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Madame Web: historia de origen atrapada entre mundos

Escrito el 23 febrero, 2024 @BadLuckCharls

Dirección: S.J. Clarkson.

Guion: Matt Sazama & Burk Sharpless y Claire Parker & S.J. Clarkson, historia por Karem Sanga y Matt Szama & Burk Sharpless, basada en Marvel Comics.

Elenco: Dakota Johnson, Sydney Sweeney, Isabela Merced, Celeste O’Connor, Tahar Rahim, Adam Scott, Emma Roberts, Zosia Mamet, Kerry Bishé, Mike Epps, José María Yazpik.

País: Estados Unidos.

Palomómetro:

Más información de la película: https://www.imdb.com/title/tt11057302

Madame Web. Dir. S.J. Clarkson. Sony Pictures. 2024.

Madame Web no es la típica película de superhéroes, o al menos no en comparación con las que han salido en los últimos 10 años. De hecho, para definir la clase de filme que es debemos regresar a 2003, el mismo año en el que su historia se sitúa. DC Comics solo tiene Gatúbela (Pitof, 2004) en el horizonte junto con la promesa de Constantine (Francis Lawrence, 2005) para después, así como un reboot de Batman de la mano del recién llegado a Hollywood, Christopher Nolan. Mientras tanto, Marvel se encuentra en un renacimiento con los éxitos de Blade (Stephen Norrington, 1998), X-Men (Bryan Singer, 2000), Blade II (Guillermo del Toro, 2002) y El Hombre Araña (Sam Raimi, 2002), un momento de victoria que dentro de poco traerá consigo resultados mixtos con Daredevil (Mark Steven Johnson, 2003) y Los cuatro fantásticos (Tim Story, 2005).

Madame Web, como parte del fenómeno cultural que es el cine de superhéroes, tiene la intención de replicar la fórmula de películas autónomas de inicios de los 2000, en vez de imitar los universos conectados tan populares de la década posterior. Eso sí, hay guiños a estos últimos a lo largo del filme, solo que sin una conexión concreta con otras películas como sucede en el Universo Cinematográfico de Marvel.

En este híbrido de películas de superhéroes de inicios del siglo y modernas, seguimos a Cassandra Webb (Dakota Johnson), una paramédico que descubre que puede ver el futuro después de un accidente, habilidades que la llevan a proteger a tres jóvenes (Sydney Sweeney, Isabela Merced, Celeste O’Connor) de un villano (Tahar Rahim) que busca la muerte de estas chicas para evitar su propio deceso. Si la trama sobre gente con conocimiento del futuro evitando la muerte de otras personas suena similar a la saga de Destino final es porque este filme desecha algunas de las formas actuales del género casi como un acto de liberación, un rompimiento de lo cotidiano y del canon del cómic para crear algo más cercano a un thriller ligero que al cine actual de superhéroes. Un claro ejemplo son las escenas de acción, las cuales se enfocan más en reacciones defensivas que en ataques, creando un estilo visual confuso por medio de la fotografía y el montaje y dándoles más personalidad que las escenas de acción hechas por computadora.

Parte de su personalidad visual se debe al trabajo de la directora S.J. Clarkson. Veterana en la televisión con créditos en Succession, Jessica Jones y Anatomy of a Scandal, Clarkson debuta en el cine con una mano de encargo apta. A diferencia de otras figuras dentro del cine de superhéroes, trabaja lo suficiente como para agregarle una pizca de identidad y visión a su proyecto, obteniendo mayor valor visual, inclusive en las escenas más mundanas.

Otro aspecto que ayuda a que el filme se sienta fresco es el uso de sets físicos con los que los actores interactúan, así como el hecho de que los actores evidentemente se relacionan entre sí. De esta manera, el tacto práctico y funcional que la directora ofrece identifica a la película como un viaje a la era del limbo en el cine de superhéroes y no como una representante de las propuestas modernas con sets creados por computadoras y actores grabados en distintos escenarios.

No obstante, la cinta se siente desenfocada, perdiendo la visión entre lo que Clarkson quiere lograr y el material con el que trabaja. Esto se muestra en las actuaciones desiguales por parte del reparto, los diálogos antinaturales, las casi interminables escenas de exposición, los momentos de comedia accidental y la falta de personalidad de los personajes. Este desastre parece un error forzado por parte del estudio al coaccionar en la narrativa elementos de la mitología del Hombre Araña, incluyendo que el villano use un traje reminiscente al héroe neoyorkino, la participación de personajes importantes en la historia de Peter Parker y que los personajes relevantes tengan que integrarse de una manera u otra con su alter ego como superhéroes a pesar de los cambios que tienen alrededor de la película. A pesar de tener la habilidad para cambiar a los personajes (las interpretaciones y su caracterización no están apegadas al cómic), el filme revela que la idea de “libertad creativa” en el blockbuster actual es una trampa.

La promesa de crear elementos narrativos al gusto de las mentes creativas detrás del proyecto es desdibujada cuando el propósito final del filme es mantener el statu quo de los personajes para satisfacer a los ejecutivos. Alrededor de cada decisión ridícula y forzada, puedo ver esfuerzos frustrados de llevar al filme a romper el molde del género de superhéroes. Distingo un intento por centrar la trama alrededor de un grupo de mujeres encontrando una familia después de que el mundo falló en protegerlas; un villano cuyas intenciones egoístas lo llevan a descartar a cualquier persona como peones; o una mujer cuya reconciliación con la falta de una figura materna en su vida la lleva a encontrar una nueva misión como figura protectora.

Lamentablemente, estos intentos por individualizar el proyecto se ven ahogados al usar de manera exhaustiva e innecesaria la iconografía del Hombre Araña en un intento por unir esta película a un universo cinematográfico que no tiene ni pies ni cabeza.

Madame Web está atrapada en varios mundos. Como parte del cine de superhéroes enfrenta las dificultades del pasado y el presente: un tono desigual y una visión presentada entre lo dramático y lo absurdo, cargar con el peso de posibles secuelas y/o spin-offs, vender una historia centrada en una gran amenaza y no en conflictos personales, y contar con un tercer acto incongruente y repleto de CGI. Su naturaleza como híbrido del ayer y el ahora, su génesis dividida, agudiza la disonancia entre las expectativas que alguien podría tener sobre esta película y el resultado final. Sin importar el esfuerzo, su batalla siempre fue cuesta arriba y difícil de ganar.

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