Mala educación: un relato metódico con un efecto retardado satisfactorio

Escrito el 8 mayo, 2020 @alessandra_kr

En dónde la puedes ver: HBO.

Director: Cory Finley

Elenco: Hugh Jackman, Allison Janney, Geraldine Viswanathan, Ray Romano, Alex Wolff, Rafael Casal, Annaleigh Ashford, Kayli Carter.

País: Estados Unidos

Palomómetro:

Más información de la película: https://www.imdb.com/title/tt8206668/

Mala educación, la nueva película de Corey Finley (Thoroughbreds), comienza con la presentación de un Hugh Jackman perfecto y pulcro preparando los últimos detalles de su apariencia para el momento que evidentemente está esperando: el encuentro con una audiencia escolar que lo ama. Este escenario idóneo con un personaje adorado por todos es lo suficientemente perfecto como para causar sospecha de que algo grande – y no precisamente bueno – está por suceder.

Esta cinta, basada en el artículo The Bad Superintendent de The New Yorker, el cual a su vez se basa en hechos reales, presenta una deconstrucción paciente y metódica, muy al estilo de The Social Network (2010), de quien fuera leyenda local de Long Island, Frank Tassone (Jackman). Este hombre, superintendente del condado escolar de Roslyn, sería encarcelado por crímenes de cuello blanco al estafar al sistema de escuelas públicas por más de dos millones de dólares.

Sin embargo, antes de llegar a esta fatídica conclusión, Mala educación nos lleva – con un tono irónico y fatídico – por el camino del delito, el descubrimiento y la destrucción de Tassone y aquellos que se vieron favorecidos por su reinado de lujos y poca disciplina. Entre ellos destaca Pam Gluckin (una irritante y privilegiada Allison Janney), su sub–superintendente y confidente, quien se aprovecha de las cuentas escolares y de la confianza que todos pusieron en ella para malversar fondos públicos que llegaron a más de 4.9 millones de dólares.

Una vez que Gluckin es descubierta – a través de una secuencia memorable de estupidez inverosímil – Tassone se ve en la penosa necesidad de tomar medidas drásticas (y abnegadas) para evitar un escándalo público que traería abajo la intachable reputación de uno de los mejores condados escolares de Estados Unidos. Así, lo que inicia como un acto estratégico del bien mayor evoluciona a la descomposición de un personaje que raya en el maquiavelismo y la sociopatía. Pronto queda claro que no todo es lo que parece y que Tassone es un ser lleno de secretos con intenciones cuestionables.

Con esto en mente, se admira la manera en que Finley aborda el tema. Toda la historia se cuenta de manera soberbia y sistemática, ofreciendo una planeación espectacular para la presentación de los hechos. Finley no tiene prisa por concluir la historia, al contrario, saborea el proceso y nos hace disfrutar de cada momento irónico que se presenta, los cuales abundan en la película. Nunca cae ante las tentaciones de espectáculo y acción. Más bien, su punto de vista es reflexivo e íntimo, auxiliado por el ritmo, la banda sonora envolvente y las tomas que permiten que se sienta la severidad de los hechos.

Allison Janney, Ray Romano y Rafael Casal (quien tiene una interpretación sorpresivamente opuesta a la que ofreció en Blindspotting), ofrecen un excelente acompañamiento a Jackman, la evidente estrella de la película. Asimismo, los actores jóvenes, Geraldine Viswanathan y Alex Wolff, ofrecen las reflexiones más significativas en cuanto a moralidad, ética y valor, lo que da un aire de optimismo a la desalentadora historia.

En cuanto a Hugh Jackman, éste hace uso de su carisma y amor universal para formar a un personaje sospechoso e intocable, completamente opuesto a lo que nos tiene acostumbrados. El hecho de que su Tassone disfrute estar en la cima del poder, siempre ondeando una bandera de superioridad moral e intelectual disfrazada de afecto hacia aquellos a su alrededor, hace más disfrutable y apantallante su caída.

Poco a poco, su exterior cubierto por trajes de diseñador y cuidado por tratamientos de belleza se pierde para presentar a un hombre engañoso, con tantos secretos que ya no se sabe qué es verdad y qué es mentira, tanto de su vida como figura de autoridad, como en su vida privada. Se exhibe a un hombre que cree que tiene derecho a estos privilegios autoasignados, y que tiene problemas para conciliar sus faltas sin culpar a los demás.

Aun así, aunque la película es rotunda en cuanto al juicio de los acusados, también ofrece una reflexión sobre la sociedad americana y el desastroso sistema educativo que tiene. En un par de ocasiones, Tassone debe lidiar con aquellos padres de familia intensos e invasivos que no valoran la labor de los maestros, pero que exigen cual clientes millonarios sobre el futuro de sus hijos de seis años.

En una de las escenas más explosivas de la cinta, Jackman expulsa aquellas verdades incómodas que dejan ver lo podrido del sistema, incluyendo aquellos que abusan de éste y aquellos que consideran que, si no reciben lo que merecen, es sólo justo que ellos lo tomen. Así que, todo mal en la sociedad estadounidense.

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