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Memorias de París (MONFIC 2023): ante todo, resiliencia

Escrito el 27 noviembre, 2023 @StarcoVision

Dirección: Alice Winocour.

Guion: Alice Winocour.

País: Francia.

Elenco: Virginie Efira, Benoit Magimel, Gregoire Colin, Maya Sansa, Amadou Mbow.

Palomómetro:

Más información de la película: https://www.imdb.com/title/tt15329224/

Memorias de París. Dir. Alice Winocour. 2023.

Vivimos en un momento en el que los ataques terroristas ocurren como respuesta a un nacionalismo exacerbado que solo encuentra razón al ser en el perjuicio de los demás. Cuando estos acontecen, dejan aflorar el carácter más inhumano de los individuos, no solo de aquellos quienes los perpetúan, sino de las víctimas y, sobre todo, de los que, ajenos a los sucesos, están sedientos de una justicia que solo creen posible encontrar a través de una contra amenaza. Filmes que retratan esa venganza hay muchos, de los que glorifican al Estado que se impone a los maleantes para izar la bandera de una paz que solo se plantean conseguir derramando más sangre. Memorias de París dista mucho de esa visión, dando voz a aquellos sobrevivientes anónimos que solo buscan vivir un día más.

Enmarcada en la París contemporánea, la película de Winocour sigue los pasos de Mia (Virginie Efira), una mujer que trabaja como traductora y que se mueve por las calles francesas en su motocicleta. Mia parece ser el epítome de mujer independiente, que se vale por sí misma y que vive a su manera. Una noche, que parece ser como cualquier otra, Mia está cenando con su pareja, Vincent (Grégoire Colin), un cirujano, quien debe interrumpir la velada para atender una urgencia en su trabajo. Así, Mia vuelve a casa sola hasta que una fuerte lluvia le hace imposible continuar trayecto y busca refugio en un bistró de la vuelta.

De aquí en más, los hechos comienzan a ser un tanto difusos. El guion hace a los espectadores partícipes de la situación, como cuando uno quiere recordar un hecho trágico y comienza a sonreír contando los momentos previos con una cotidianeidad que parece añorar hasta con recelo. Hay un plano de Mia observando una mesa donde se produce un festejo, bellísimo porque Efira carga hasta una escena banal de un sentimentalismo envidiable. De la nada, lo peor sucede: extremistas atacan el bistró, matando a varios asistentes, hiriendo a otros tantos y traumatizando a cualquiera en la zona.

Aquí comienza la reconstrucción de Mia, quien sobrevive casi ilesa en términos físicos, pero que termina trastocada emocionalmente. De aquí en más la cinta se centra en ese intento forzado de la mujer en reconstruir su vida. Winocour no busca culpables, no le interesa. Si hay algo que Memorias de París no es, es un filme político. ¿De qué le serviría? Estamos todos de acuerdo con que Virginie Efira podría dar un monólogo fantástico acerca del perdón y la justicia que justificaría el César de mejor actriz que, finalmente, ganó por esta película, pero sería inútil. No lo necesita. La película va acerca de cómo una persona pasa de víctima a sobreviviente cuando no busca venganza, sino más bien resiliencia.

En el camino por reconstruir una memoria que cree perdida, Mia contacta a otras personas involucradas en el ataque, tales como Félicia (Nastya Golubeva), una joven que perdió sus padres en el ataque, y Thomas (Benoit Magimel), cuya fiesta de cumpleaños se tornó en pesadilla. Thomas, a diferencia de Mia, está condenado por las secuelas de los balazos, teniendo que someterse a varios procedimientos quirúrgicos para reconstruir una pierna que le ha quedado maltrecha. Mia busca explicaciones para aliviar su carga, pero Thomas le ofrece una mano amiga (y hasta amante), para hacerle entender que lo que ella ve como cobardía, en sí es un signo de valentía.

Virginie Efira prueba, una vez más, que es una de las mejores intérpretes trabajando en la actualidad. La franco-belga hace un trabajo notable, distante de sus primeras comedias y con menos despliegue físico del que acostumbra a dotar sus actuaciones. Aun así, brinda una de sus actuaciones más sobresalientes a la fecha. Uno digiere su histrionismo en Memorias de París después de que ha pasado un rato. Se entiende por qué ganó su muy tardío César. Es su actuación más mental. Requiere un esfuerzo psicológico importante para trasladar el dolor y la incertidumbre de su Mia a un plano fílmico. Carente de momentos explosivos, Efira carga su actuación de una subjetividad necesaria para el tema en cuestión, complementada por el encanto de un Magimel que quita el dramatismo con algunas ironías que solo un actor de su talla puede lograr.

Incluso cuando no se trata de una película perfecta, Memorias de París es un trabajo imprescindible. Se nos enseña a tratar el odio con más odio. Como si uno diera una mano de pintura sobre un color que no nos gusta. Si la pared de abajo fuera blanca, se pintaría del famoso color esperanza y listo, pero cuando lo de abajo es negro, solo el negro es aceptable, y negro sobre negro, resulta casi ilógico. Lo mismo sucede con esta historia, agregarle oscuridad solo aumenta la brecha. Winocour, cuyo hermano sobrevivió al ataque de Bataclan en 2015, sabe esto mejor que nadie. Solo quien vive esto en carne propia comprende a cabalidad lo necesario que es contar la historia desde sus múltiples aristas. No es amor, no es perdón, es resiliencia.

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