sus ideas es el desafío principal para apreciar esta aventura.

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