Mindhunter: temporada 2 – el regreso victorioso de la mejor serie de Netflix

En dónde la puedes ver: Netflix

Creador: Joe Penhall

Elenco: Jonathan Groff, Holt McCallany, Anna Torv, Cameron Britton, Sonny Valicenti, Stacey Roca, Joe Tuttle, Zachary Scott Ross, Albert Jones, Lauren Glazier.

País: Estados Unidos

Duración: nueve capítulos de 1 h – 1h15min. 

Palomómetro

Más información de la serie: https://www.imdb.com/title/tt5290382/

¿Acaso es Mindhunter una de las mejores series de la actualidad? La serie creada por David Fincher y Joe Penhall, basada en el libro Mind Hunter: Inside the FBI’s Elite Serial Crime Unit sobre los dos agentes reales del FBI, tardó dos años en regresar con su segunda temporada a Netflix. Los nuevos capítulos de la serie la han ayudado a cimentarse como uno de los mejores dramas de la televisión gracias a su tono espeluznante, perturbador y altamente adictivo (características que existían en menor medida durante la primera temporada).

La segunda temporada, situada en Estados Unidos en la década de los 70s, retoma la historia de Holden Ford (Jonathan Groff) y Bill Tench (Holt McCallany), agentes del FBI que crean la unidad de ciencia del comportamiento dentro del Buró para estudiar y comprender a los asesinos seriales. Claro que para ese entonces este enfoque era completamente nuevo y, por lo mismo, infravalorado. No obstante, poco a poco, los agentes y la profesora Wendy Carr (Anna Torv) crean perfiles que resultan invaluables para resolver casos abiertos.

A diferencia de la temporada anterior, estos nuevos capítulos tienen una historia que se desarrolla paulatinamente: el caso de los más de 20 niños asesinados en Atlanta entre 1979 y 1981. El hecho de que los niños asesinados sean afroamericanos y que el perfil creado por los agentes sea el de un hombre negro ofrece una capa adicional de perplejidad y alto riesgo a la serie. A diferencia de otros proyectos del momento – Once Upon a Time in Hollywood o Yesterday, por ejemplo – Mindhunter no está interesada en crear escenarios fantasiosos o irreales, por lo que la manera en que esta historia llega a su fin es igual de abrupta e insatisfactoria a lo que se vivió en la realidad.

Paralelamente, la serie ofrece mayor profundidad e interés en las vidas personales de Tench y Carr – a diferencia de la temporada pasada en la que seguimos de cerca la vida de Ford. Al igual que los sujetos que analizan, los tres personajes principales son cautivadores, complejos y maleados por sus personalidades obsesivas y oscuras. Cada uno, con sus preocupaciones y perspectivas extrañas, abonan a un trío retador y abrumador, únicamente unido por su compromiso e interés en su trabajo.

Mindhunter recuerda constantemente a Zodiac, la mejor obra de Fincher, tanto por el enfoque en asesinos seriales, la obsesión compulsiva de los investigadores (en especial con Ford) y el misterio que pone los pelos de punta. Asimismo, el tono oscuro y depresivo también trae a la mente el estado de ánimo melancólico y gris de Se7en. No cabe la menor duda que la mente detrás de esto es Fincher. La escenografía y el vestuario nos transportan a los Estados Unidos de la época, ya sea a través de los carros, las casas, las ciudades o los pueblos típicos americanos.

Por su parte, las actuaciones son magistrales. Cada uno de los protagonistas, así como del extenso elenco secundario, ofrece lo mejor en su repertorio. Del trío principal, esta temporada pertenece a Holt McCallany.  Su Bill Tench es el más centrado de los tres, mitad comprometido con el trabajo, mitad pasmado por problemas personales.

Este hombre, a pesar de mantener los pies en la tierra, tiene una facilidad alarmante para modificar su personalidad de acuerdo con la situación social en la que se encuentre. Ofrecer una mirada más profunda a su vida personal perturbadora, desgarradora y ligeramente manchada por el machismo de la época ha sido uno de los grandes aciertos de esta temporada.

Una característica fundamental de la serie ha sido la selección perfecta de los actores que interpretan a los asesinos seriales reales que colaboran en el estudio del FBI. Desde la temporada pasada con la estupenda introducción de Edmund Kemper (Cameron Britton), la serie creó algo memorable; sin embargo, en esta temporada la perfección continua con el trabajo de Happy Anderson como Jerry Brudos, Marc Kudish como Roger Wade o Christopher Backus como Tex Watson. Mención especial merece Damon Herriman como Charles Manson, quien únicamente sale en un episodio, pero que deja su marca en cuanto a su actuación como a su impacto en los personajes. Herriman se pierde por completo en un Manson manipulador, inseguro y tóxico (a quien, por cierto, pueden ver en el mismo papel en Once Upon A Time In Hollywood).

También vale la pena mencionar al increíble talento directoral detrás de la segunda temporada. Fincher se encargó de los tres primeros episodios, Andrew Dominik (Killing Them Softly, The Assassination of Jesse James by the Coward Robert Ford) de dos episodios, y Carl Franklin de los últimos cuatro. Cada uno proporciona exactitud, sensibilidad y perfección, ofreciendo un paquete de nueve episodios adictivos y ejemplares en sus logros técnicos.

A pesar de estos grandes aciertos, el secreto de Mindhunter recae en otra cosa: la manera en que crea miedo. Nunca vemos qué es lo que sucede durante los momentos críticos de los asesinatos, más bien estos son presentados a partir de narraciones o fotografías que provocan que la imaginación del espectador se desate y establezca las imágenes aterradoras en su mente. La banda sonora discreta, efectiva e intranquila es el sello perfecto para provocar un terror puramente imaginado, pero completamente petrificante.

Como ejemplo perfecto destaca una escena del capítulo 2 en la que Tench entrevista a una víctima del asesino BTK (Sonny Valicenti), quien, por cierto, se está posicionando para ser el gran villano de la serie en alguna de las próximas temporadas.

Nunca vemos la cara del testigo y tampoco vemos escenas del crimen. La simple descripción y actuación vocal son suficientes para transportarnos a la escena y terminar con escalofríos. Asimismo, la expectativa de lo que puede pasar, creada por la imaginación del espectador, ofrece otra capa de efectividad en el terror de la serie. En muchas ocasiones la escena termina en un punto mucho más bajo de lo que nuestra mente había anticipado.

La serie provoca una paranoia equiparable a lo vivido en Zodiac, y cómo ésta sólo es cuestión de tiempo de que Mindhunter se vuelva un clásico de la era de oro de la televisión. Netflix tiene una serie invaluable aquí, sólo esperemos que no la cancele antes de tiempo.

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