Mano de obra: el idealismo de la revolución se desmorona ante nuestros ojos

Escrito el 30 septiembre, 2020 @alessandra_kr

Director: David Zonana

Elenco: Luis Alberti, Hugo Mendoza, Jonathan Sánchez, Horacio Celestino, Francisco Díaz.

País: México

Palomómetro:

Más información de la película: https://www.imdb.com/title/tt9451096/

* Palomita de maíz recibió una screener de esta película, por esto nuestra escritora no se vio en la necesidad de acudir a una sala de cine. Entendemos que la audiencia tendría que arriesgar su vida para ver esta película, así que aconsejamos ser precavidos y seguir todas las recomendaciones de seguridad en su localidad. 

David Zonana llega con un bang a la escena del cine mexicano con su ópera prima, Mano de obra, la cual explora la lucha de clases en México. Más allá de ser una cinta despiadada o cruel en cuanto a su representación de clases sociales – a lo que estamos acostumbrados –más bien se enfoca en la complicidad de los involucrados, el sueño idealista de lo que viene después y lo poco que tomaría traer esta utopía abajo.

Mano de obra sigue a Pancho (Luis Alberti), un albañil que es parte del equipo constructor de una casa blanca (que tiene un parecido innegable con esta casa blanca) en la ciudad de México. Cuando su hermano muere en un accidente laboral, Pancho se entera que su cuñada embarazada no recibirá indemnización por parte del dueño rico de la mansión, por lo que inicia una odisea para cobrar justicia por esto y luego por todas las carencias económicas y abusos a las que se ha enfrentado en su vida.

La película ha adquirido comparaciones con Parasite, la cinta surcoreana del maestro Bong Joon Ho que recién arrasó con todo premio a su paso, incluidos cuatro Premios Óscar. Más allá de algunos visuales que recuerdan a la película, por ejemplo, una escena que se sitúa en unas escaleras bajo la lluvia que bien refleja el clímax de Parasite, Mano de obra más bien funcionaría como la secuela si la familia Kim, Moon-gwang y Geun-sae hubieran logrado desterrar a la familia Park de su casa y se hubieran asentado todos en la tremenda mansión.

Por inverosímil que esto suene, Mano de obra presenta precisamente esto: la idea de que la clase social baja por fin exige como suyo lo que construyó con sus propias manos, y lo conquista, creando una sociedad de cooperación y cohabitación. No obstante, la película pronto demuestra que estas ideas, aunque bien intencionadas, pueden terminar como fracaso, sacando a la luz lo peor de cada persona.

Mano de obra ofrece una mirada humanista a estos planes idealistas al considerar la impulsividad y egoísmo de las personas, añadiendo una capa de caos y frustración a la creación de sociedades funcionales e igualitarias. Ya sea el abuso de poder del mismo Pancho, la falta de colaboración por parte de los otros habitantes, la inexistencia de canales efectivos de comunicación o la batalla constante de poder, la película refleja la poca fe que podemos llegar a tener sobre los demás.

A pesar de que Pancho está rodeado por otras personas que terminan apoyándolo, la película prácticamente pertenece a este personaje (traído a la vida de manera ejemplar por el recién ganador del Ariel, Luis Alberti), pues incluso algunos personajes únicamente existen para crear su arco emocional o para impulsar la acción en la película. Al respecto, mi principal criticismo es la forma en que el guion trata a las mujeres, pues ofrece múltiples instancias gratuitas de violencia de género.

De la nada se presentan dos casos de abuso sexual por parte del protagonista. Estas acciones se sienten forzadas e inesperadas, pues en ningún momento de la película se presentaron indicios de que fuera así, al revés, precisamente el lazo que comparte con su cuñada – quien, por cierto, únicamente se desarrolla conforme a los dos hombres de su vida y posteriormente solo funciona para alimentar el arco de Pancho – es el principal motor de empatía por esta familia.

De esta forma, la película cae en un pecado común y francamente decepcionante: la presentación de desgracias en mujeres para fortalecer la complejidad del hombre. ¿Cuál es la necesidad de presentar este atajo narrativo? ¿Que no se pudo presentar la corrupción del personaje de otra forma? Así, Mano de obra se une a la larga lista de películas que ven como objetos a las mujeres y no como personas de carne y hueso.

En este sentido, el guion a cargo de Zonana merece una crítica severa, pues inserta en el espectador sentimientos radicales de rechazo, cuando antes existía conflicto y hasta complicidad. Así, ofrece una salida fácil en cuanto a nuestras lealtades establecidas. Antes comprendíamos que Pancho tomaba decisiones moralmente grises, pero lo hacía por autodesarrollo, ayuda a los demás y hasta justicia histórica. Ahora, pase lo que pase, ya es un hombre corrupto que además es depredador sexual. ¿En dónde queda nuestra lealtad conflictuada de antes? Se ha esfumado completamente.

Minimalista y sencilla, y con una jerga que efectivamente nos lleva a la misma ciudad de México, Mano de obra ofrece el sueño guajiro de tanto mexicano como cruda realidad pesimista. David Zonana ofrece el estudio de un hombre que inicia con poco y conforme conquista pequeñas victorias se corrompe, mientras que todos a su lado abusan de lo mucho que obtienen en tan poco tiempo. Por esto, el final que se presenta es mitad disfrutable, mitad inaudito. En esta realidad, todos salen perdiendo.

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